Con el nombre de monarquía se conoce al sistema de gobierno en el que la representación máxima está en manos de quien es el o la monarca. Este título tiene la particularidad de que se transmite únicamente a través de herencia de sangre, y esa persona puede pasarlo de igual manera.

La monarquía, a lo largo de la historia, tiene diferentes manifestaciones y cuenta con distintos tipos.

El término encuentra su origen en el latín monarchĭa que, a su vez, proviene del vocablo μοναρχία:

  • monos: significa uno
  • arkhein o arkhes: alude a gobernar

Por este motivo, es posible traducir el concepto como gobierno de uno.

Monarquía y trono
La etimología de «monarquía» señala cómo es esta forma de gobierno: es de una única persona, con poder supremo.

Breve reseña histórica.

Las monarquías son un sistema de gobierno que han caracterizado a múltiples culturas y sociedades de todas partes del mundo y que datan de miles de años atrás.

Se estima que ya existían al menos tres mil años antes de Cristo y que habrían surgido en la zona de la Mesopotamia y Egipto.

El monarca siempre detentó el poder absoluto y, durante un largo período temporal, fueron guerreros que peleaban junto a sus tropas en la guerra.

Con el paso de los años, y como resultado de múltiples pactos y tratados, el poder del monarca pasó de ser absoluto a limitarse a ciertas funciones más bien protocolares. Este es el caso de, por ejemplo, las monarquías parlamentarias: el poder del monarca aquí se ve limitado por el trabajo del parlamento, que es el que efectivamente gobierna, aunque debe mantenerse en equilibrio con la corona.

Características.

Algunos rasgos particulares de la monarquía son los siguientes:

  • El gobierno está a cargo de una única persona, quien posee todo el poder del reino, nombre de su territorio.
  • Se accede al trono por línea de sangre.
  • Históricamente, se creía que el poder del monarca provenía de una fuente divina; por eso respondían solo frente a él, no frente a sus súbditos.
  • El gobierno de un o una monarca tenía carácter vitalicio (hasta su fallecimiento).
Monarcas y la guerra
Antiguamente, los monarcas no solo gobernaban, sino que en muchas ocasiones también estaban en el frente de batalla.

Otra característica de una monarquía es que la denominación de rey o reina no se emplean en todos los lugares del mundo:

  • En la cultura árabe, el califa es el monarca y soberano de todas las tierras; también recibía el nombre de emir, aunque esta denominación se usaba mayormente para señalar a sus representantes directos. Sultán es otra denominación.
  • El tlatoani, en náhuatl, describe al gobernante de las ciudades. Así se conoció a Moctezuma, el gobernante que abrió las puertas a Hernán Cortés, en Tenochtitlán, en 1519. Los incas, por su parte, designaban como inca a su mandatario.
  • Países como Bulgaria y Rusia tuvieron como gobernante al zar; su equivalente femenino era zarina.
  • Los gobiernos monárquicos alemanes designaban a su jefe de Estado como káiser, palabra proveniente del antiguo latín Caesar (que se pronunciaba con el sonido que corresponde a la letra k).

Otras categorías posibles son emperador o emperatriz, provenientes de imperium, imperio.

Tipos.

Existen tres grandes tipos de monarquías, que varían entre sí respecto del poder del monarca y la posibilidad de coordinar su propio liderazgo con otros actores políticos.

Monarquía parlamentaria.

En la monarquía parlamentaria, el rey o la reina encuentran limitaciones al despliegue absoluto de poder ya que el Parlamento, en tanto en cuanto Poder Legislativo, detenta la autoridad en última instancia. La manifestación de este poder es, en algunos casos, bajo la figura del primer ministro.

Monarquía constitucional.

Existe, asimismo, la monarquía constitucional: aquí, el o la monarca sí posee poderes (respecto de lo legislativo y lo ejecutivo). Sin embargo, esa autoridad o soberanía sobre su territorio es compartida con el poder político que el pueblo elige y que se manifiesta en los parlamentos o las asambleas.

De este modo, el pueblo tiene acceso a la toma de decisiones a través del voto de sus representantes.

Monarquía absoluta.

En tercer lugar está la monarquía absoluta: como su nombre lo sugiere, el gobernante que se encuentra en este sistema de gobierno posee el control total y supremo sobre sus súbditos y sus territorios.

