Etimológicamente, la palabra oportunidad procede del latín opportunitas, que está formado por el prefijo op (“en frente de”), el término portus (“puerto”) y el sufijo –tat (“cualidad”). Vemos que en su origen el vocablo hacía referencia a estar frente a un puerto. Habla de un puerto marítimo, pero también a una abertura tipo portal, una salida, es decir: aquello que nos permite salir de una situación determinada.

Actualmente, el concepto oportunidad designa una circunstancia conveniente, el momento indicado para emprender algo. Seguramente alguna vez hemos pronunciado la frase “no dejes pasar esta oportunidad”, puesto que teníamos la certeza de que la coyuntura era óptima para realizar una determinada acción.

La palabra también se emplea como sinónimo de chance. Por ejemplo, al hacer una adivinanza, podemos establecer que quien responda cuenta con tres oportunidades para resolverla, es decir, tres chances para adivinar de qué se trata. Lo mismo ocurre en cualquier juego de dos o varios participantes, como la generala, donde cada quien, por turno, tiene hasta tres oportunidades de tirar los dados consecutivamente.

En este sentido, también nos resonará la frase “todo el mundo merece una segunda oportunidad”, la cual da a entender que todas las personas cometemos errores y deberíamos tener la chance de aprender del pasado y actuar distinto.

Podríamos decir que el vocablo oportunidad tiene una connotación positiva. Por eso, si alguien nos comenta sobre una oportunidad laboral, sabremos que se está ofreciendo un puesto en el que las condiciones de trabajo y el sueldo son más que aceptables. O si encontramos una sección de “oportunidades” en un local, veremos que se exponen productos más baratos de lo habitual. Del mismo modo, es común que publicaciones inmobiliarias aclamen “¡Gran oportunidad!”, cuando se trata de propiedades que han bajado de precio o cuyo costo es favorable dadas las características del inmueble.

Claro que, muchas veces, aquello que consideramos una desgracia puede terminar siendo una oportunidad. Son conocidas las palabras de Albert Einstein sobre la correlación entre la crisis y el progreso, la angustia y la creatividad. Según el destacado físico, los momentos más difíciles pueden representar grandes oportunidades para la inventiva, para el surgimiento de algo nuevo, para la transformación y la auto-superación. En palabras del genio, la única crisis peligrosa es la desgracia de no ser capaces de luchar por trascenderla.

Siempre tenemos la oportunidad de cambiar.
Siempre existe la oportunidad de cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Costo de oportunidad.

Costo de oportunidad es una expresión acuñada, en el año 1914, por el sociólogo y economista de la Escuela Austríaca Friedrich von Wieser. El concepto hace alusión a aquello que se renuncia al realizar una inversión o tomar una decisión de índole económica.

Según von Wieser, ello cobra sentido si solamente es posible optar por un único modo de actuar, entre varios otros, en un mismo momento, es decir, cuando nos encontramos bajo la obligación de elegir una sola opción y dejar de lado el resto. El costo que supone renunciar a una o varias alternativas –y los consiguientes beneficios que éstas habrían supuesto– es el costo de oportunidad.

El tiempo y el dinero suelen ser recursos limitados, por eso, siempre hay una elección que es la mejor en términos de costo y beneficio. En este sentido, el costo de oportunidad es el valor de la mejor alternativa que no hemos seleccionado, en otras palabras, son los recursos que hubiéramos percibido de haber elegido dicha opción.

En el marco de las finanzas y la economía, este concepto es muy útil para evaluar las posibles inversiones, teniendo en cuenta los riesgos que supone invertir y los beneficios que podríamos haber obtenido eligiendo otra alternativa. Si, antes de llevar a cabo la acción, asumimos que ya hemos tomado el peor camino, podremos evaluar los beneficios y los perjuicios que ello conlleva.

Costo de oportunidad.
El costo de oportunidad alude a aquello que se renuncia al optar por una alternativa y descartar otras.

Asimismo, en el ámbito empresarial, donde siempre se busca el mayor rendimiento, también se recurre a esta teoría para analizar cuáles serían los negocios y decisiones más redituables. Como dijimos, cuando los recursos son limitados, este análisis cobra mayor importancia. Una empresa que produce bienes, por ejemplo, cuenta con determinada cantidad de materias primas, maquinarias, personal y tiempos de producción, entre otros factores escasos, por lo que debe calcularse minuciosamente el monto de capital a invertir para la producción, el tipo de financiamiento a solicitar, la cantidad de bienes a producir, etc.

La teoría se ha popularizado y se ha extendido a cuestiones más generales y cotidianas, es decir, para referirnos a aquellas opciones que rechazamos al seleccionar una alternativa (y no otra) en nuestra vida diaria. De esta manera podemos analizar las consecuencias de las decisiones que tomamos, comparar y elegir lo que consideramos más adecuado.

El costo de oportunidad se vincula con la relación costo-beneficio. Se trata de un cálculo mediante el cual comparamos el valor de lo que invertimos en una actividad, producto o servicio (esfuerzo, dinero, tiempo, trabajo, energía, etc.), y la ganancia que obtenemos a partir de ello.

La igualdad de oportunidades garantiza el acceso a la educación.
La igualdad de oportunidades garantiza que todas las personas de una sociedad puedan acceder a los mismos derechos, como el derecho a la educación.

Igualdad de oportunidades.

En el ámbito del desarrollo social, los derechos humanos y las políticas públicas, se emplea el concepto de igualdad de oportunidades para referirse a la circunstancia de justicia social y equidad en la que todas las personas cuentan con los mismos derechos y posibilidades, sin importar su origen socioeconómico, ni su condición sexual, racial, étnica, cultural o religiosa.

Esta noción destaca que el acceso a la salud, a la educación, a la vivienda digna, al empleo, y el ejercicio de todos los derechos humanos, de ninguna manera debe estar condicionado por la situación de origen de los seres humanos, sino que el punto de partida de cada individuo debería darse en un terreno igualado.

Lamentablemente, en las sociedades desigualitarias en las que vivimos, la igualdad de oportunidades muchas veces es un mero concepto que no se aplica en la realidad. La llamada desigualdad social, tan extendida en los países latinoamericanos, atenta fuertemente contra la igualdad de oportunidades. Ello no tiene que ver únicamente con los ingresos económicos, sino también con una falta de equidad en el acceso a la tierra, a los servicios públicos, a la participación política, etc.

La noción de igualdad de oportunidades se relaciona con la igualdad de capacidades. Esta última se refiere al nivel de autonomía que tienen las personas, lo cual depende de sus habilidades, conocimientos y las facultades para desarrollarse, es decir, las distintas opciones entre las que un ser humano tiene la libertad y capacidad de elegir. Desafortunadamente, las sociedades desigualitarias, no sólo presentan una concentración de ingresos y de propiedades, sino también de capacidades.

La equidad y la igualdad social, valores esenciales para el desarrollo de los países, suponen la proliferación de las oportunidades y de las capacidades humanas en todos los sectores de la comunidad.

Citar este artículo

Lehrer, L. (28 de abril de 2022). Definición de oportunidad. Sus aplicaciones, el costo de oportunidad y la igualdad de oportunidades. Definicion.com. https://definicion.com/oportunidad/