Etimológicamente, el término revolución proviene del latín revolutio, que está compuesto por el prefijo re– (“hacia atrás”), seguido de volvere (“dar vueltas”) y el sufijo –cion (“acción y efecto”). Es decir que el vocablo se refiere a la acción y efecto de originar un cambio radical, de revolver o dar vuelta completamente de un lado a otro. 

Por ejemplo, en el ámbito de la astronomía, la revolución es la trayectoria que realizan los cuerpos celestes alrededor del Sol. En el caso de nuestro planeta, este viaje demora aproximadamente un año. Más exactamente, la Tierra tarda 365,2425 días en recorrer el ciclo completo de su órbita alrededor del Sol, fenómeno que se denomina revolución solar.  

En geometría, el concepto hace alusión a una figura que hace rotación en torno a un eje, configurando, de ese modo, una superficie de revolución.

En el mundo automotor, en tanto, se habla de revoluciones por minuto (RPM), para definir la frecuencia de las rotaciones completas ocurridas en el motor, lo cual indica la celeridad con que funciona este último. Ello, a su vez, determinará la velocidad que será capaz de alcanzar el vehículo: a más RPM, mayor rapidez posible. 

La revolución solar de la Tierra demora un año.
La revolución solar es la órbita completa que realizan los planetas alrededor del Sol.

Revolución social.

Sin embargo, la utilización más común del término revolución se da en el ámbito social, político y económico y tiene que ver con cambios radicales que ocurren en el seno de sociedades, instituciones, países enteros y épocas históricas, generando profundas transformaciones y transiciones.

Cabe aclarar que, a diferencia de la rebelión o revuelta, la revolución supone una organización previa y sus consecuencias acarrean cambios concretos, profundos, de amplio alcance e intensidad. Es muy probable que los acontecimientos incluyan actos de violencia, una fuerte conflictividad, resistencia y choque de intereses, porque lo que se busca es cambiar de raíz la situación imperante. Una revolución suele ser protagonizada por las masas y los sectores populares, es originada desde abajo y busca reordenar el poder de las altas esferas y el sistema en general.

En este sentido, habrá quienes considerarán la revolución como algo sumamente positivo y quienes se opongan fervientemente a la misma. Para los primeros, el concepto será sinónimo de renovación, liberación, vanguardia o levantamiento contra la opresión. Y para los detractores supondrá un extremo alboroto, un revuelo injustificado y una insurrección delictiva

Siguiendo esta línea, un individuo revolucionario suscitará los mismos sentimientos encontrados. Hablamos de revolucionario o revolucionaria para referirnos a una persona que busca la transformación social y es adepta o forma parte de modo activo en una revolución. El Che Guevara es el ejemplo de revolucionario por excelencia.

Che Guevara, mítico revolucionario.
Ernesto «Che» Guevara, ejemplo de revolucionario por excelencia y símbolo de las luchas sociales.

Ejemplos de revoluciones.

A modo de referencia, podemos mencionar algunas revoluciones emblemáticas de nuestra historia. 

  • Revolución industrial: Podría decirse que es una revolución de tipo económica aunque ha implicado cambios profundos de toda índole, sociales y culturales. Fue originada por una serie de avances tecnológicos que tuvieron lugar desde mediados del siglo XVIII, los cuales impulsaron la transición de un modelo económico agrario y artesanal, a una economía de tipo industrial. Esta última se caracterizaba por la producción en serie, la mecanización, la aplicación de técnicas más eficientes, la utilización de fuentes de energía, la modernización de los medios de transporte y la creación de fábricas, entre otras novedades. Ello, sin dudas, implicó grandes cambios en el estilo de vida de trabajadores, trabajadoras y de todas las personas, como, por ejemplo, una mudanza generalizada del campo a la ciudad. 
  • Revolución francesa: Esta revolución, que reúne diversos acontecimientos ocurridos entre los años 1789 y 1799 en Francia, fue esencialmente de carácter político. En un contexto de fuerte descontento social, crisis económica, extrema rigidez del poder político y rechazo a los privilegios del clero y la nobleza,  el objetivo de la revolución era derrocar a la monarquía absoluta que había gobernado hasta el momento y reemplazarla por un nuevo régimen. En términos políticos, este evento histórico tuvo importantes consecuencias, tales como la reducción del poder de la iglesia, la abolición de la monarquía y del feudalismo, y el inicio de una transición hacia una república constitucional. Bajo el lema libertad, igualdad y fraternidad, la revolución francesa levantó la bandera de los derechos individuales, la separación de poderes y la soberanía popular. Tanto la revolución industrial como la francesa constituyen hitos que marcan el comienzo de la edad contemporánea
  • Revolución cubana: En enero de 1959, el movimiento revolucionario cubano liderado por Fidel Castro derroca al por entonces presidente cubano Fulgencio Batista, militar que siete años antes había instaurado una dictadura, tras llevar a cabo un golpe de Estado. De esta manera asume el mando el Ejército Rebelde, con Castro a la cabeza. La revolución cubana se ha convertido en un emblema del antiimperialismo latinoamericano y de numerosos movimientos de izquierda. Antes de Batista, el partido que gobernaba el país se denominaba Partido Revolucionario Cubano, el mismo nombre elegido durante el siglo anterior por el poeta y político José Martí durante las luchas en contra del colonialismo español. Las ideas de Martí constituyeron los fundamentos de la organización formada por Fidel Castro. 
Revolución francesa: libertad, igualdad, fraternidad.
Bajo el lema “libertad, igualdad y fraternidad”, la revolución francesa levantó la bandera de los derechos, la separación de poderes y la soberanía popular.

«La Revolución», hexagrama 49.

El «I Ching» es el libro más antiguo de la cultura china, el cual servía a políticos y sacerdotes como oráculo para la consideración de los asuntos más fundamentales del pueblo. Este libro sagrado fue concebido teniendo en cuenta las relaciones entre los cinco elementos o movimientos contemplados por la filosofía oriental (fuego, agua, madera, metal y tierra) y las fuerzas de lo yin y lo yang (principio femenino y principio masculino). En occidente, la obra fue popularizada por Carl Jung

«El libro de las mutaciones« –tal es la traducción del título– se encuentra dividido en 64 capítulos, cada uno de los cuales corresponde a un hexagrama (diagrama conformado por seis líneas horizontales). Al hacerle una pregunta al «I Ching«, el mismo invita a encontrar la respuesta en un hexagrama determinado. 

El hexagrama 49 se denomina La Revolución. En términos generales indica renovación, es decir, que lo viejo muere y nace lo nuevo. Las estaciones del año, la muda del pelaje de los animales y las revoluciones estatales son mencionadas aquí. Es interesante observar que el hexagrama anterior, el 48, es “El Pozo de Agua”, lo cual parecería indicar que aquello que fue extraído de las profundidades del pozo ha producido un nuevo comienzo.  

Citar este artículo

Lehrer, L. (15 de febrero de 2022). Definición de revolución. Su origen, revoluciones sociales y el hexagrama 49. Definicion.com. https://definicion.com/revolucion/