La dialéctica es una técnica filosófica argumentativa que consiste en el arte de dialogar y disertar mediante el uso del razonamiento y la argumentación de ideas contrapuestas. Como herramienta retórica, la dialéctica se basa en la dinámica de los opuestos a través de la contradicción.

Dicha contradicción se desarrolla en la afirmación y la negación. De modo que, en la argumentación dialéctica importa tanto el argumento como el contraargumento, la tesis y la antítesis. Se conoce como adversario dialéctico al interlocutor que representa la postura opuesta con la cual se diserta y se intenta contraargumentar para obtener una refutación de sus argumentos.

La dialéctica es una práctica filosófica que busca contraponer ideas para llegar a una conclusión que «supere» la contradicción y logre concebir una idea nueva, capaz de integrar ambas posiciones. A esta conclusión integradora, algunos autores la han llamado síntesis, ya que sintetiza la polaridad planteada entre la tesis y la antítesis.

En sentido general, el concepto de dialéctica integra la relación entre dos opuestos o contrarios que actúan dinámicamente entre sí, en un diálogo de interlocución e implicación mutua. De manera que, la noción de dialéctica no se limita sólo al plano de la retórica, sino que también puede aplicarse para hablar de la relación de opuestos en la naturaleza, como las fuerzas del orden y del caos; en el conocimiento, bajo la oposición entre sujeto y objeto; y en la sociedad como la lucha de clases antagónicas.

La noción de contradicción consiste en el encuentro entre dos conceptos o realidades opuestas. Sin embargo, esta relación no es estanca o rígida, sino dinámica. Al interactuar entre sí, los opuestos no se eliminan mutuamente, sino que entran en una relación de conflicto y relajación, de choque de fuerzas, de atracción y repulsión en la que ambos conceptos o realidades se vinculan mutuamente en interacción dialéctica.

La palabra «dialéctica» proviene de la composición entre los términos griegos: dialectikós (diálogo o conversación) y techné (técnica o arte): dando con el concepto de arte o técnica de la conversación. El término fue acuñado por Platón, quién lo usó para referirse al «arte del diálogo» y la retórica de la contradicción como método para llegar a la verdad a través de la contraposición.

Dialéctica-conversación
La dialéctica permite, a través del diálogo, la relación de naturalezas contrarias o distintas, en un espacio de encuentro e interacción mutua

Historia de la dialéctica.

En la historia de la filosofía, el concepto de dialéctica juega un papel fundamental en muchas corrientes filosóficas que se han desarrollado a lo largo de las épocas, las cuales dan un uso específico y muy diverso del concepto de dialéctica. Desde sus orígenes con los filósofos presocráticos, pasando por el esplendor del surgimiento de la filosofía en la época clásica, su importancia en el idealismo moderno, hasta la actualidad de las filosofías del lenguaje, el concepto de dialéctica es un punto central de discusión y estudio desde múltiples perspectivas filosóficas y también no filosóficas como la psicología, la sociología y la literatura, entre otras. Aquí, apuntaremos una descripción de las distintas nociones de dialéctica que se han desarrollado a lo largo de la historia de la filosofía:

Dialéctica antigua.

Los primeros que filosofaron acerca de la relación e interacción de los opuestos fueron los filósofos presocráticos, anteriores a Sócrates, conocidos también como «filósofos de la naturaleza», ya que se cuestionaron por el arché o principio material del universo. Se considera que los presocráticos fueron los primeros en pensar filosóficamente al preguntarse por la naturaleza de manera racional y no de forma mítica. Si bien, el concepto de dialéctica aún no existía como tal, estos filósofos reflexionaron sobre la relación de los opuestos en la naturaleza, como las fuerzas de Amor o Discordia en Empédocles, lo seco y lo húmedo en Tales de Mileto, lo caliente y lo frío en Anaximandro, etc. Sin embargo, fue Heráclito quién desarrolló con mayor profundidad el problema de la contradicción y los opuestos, ya que concibió a la contradicción como dinámica del universo y a los opuestos como el motor del cambio que moviliza la naturaleza. En Heráclito, el cambio y la alteración se producen a través de opuestos que coaccionan entre sí, en constante afirmación y negación el uno del otro.

