La palabra etnocentrismo es de origen griego y significa doctrina que pone a su pueblo antes de todo. Se compone por los elementos ethnos, referido a pueblo, y kentron, que se utiliza para nombrar a un aguijón o punta, más el sufijo –ismos, cuyo significado es doctrina.

El etnocentrismo es un concepto antropológico que explica la tendencia de un ser humano a pensar a su cultura por encima de todas las demás. Lo que resulta paradójico es que, en los primeros avances en la teoría científica antropológica, el etnocentrismo no fue foco de debate ya que los propios antropólogos estaban cegados por dicho razonamiento. Con el tiempo, el método científico se fue modelando, y hoy es sabido que no se puede ni se debe estudiar una cultura ajena bajo los patrones y conceptos de una cultura propia, por lo contrario, y para el mismo fin, es necesario despojarse lo más que se pueda de los valores personales para entender que cada cultura se mueve dentro de su lógica.

En general, lo occidental se ha posicionado históricamente en un lugar de consenso casi generalizado a nivel global. En el campo de las ciencias sociales, por ejemplo, la palabra de los autores europeos suele ubicarse por encima de la de cualquier otro autor de otro continente, siendo la mirada occidental la predominante en el plano académico.

Mundo occidental
En un mundo globalizado, el etnocentrismo nos hace asumir como la norma cosas del mundo occidental, aunque no sean de nuestros propios territorios.

Consecuencias del etnocentrismo.

El etnocentrismo conduce a la xenofobia y, en momentos donde hay conflicto entre dos o más culturas, el avivamiento de esta conducta es peligroso.

En la Segunda Guerra Mundial, el canciller de Alemania, Adolf Hitler se había obsesionado con la cuestión racial y son conocidas las ideas que difundía acerca de la pureza y la superioridad, que acabaron desembocando en un auténtico genocidio.

Podemos decir que el nacionalismo es un sentimiento que se alimenta directamente del etnocentrismo.

El olvido cultural basado en el etnocentrismo.

La historia de la humanidad es la historia de cada pueblo y de cada cultura distinta. Debemos escuchar todas las campanas o, de lo contrario, estaríamos aceptando una sola versión como la más pura y verdadera, y objetivamente eso no existe.

Negarle a un pueblo la capacidad de contar su historia, es callarlo, es condenarlo al olvido.

Etnocentrismo trascendencia
Quien puede contar su propia historia, quien puede nombrarse, también puede permanecer en este mundo tras irse.

Los imperios coloniales, quizás, son la demostración de que al final de todo, el problema siempre es económico, y que las culturas dominantes son aquellas que gozan de autosuficiencia económica y por ende, de poderío militar. Las demás, por otro lado, van en contra del progreso y la evolución y se merecen su destino colonial.

Así, los pueblos originarios de América, por ejemplo, tuvieron que cambiar sus hábitos a la fuerza: su religión, sus costumbres, entre otros innumerables desarraigos.

Tipos de etnocentrismo.

En el campo académico se han identificado tres tipos de etnocentrismo y hay casos donde incluso pueden suceder más de uno en simultáneo. Los enumeraremos brevemente:

  • Etnocentrismo racial: se sostiene en la creencia de una supuesta superioridad biológica y, como pasó con el nazismo, puede conducir al exterminio de otras etnias.
  • Etnocentrismo religioso: todas las religiones en sí son excluyentes debido al dogma que manejan y por el que se rigen. Como mencionábamos anteriormente, por nombrar un ejemplo, los primeros europeos que llegaron a América no tuvieron piedad al imponer su catolicismo frente a las religiones locales.
  • Etnocentrismo lingüístico: se basa en creer que la lengua propia es la mejor y más adecuada que todas las demás. En la actualidad hay varios Estados plurilingües que han sufrido conflictos internos por la oficialidad de sus lenguas.

Aportes de Bronislaw Malinowski.

Bronislaw Malinowski fue un antropólogo polaco que vivió entre 1884 y 1942. Su trascendencia se debe fundamentalmente al cambio metodológico que propuso al incorporar el trabajo de campo, que implica trasladarse personalmente hacia la cultura que se desea estudiar, y hacerlo desde adentro.

Culturas
Esta visión propone no estudiar a las culturas desde lejos, sino meterse en ellas para comprenderlas desde adentro.

Se trata de una herramienta elemental que sirve, a su vez, para considerar a la cultura como un cuerpo funcional, un entramado complejo de instituciones sociales que se relacionan entre sí en donde cada una tiene una función específica dentro de un sistema.

A principios del siglo XX, Malinowski sostenía que el objetivo de estos enfoques era la comprensión del punto de vista de los nativos, que incluía entender cómo se relacionaban con la vida, para poder llegar al conocimiento de su visión del propio mundo.

Con el peso de la Primera Guerra Mundial, Europa empezaba a perder algunos honores que la ligaban con la noción de progreso y de ejemplo para la humanidad. En este contexto, Malinowski fue el primer antropólogo que se corrió de la corriente evolucionista que predominó en la antropología durante todo el siglo XIX.

Entre 1915 y 1918, viajó a una isla de Nueva Guinea para estudiar las relaciones de parentesco. Lo redactó en su libro Los argonautas del Pacífico Occidental, publicado en 1922, donde explica que un trabajo de etnografía basado en el rigor trae la exigencia de trabajar con todos los aspectos de carácter social, cultural y psicológico de una comunidad, porque están tan entrelazados entre ellos que no puede comprenderse uno sin considerar todos los otros.

Diferencias entre etnocentrismo y relativismo cultural.

La noción de relativismo culturales exactamente antagónica a la de etnocentrismo, y plantea que no puede haber o entenderse a una cultura por encima de otra, ya que todas son igualmente válidas.

Relativismo cultural
El relativismo cultural contradice a numerosos movimientos políticos que se basaron y se basan en perseguir culturas diferentes.

El concepto fue planteado por el antropólogo Franz Boas en las primeras décadas del siglo XX, siguiendo la misma línea que Malinowski, que los llevaba a desprenderse de la corriente Darwiniana, cuyo predominio era casi total, en aquellas épocas.

Contra el Evolucionismo, Boas explicaba que todas las culturas son iguales y se pueden comparar entre ellas; que no hay una cultura inferior o superior frente a otras, y que por eso no era posible ordenarlas en un esquema basado en la evolución.

Cada sistema cultural tiene sus propios parámetros para definir lo que está bien y lo que está mal. Por tanto, la moral y la ética de cualquier grupo social está sujeta a su propia perspectiva cultural. Esto es el relativismo, para el cual cualquier juicio sobre el bien y el mal es producto de cada sociedad en particular.

Entonces, sobre un mismo acontecimiento puede –y debe- haber múltiples interpretaciones y ninguna será mejor o peor que la otra, porque no existe un único juicio verdadero.

Moral, bien y mal
Según esta postura, el bien y el mal no son valores absolutos, sino dependientes de otros factores sociales y culturales.

Tempranamente, en 1887, Boas ya afirmaba que cuando hablamos de la civilización no hablamos de algo que pueda pensarse de una forma absoluta, sino evolutiva, y que nuestras ideas y nuestros conceptos acerca de las cosas solamente son verdaderas en lo concerniente a nuestra propia civilización, pero no necesariamente a las otras.

La verdadera innovación del relativismo cultural es preponer la tolerancia ante el otro, entender que la diferencia cultural es un hecho y que no tiene por qué ser un problema.

Citar este artículo

Krause, G. (18 de septiembre de 2022). Definición de etnocentrismo. Consecuencias, tipos, relativismo cultural. Definicion.com. https://definicion.com/etnocentrismo/