La salud es el estado de bienestar del ser humano y de todo organismo vivo. Esta situación general favorable permite a los seres vivos desempeñar todas sus funciones con naturalidad. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el término hace referencia a un completo estado de bienestar; no sólo habla de lo corporal o lo físico, sino que también incluye los aspectos mentales y sociales. Además, la OMS aclara que la definición de salud no se circunscribe únicamente a la inexistencia de enfermedad.

El vocablo salud proviene del latín salus, salutis, que se interpreta como “salvación” y, asimismo, “saludo”. De allí deriva el verbo salutare: “saludar, desear salud”. Es tan esencial para la vida, que solemos deseárnoslo con frecuencia, como cuando exclamamos “¡salud!”, al momento de un brindis.

La salud puede ser definida a nivel subjetivo, cuando el ser humano percibe su propio bienestar; o a nivel objetivo, en el caso de que existan datos fácticos –como análisis o estudios clínicos, por ejemplo– que den cuenta del estado de salud de alguien.

Con respecto a la definición de la OMS, hay quienes recomiendan que en lugar de “completo estado de bienestar” (que podría sugerir algo estático e inalcanzable), la salud debería definirse como un proceso dinámico –en el que intervienen factores biológicos, ambientales, sociales, personales y universales– que deriva en una sensación de bienestar en la vida. Desde este punto de vista, la enfermedad no es contraria a la salud, sino que es parte del devenir y del proceso vital.

Factores que influyen en la salud.

En 1974, el Ministerio de Salud y Bienestar de Canadá elaboró un informe denominado “Una nueva perspectiva en la salud de los canadienses”, más conocido como Informe Lalonde (en honor a su impulsor, Mark Lalonde, ministro de salud canadiense por ese entonces). Este documento, que se convirtió en un referente para las políticas de salud pública y la promoción de la salud en todo el mundo, indica que existen cuatro factores determinantes que influyen en la salud:

  • Biología humana: Se refiere a la carga genética con la que nacemos, es decir, la información biológica que hemos heredado de nuestros predecesores, la cual puede influir en la aparición de afecciones que alteren nuestro estado de bienestar.
  • Ambiente: Las condiciones de los espacios que habitamos influyen en nuestra calidad de vida. Por ejemplo, la contaminación del medioambiente, del aire que respiramos, de los alimentos y el agua que ingerimos, repercuten directamente en nuestra salud. A su vez, los hábitos y costumbres que hemos aprendido de generaciones anteriores en la sociedad o comunidad de la que formamos parte también condicionan nuestro estilo de vida, que puede ser más o menos saludable.
  • Forma de vida: Justamente, los hábitos personales que aprendemos o desarrollamos a lo largo del tiempo, y que tienen que ver con aspectos tan cotidianos como la alimentación, la higiene, la actividad física o el modo de vincularnos con otras personas, también contribuyen a un estilo de vida más o menos favorable para nuestra salud.
  • Organización del cuidado de la salud: Se refiere al acceso que los sujetos tienen a los sanatorios, hospitales, clínicas y otras instituciones dedicadas a la salud –tanto públicas como privadas– y la calidad de las mismas. El hecho de no tener a disposición una institución médica, a un tratamiento digno en caso de enfermedad o a información que nos ayude a promover la propia salud y la de familiares, puede afectar muy gravemente el estado de bienestar general de la población.
El estilo de vida es un factor determinante de la salud.
El ambiente, la actividad física, las relaciones sociales y el estilo de vida influyen en la salud de las personas.

Historia de la definición de salud.

Durante mucho tiempo se consideró a la salud en tanto ausencia de enfermedades biológicas. A finales de la década de 1940, la OMS reformuló la definición, destacando la noción de bienestar humano más allá de lo físico. La Organización Panamericana de la Salud dio un paso más, agregando que la salud también tiene que ver con el medioambiente que circunda a las personas.

En la década de 1980, la OMS comienza a impulsar la promoción de la salud, fomentando que la salud sea enseñada, fortalecida y aprendida. Esta noción considera a la salud no solo como un estado en términos dinámicos de resiliencia (mantener el equilibrio interno, sobreponerse a una afección), definiendo a la salud como un recurso para vivir. En este sentido, la salud es vista como una herramienta para la vida cotidiana, tiene que ver con las capacidades físicas y con los recursos sociales y personales (mentales, emocionales).

Incluyendo a individuos, organizaciones, comunidades e instituciones, la promoción de la salud fomenta, de modo participativo, cambios en el entorno que contribuyan a promover y proteger la salud de la comunidad en su conjunto.

Una dieta balanceada contribuye a la salud.
Una alimentación variada y equilibrada constituye un hábito saludable que afecta positivamente nuestro bienestar general.

Derecho a la salud.

Se trata de un derecho humano fundamental cuyo goce se encuentra estrechamente ligado a otros derechos, tales como el derecho a la alimentación, a la vivienda, al trabajo, a la educación, a la no discriminación, al acceso a la información y la participación.

Como indica la OMS, “el grado máximo de salud que se pueda lograr” exige diversos criterios sociales que propicien el bienestar de todos, por ejemplo, el acceso a servicios de salud, a condiciones laborales seguras, a una vivienda digna y la disponibilidad de alimentación nutritiva y equilibrada.

A su vez, el derecho a la salud incluye libertades y derechos:

  • Libertades: Abarca el derecho de las personas a controlar su salud y su cuerpo –como es el caso de los derechos sexuales y reproductivos– sin injerencias.
  • Derechos: Los individuos tienen derecho a un sistema de protección de salud accesible para todos y todas, sin distinción, que les permita gozar del máximo grado de salud posible.
Vara de Esculapio, símbolo de la medicina.
La Organización Mundial de la Salud es el organismo de la ONU especializado en gestionar políticas de prevención, promoción e intervención en la salud.

El mito de la salud.

Según la mitología romana, Salus era la diosa de la salud, a quien los griegos llamaban Hygieia o Higea (nombre que, por su parte, da origen al término higiene). Para la mitología griega, Higea y su hermana Panacea (la diosa restauradora de la salud), eran hijas de Asclepio (Esculapio, para los romanos), el dios de la medicina. Este último se dedicaba al cuidado y sanación de las personas, para lo cual tenía una vara capaz de curar todas las enfermedades: la vara de Asclepio (también conocida como vara de Esculapio). Se trata de un báculo con una serpiente enrollada: la vara es símbolo de la medicina (la cual constituía el arte de la salud, para los griegos), y la serpiente –que muda periódicamente su piel– simboliza el rejuvenecimiento. La vara de Asclepio o Esculapio es utilizada en la actualidad como símbolo de la medicina, y es adoptada por la OMS y por numerosas instituciones médicas en todo el mundo.

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Lehrer, L. (8 de diciembre de 2021). Definición de salud. Su historia, el mito y los factores que la afectan. Definicion.com. https://definicion.com/salud/