La mayéutica socrática.

Se conoce como mayéutica a la técnica retórica implementada por Sócrates en sus conversaciones con los atenienses. Tanto el Sócrates histórico como el platónico, coinciden en el hecho de que la práctica filosófica socrática consiste en un método de preguntas y respuestas con el fin de desarticular conceptos hasta llegar a la idea de la propia ignorancia. Sócrates pasó a la historia por ser el primer hombre en cuestionarse a sí mismo por su conocimiento, y darse cuenta de que en realidad era ignorante en muchas de aquellas cosas en las que se creía sabio. Su famosa frase «sólo sé que no sé nada» representa claramente este concepto. De manera que, la mayéutica socrática consiste en el cuestionamiento de las propias ideas y certezas, a través del diálogo para llevar a un examen más concienzudo del tema, y luego determinar si se sabe o no cabalmente.

La mayéutica es un método interrogativo que consiste en hacer dar cuenta al interlocutor de su propia ignorancia. Sócrates interroga a los que se suponen especialistas en determinado tema, por ejemplo, al sacerdote le pregunta por la piedad, al juez por la justicia, al poeta por el amor, entre muchos otros. Sócrates busca saber el concepto de cada una de esas palabras, por lo que a través de un juego retórico de preguntas y respuestas, Sócrates busca revelar que la idea que cada uno tiene de lo que se suponía especialista, en realidad es una idea confusa, vaga y de difícil definición. Por lo que se revela la ignorancia latente tras las presuposiciones y preconceptos. La mayéutica socrática es un ejercicio mental constante de auto cuestionamiento, y de cuestionamiento dialógico, el cual busca despejar los supuestos (aquellas ideas preconcebidas que no han sido pensadas rigurosamente), para llegar a los conceptos, ideas que hemos pensado y concebido conscientemente a partir del pensamiento filosófico.

Platón dialéctica
Platón acuñó el concepto de dialéctica inspirado en la mayéutica de su maestro Sócrates

Dialéctica platónica.

El concepto de dialéctica toma su forma más acabada y elaborada en los diálogos de Platón, en los cuales el personaje de Sócrates es el interlocutor principal de las disertaciones filosóficas que cada diálogo plantea. Generalmente, los diálogos se centran en una problemática específica (la justicia, la verdad, la belleza), y a partir del ejercicio del diálogo, se van desenvolviendo los aspectos filosóficos del problema. Platón postuló a la dialéctica como un método filosófico de contrastación de opuestos para llegar a esclarecer conceptos y alcanzar la verdad. De manera que, la dialéctica platónica no es sólo una herramienta retórica discursiva, sino toda una pedagogía del conocimiento. En Platón la dialéctica cumple un papel fundamental en su teoría del conocimiento, ya que a través de ella se logra una ascensión progresiva hacia los conceptos más abstractos y elevados. En el Banquete, diálogo en el que Sócrates diserta con sus amigos acerca del amor (Eros), Platón habla de una dialéctica erótica ascendente, en la que conjuga la idea de la dialéctica con la del amor al conocimiento, como un método para elevar el pensamiento hacia las ideas más abstractas y universales.

Dialéctica vs retórica.

Muchas veces se suelen confundir estos conceptos usándolos como sinónimos, sin embargo, si bien ambos comparten el ámbito del discurso y la técnica de la argumentación, existen varias diferencias en su concepto y metodología. La principal diferencia entre dialéctica y retórica reside en que la retórica es el arte de la argumentación con fines persuasivos, en la que lo que se busca es destruir la postura de los interlocutores y convencer a la audiencia de la tesis que se sostiene, la cual se postula como verdadera. Por eso, la retórica suele aplicarse en el ámbito político o ideológico. En la antigua Grecia, fue practicada por los llamados sofistas, maestros de retórica quienes cobraban por enseñar a las personas el arte de argumentar y convencer a través del uso persuasivo del discurso. Por otra parte, la dialéctica consiste en el arte del discurso con fines epistemológicos y filosóficos, no persuasivos. En la dialéctica lo que se intenta no es convencer o persuadir al interlocutor a partir de un uso artificioso del discurso, sino utilizar las herramientas discursivas de argumentación con el fin de esclarecer conceptos falsos, supuestos y creencias infundadas, para luego poder concebir una idea más seria y reflexionada de las cosas. Platón desarrolló el concepto de dialéctica en contraposición con el de la retórica practicada por los sofistas, con el fin de separarse de la sofística, ya que su idea del conocimiento y del lenguaje se orientaba a la búsqueda de la verdad, mientras que los sofistas opinaban que la verdad o no existía o era relativa, por lo que su uso de la retórica no responde a ningún otro concepto más que el interés o la utilidad.

