Etimológicamente, el término equidad proviene del latín aequĭtas, que significa “igualdad”.

La equidad es una cualidad que implica igualdad de oportunidades y justicia social, en el sentido de dar a cada quien lo que se merece por derecho natural, sin hacer distinciones que favorezcan o perjudiquen a nadie en particular.

Imparcialidad, ecuanimidad y equilibrio son también términos afines a la equidad.

En el ámbito de la contabilidad, la equidad entre intereses opuestos es un principio contable básico que indica que las distintas partes reciben las ganancias de modo equitativo, justo e imparcial, de acuerdo a su participación.

Equidad implica igualdad y justicia.
La equidad implica igualdad de oportunidades y justicia social.

Equidad en el derecho.

En el ámbito del derecho, la equidad tiene que ver con la búsqueda, en casos concretos, de la solución más justa posible. Por eso se dice que la equidad proyecta y perfecciona al derecho con justicia en casos particulares.

En este sentido, equidad no es sinónimo de igualdad, puesto que en casos similares podría darse un tratamiento igualitario que podría resultar injusto.

Esto quiere decir que en el derecho se formulan cuestiones generales a través de las leyes, y no es posible contemplar cada uno de los casos concretos que pudieran presentarse.

Por eso, en ocasiones, es tan importante recurrir a la equidad de modo complementario de la ley. Así, al momento de dictar sentencia, la autoridad judicial competente en un caso determinado puede considerar las circunstancias personales de las partes o el contexto específico.

En el derecho, la equidad complementa la ley.
En el derecho, la equidad complementa, en casos particulares, la aplicación general de la ley.

Equidad social.

Distintos valores sociales, como la igualdad, la justicia y el respeto de los derechos humanos, fundamentan el concepto de equidad social.

En el ámbito social y, específicamente, en lo relativo a políticas públicas y programas sociales, la equidad tiene que ver con la igualdad de oportunidades, de capacidades y de acceso a servicios sociales como la salud y la educación.

La equidad y la igualdad no son exactamente sinónimos. En líneas generales, pueden mencionarse dos interpretaciones de la equidad en términos de igualdad, cuya distinción es clave en sociedades tan desigualitarias como las nuestras.

  • Equidad vertical: Se refiere a la igualdad absoluta, es decir, al tratamiento igualitario hacia todas las personas y grupos sociales.
  • Equidad horizontal: Se refiere al tratamiento igualitario para individuos iguales o grupos iguales. En este caso puede haber tratamiento diferencial, aunque no injusto, hacia personas y grupos, considerando que son distintas y distintos entre sí. De hecho, en ocasiones se cree que el tratamiento diferencial es capaz de corregir diferencias previas. Por ejemplo, puede haber una intervención diferencial o desigualitaria por parte del Estado, enfocándose únicamente en sectores vulnerables, con el objetivo compensar y de facilitar el acceso de éstos a la educación o la salud, acceso que les ha sido negado desde el nacimiento, por razones previamente existentes de desigualdad e injusticia social. En este caso, un tratamiento igualitario hacia toda la sociedad podría no ser equitativo ni justo.

Por su parte, la igualdad social hace referencia a la circunstancia social en la que todos los individuos y grupos sociales, sin importar su condición socioeconómica, cuentan con las mismas oportunidades, los mismos derechos y los mismos deberes.

Lucha por la equidad de género.
La lucha por la equidad de género exige la visibilidad de las mujeres, el respeto de sus derechos, autonomía e igualdad de oportunidades.

Equidad de género.

La equidad de género es un concepto complejo que tiene que ver con la eliminación de todo tipo de discriminación hacia las mujeres y el respeto por los derechos, la autonomía y la diversidad de las mismas.

Así como el concepto de equidad, la equidad de género plantea la eliminación de la desigualdad social. Esta desigualdad se observa en este contexto particular cuando se restringe a las mujeres al invisible ámbito doméstico –o se la sobrecarga con tareas dentro y fuera del hogar–, cuando se les reducen los ingresos económicos, las oportunidades laborales, el acceso a servicios o se pone en riesgo su seguridad e integridad física.

Es un término que abarca distintas dimensiones, como aspectos sociales, culturales y económicos. Se plantea, por un lado, que se respete la igualdad de derechos, pero también que se reconozcan las diferencias e inequidades y la consiguiente necesidad de políticas públicas redistributivas que propicien la igualdad de participación y de oportunidades para hombres y mujeres.

Podemos mencionar dos posturas en torno a las cuestiones de género:

  • Feminismo de la igualdad: Postura que plantea la eliminación de las diferencias entre mujeres y hombres. Aboga por la igualdad de oportunidades en términos sociales, económicos, laborales y de participación política.
  • Feminismo de la diferencia: Postura que destaca como valor positivo la diferencia entre mujeres y hombres. Entre otras cuestiones, busca que se valore la maternidad y las características de lo femenino como grandes aportes sociales. Aclara que la distinción entre hombres y mujeres no supone inferioridad.

La equidad de género aboga por el reconocimiento de la diferencia, autonomía de las mujeres, del placer sexual, las cualidades características de ellas y la visión de las mismas. Pero no se limita a la diferencia, propone nuevos debates en torno a ésta y en torno a la igualdad, teniendo en cuenta la complejidad que plantea la diversidad cultural, la desigualdad social y la búsqueda de la redistribución de derechos y oportunidades.

En proyectos de desarrollo social, muchas veces el cumplimiento de objetivos vinculados a la equidad de género exige la incorporación de medidas que compensen las desventajas sociales que acarrean las mujeres históricamente.

Por su parte, el concepto de igualdad de género se refiere a la circunstancia que las mujeres y los hombres, y las niñas y los niños cuentan con los mismos derechos, las mismas oportunidades, y los mismos deberes.

Existen desigualdades de género en el ámbito social educativo, político y económico. Estas disparidades tienen efectos negativos no solo en las personas sino también en las comunidades a las que pertenecen, obstaculizando el desarrollo humano. Por el contrario, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a mayor nivel de igualdad de género en un país, mayores son los índices de desarrollo humano y económico.

Algunas de las áreas que se tienen en cuenta como indicadoras de la equidad de género en un país o comunidad son la participación política de las mujeres, el acceso a la educación, la participación en la fuerza laboral y el hecho de que existan marcos legislativos vinculados a esta temática.

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Lehrer, L. (20 de enero de 2022). Definición de equidad. Su aplicación en el derecho, equidad social y equidad de género. Definicion.com. https://definicion.com/equidad/