A diferencia de las monarquías constitucionales, parlamentarias y otras (como la híbrida), aquí no existe la división de poderes. En Europa era el poder característico no solo de la Edad Media, sino que se extendió hasta alrededor del siglo XIX.

Parlamentos
Las formas más actuales de monarquía comparten el poder con el parlamento u otras modalidades de representación popular.

Monarcas: casos emblemáticos.

En nuestra cultura occidental existieron diferentes monarcas que pasaron a la historia por sus hazañas o por el contexto histórico en el que gobernaron.

Luis XIV, conocido como le Roi Soleil o el Rey Sol, nació en 1638 en Francia y falleció en 1715. Es recordado por haber poseído el reinado más extenso, pues gobernó durante 72 de sus 77 años de vida y su mandato es el arquetipo del absolutismo.

Accedió al trono a sus cinco años, tras el fallecimiento de su padre. Éste ordenó que un Consejo interviniera en lugar de la reina Ana de Austria (madre del heredero), a quien le correspondía la regencia hasta la mayoría de edad del joven monarca.

Su gobierno, caracterizado por la fuerte centralización del poder en su figura (suya es la frase «El Estado soy yo«), logró posicionar a Francia como una de las más grandes naciones de la Europa del siglo XVII. Otros rasgos de su gobierno son la preponderancia del universo cortesano y la vida de fiesta y lujos en el palacio de Versalles, centro de su gobierno y de la corte desde 1682.

Otro conocido rey de Francia y Navarra es Luis XVI (1754-1793). La influencia de la Corte y de actores institucionales externos a la monarquía fueron parte de los elementos que desencadenaron los eventos de fines del siglo XVIII. El monarca, con poca atención hacia los asuntos gubernamentales que le competían, se encontró pronto con otro adversario: la nobleza.

Hacia 1789, el Tercer Estado (miembros del pueblo francés) declara la denominada Asamblea Nacional en Francia para representar al pueblo. Poco después, el rey relegó la autoridad de la Asamblea, excluyéndola de la toma de decisiones. Los enfrentamientos entre la monarquía y la Asamblea escalaron poco a poco, hasta que el rey optó por enviar al ejército a París y también a Versalles.

El 11 de julio de 1789 los ciudadanos, por el temor al ataque militar, tomaron la Bastilla, fortaleza francesa y emblema de la tiranía absolutista de sus gobernantes. Con este acto inicia la Revolución Francesa y el fin del poder de la monarquía en Francia.

Disminuido su poder, Luis XVI buscó huir en 1791 junto a su familia para recuperar fuerzas y contactos en el extranjero, pero fueron descubiertos al intentar fugarse. Tras ser recluidos, el 21 de enero de 1793, Luis XVI fue decapitado en la plaza de la Revolución, tras ser acusado por alta traición. El mismo destino sufriría su esposa, la reina María Antonieta nueve meses después, el 16 de octubre.

Absolutismo europeo
Las monarquías absolutistas fueron la principal forma de gobierno en Europa; desde el siglo XIX, las revoluciones pusieron en marcha su fin.

Otra monarquía conocida es la de Victoria del Reino Unido (1819-1901). Su reinado de casi 64 años es, también, uno de los más extensos: accedió al trono poco después de cumplir la mayoría de edad y del fallecimiento de su padre.

La era victoriana, como se identifica a su reinado, fue el gobierno británico con mayor cantidad de tierras y colonias alrededor del planeta. Su extenso imperio tenía un elemento fundamental: la Armada británica.

A su muerte le siguió el mandato de su hijo, Eduardo VII (1841-1910) quien, al perder la vida, fue sucedido por su primogénito, Jorge V (1865-1936). Su sucesor, Eduardo VIII del Reino Unido (1894-1972), fue combatiente de la Primera Guerra Mundial.

Al acceder al trono a sus 42 años sorprendió al abdicar una temporada después por la oposición de la monarquía a su matrimonio con una mujer divorciada.

De este modo, su hermano menor, Alberto, conocido como el rey Jorge VI, ascendió al trono en 1936 durante los siguientes 15 años, hasta que fue sucedido por su heredera, Isabel II del Reino Unido, reina desde 1952 hasta su fallecimiento en 2022 a los 96 años, y tras 70 de gobierno.

Citar este artículo

Fernández, A. M. (30 de noviembre de 2022). Definición de monarquía. Historia, tipos y representantes. Definicion.com. https://definicion.com/monarquia/