Retórica
La retórica consiste en el uso de la argumentación y de las técnicas del lenguaje con fines persuasivos y muchas veces engañosos

Lógica aristotélica.

Aristóteles plantea su dialéctica en un sentido muy distinto al de Platón. La dialéctica aristotélica forma parte de la lógica, en la cual Aristóteles reunió todas las artes, técnicas y prácticas referentes al discurso y la argumentación en lo que se conoce históricamente como Órganon lógico. Allí, Aristóteles definió a la dialéctica como el arte de la interrogación y la refutación, es decir, la técnica de pensar en base a preguntas y la capacidad de elaborar contraargumentos, opiniones contrarias y contraponerlas. De manera que, la dialéctica aristotélica es una herramienta lógica que sirve para desarticular argumentos falaces y obtener conclusiones verdaderas de manera especulativa. Por lo que, la dialéctica es un método de «descubrimiento» de ideas o nociones que parten desde el pensamiento común y ordinario, llamado por los griegos doxa (opinión), es decir, las creencias e ideas infundadas, para llegar poco a poco a un pensamiento más filosófico y fundamentado (episteme). A diferencia de Platón, quien consideraba a la doxa de manera negativa y aquello a lo que la filosofía debía superar, Aristóteles hace un uso dialéctico de las «opiniones comunes», y a partir de ellas, gracias al método de la dialéctica, se logra acceder a un pensamiento filosófico. De manera que, la dialéctica no es apodíctica o científica en el sentido estricto de la palabra, sino un método de comprensión basado en la demostración argumentativa a partir de las premisas lógicas. Aristóteles indicó, en su tratado de los Tópicos, que la dialéctica servía para descubrir aquella «verdad oculta» en las premisas, a la cual no se puede llegar más que por demostración argumentativa.

Dialéctica e idealismo.

La filosofía idealista alemana surgida a partir de la Ilustración, entre los siglos XVIII y XIX, significa un punto central en la historia del desarrollo del concepto de dialéctica, debido a que fue estudiada por numerosos filósofos importantes del período conocido como idealismo. Durante este período histórico-filosófico, se trataron problemas referentes a la subjetividad y la objetividad del conocimiento, se buscó delimitar el alcance de la razón humana, en filósofos como Kant y su Crítica de la razón pura, a la que luego otros representantes del idealismo alemán como Fichte, Schelling y Hegel reaccionarían discutiendo acerca de la naturaleza del concepto de realidad, conocimiento y subjetividad, dando con distintas variantes de idealismo. Sin embargo, la filosofía idealista, en sentido general, se caracteriza por la postulación de que el carácter objetivo del mundo está revestido por categorías subjetivas que intervienen de forma a priori en la percepción de la realidad. Es en esta compleja relación entre subjetividad y objetividad, conocimiento y realidad que el concepto de dialéctica toma un papel fundamental.

Dialéctica subjetividad
Las filosofías del idealismo y la ilustración se centraron en la dialéctica entre sujeto y objeto como centro del problema del conocimiento humano

Dialéctica hegeliana.

Se considera a Hegel uno de los pensadores más influyentes en el concepto moderno y contemporáneo de dialéctica. Como uno de los representantes más destacados del idealismo alemán, la filosofía de Hegel significó una transformación en el pensamiento filosófico de la época, debido a sus estudios sobre la historia y su importancia en el desarrollo del pensamiento, la sociedad y la cultura. Hegel incorporó el concepto de historia como movimiento dialéctico de la realidad, el cual se convirtió en un tópico de gran importancia para la filosofía. En su Fenomenología del Espíritu, Hegel describe a la historia como un progreso dialéctico en el que se despliega el devenir de la cultura a través de las épocas. La historia y la cultura de los pueblos, son la manifestación concreta de la subjetividad abstracta y absoluta, que Hegel llama «Espíritu Absoluto», el cual representa la identidad y la voluntad subjetiva universal. La dialéctica, es la dinámica de movimiento del espíritu a través de la historia. El devenir de la historia y la cultura de la subjetividad humana se mueve a partir de la dialéctica fenomenológica del espíritu, el cual se manifiesta a través de la contradicción. De manera que, la dialéctica hegeliana, traspasa el nivel del discurso, y se vuelve una dialéctica concreta, existencial, y por lo tanto, histórica. La historicidad del concepto de dialéctica, introdujo a este concepto en el plano de las manifestaciones concretas y no ya meramente conceptuales o discursivas, sino fenomenológicas.

«Todo lo real es racional y todo lo racional es real». Esta frase de Hegel representa la esencia misma de su pensamiento dialéctico, ya que la dialéctica hegeliana no es meramente una dialéctica del conocimiento o el discurso, sino de la realidad misma. Para Hegel la realidad es la manifestación de la consciencia racional y la razón es la esencia de esa manifestación en el plano ontológico de la realidad. Por lo que, el movimiento dialéctico del espíritu a través de la contradicción, es el movimiento de la consciencia a través del despliegue de sí misma. En Hegel la consciencia, es decir la razón del espíritu, se desdobla y despliega en tres etapas que van desde la idea abstracta del ser en sí, pasando por su negación y desdoblamiento (ser para sí), hasta su despliegue completo en la manifestación de la totalidad de sí mismo.

Tesis, antítesis y síntesis.

La tríada dialéctica fue utilizada en el ámbito de la exégesis del pensamiento hegeliano, no fue creada por el autor, sino para explicar el concepto que Hegel desarrolló del carácter ontológico de la dialéctica, como el modo de manifestación de la realidad, la cual se despliega a través de la contradicción, en un movimiento circular que pasa por tres momentos básicos:

  • Tesis: Es la afirmación del ser en sí, es el momento positivo del despliegue de la manifestación, en el que la identidad del ser se encuentra replegada completa en sí misma, la cual contiene ya la totalidad del ser, pero aún no desarrollada. La semilla contiene la totalidad de la planta y afirma su existencia en potencia.
  • Antítesis: La antítesis representa la negación, la etapa negativa en la cual se contradice la afirmación de la tesis. Aquí el ser se niega sí mismo, generando una separación y alienación de la etapa de ser en sí, para convertirse en ser para sí. La semilla caduca para dar lugar al nacimiento de la planta.
  • Síntesis: Es la negación de la negación, una afirmación que contiene e integra a la polaridad anterior en un concepto que las abarca. En esta etapa el ser es en sí (tesis) y para sí (antítesis), por lo que se integran las etapas anteriores y se produce la manifestación de la totalidad que en la tesis sólo existía en potencia. La planta desarrolla sus frutos y luego vuelve a dar la semilla, iniciando nuevamente el ciclo.
tesis, antítesis, síntesis
La tríada dialéctica idealista describe los tres estadios de la consciencia en el despliegue de sí misma

Materialismo dialéctico.

Las ideas de Hegel fueron retomadas posteriormente por Karl Marx y Friedrich Engels, quienes desarrollaron el concepto de dialéctica como motor de la historia a través de la lucha de clases antagónicas, las cuales pugnan por el poder y representan una la negación de la otra. A diferencia de la dialéctica idealista de Hegel, el materialismo dialéctico de Marx se llama así ya que asoció el concepto de historia con la producción material como esencia de la manifestación de la acción humana, la realización se da a partir de la concreción material de los recursos. Según Marx, la historia es la dialéctica de la lucha por los medios de producción económica, ya no es el despliegue de la consciencia del espíritu en la cultura de la dialéctica hegeliana, sino el despliegue de la lucha histórica de las distintas clases sociales que pugnan entre sí por las diferencias materiales y económicas, las cuales representan el conflicto histórico de todas las épocas. Así, Marx habló de que en todas las etapas de la historia siempre hubo opresores y oprimidos, y la lucha entre estas dos partes de la sociedad es la que moviliza al cambio y al desarrollo dialéctico de la historia, a través del conflicto de clases. Marx desarrolla una fuerte crítica al capitalismo a partir de estos conceptos, señalando las condiciones de opresión en las que se ve inmersa la clase obrera, dominada por la clase burguesa, quién detenta los medios de producción y es dueña del capital económico. De manera que, el materialismo dialéctico se basa en la contradicción de las clases sociales a lo largo de la historia, es una dialéctica socio-histórica, no discursiva o metafísica, sino material, y por lo tanto, histórica.

La ideas marxistas tuvieron un fuerte impacto en la actualidad social y política de la época, tanto por la contundencia de sus análisis como por la propia acción política de los autores, ya que tanto Marx como Engels, llevaron sus ideas al plano de la sociedad y la política a través su obra el Manifiesto comunista, un texto dirigido a la clase obrara con el fin de que, a partir de su lectura, la clase oprimida logre darse cuenta de su situación y del poder que tiene para revertir la historia y luchar por una igualdad en las condiciones de vida, el reparto del capital y los medios de producción. De esta manera, el pensamiento marxista no se queda meramente en el plano filosófico, sino que, acorde a sus ideas, actúa sobre la realidad social y material, con el fin de influenciar el cambio en la historia. A a través del concepto de revolución el marxismo plantea el cambio histórico, en el que se alteran e invierten las opuestos en la lucha de clases. Esta oposición histórica terminaría con la revolución de las clases trabajadoras que llevarían a la sociedad a vivir en igualdad.

A partir de estas ideas, el plano político y social del siglo XIX, se dividió en dos fuerzas antagónicas: el capitalismo, que representaba la ideología y los intereses de la burguesía, y el comunismo que se identificaba con la voluntad política de la clase obrera y trabajadora. Acontecimientos históricos como la Revolución rusa y el surgimiento de la Unión Soviética, están fuertemente emparentados con el pensamiento marxista. Líderes como Lenin y León Trotsky, desarrollaron su propio concepto de comunismo y socialismo y llevaron la realización de muchos de los postulados del materialismo histórico al plano político de la realidad social y económica.

Marx y Engels
Escultura de Marx y Engels en el patio del Palacio Real en Berlín, Alemania

Dialéctica en la escuela de Frankfurt.

Se conoce como escuela de Frankfurt a un instituto de investigación social fundado en 1923 en la ciudad Frankfurt, en el que un conjunto de investigadores, escritores y pensadores desarrollaron sus ideas y análisis sobre la realidad social, económica, cultural y filosófica de la época. Sus principales exponentes fueron Max Horkheimer y Theodor Adorno, quienes desarrollaron una profunda teoría crítica del capitalismo y las consecuencias negativas sobre realidad social establecidas por el sistema. Adorno y Horkheimer, en su libro Dialéctica de la Ilustración, plantean toda una crítica a la Ilustración como modelo de pensamiento basado en el concepto de dominación de la razón sobre las fuerzas de la cultura y la sociedad humana. Allí, se señala que la dialéctica de la razón ilustrada terminó por negarse a sí misma, ya que los ideales de libertad y de progreso como promesas del capitalismo moderno, finalmente fracasaron y devinieron en una instrumentalización humana, no sólo de los medios de producción, sino de la cultura y la sociedad en general. En su Crítica de la razón instrumental, Horkheimer analiza cómo las técnicas de la razón, la optimización y el cálculo de la razón capitalista, desarrollan todo un sistema de dominación que interviene sobre los sujetos y los cuerpos. Los procesos de avance técnico del capitalismo sobrepasaron el límite meramente tecnológico y se expandieron sobre toda la cultura y la sociedad humana en general, imponiendo un sistema opresor bajo el domino de la razón instrumental, la cual piensa sólo en términos de producción, optimización y desarrollo técnico y económico.

Por otra parte, Adorno desarrolló el concepto de dialéctica negativa con el fin de construir una dialéctica no basada en el sujeto y el yo como centro de gravedad del pensamiento, negando el principio de identidad absoluta en el que se sostenía el sujeto moderno de la ilustración, hasta su máxima expresión en el pensamiento de Hegel, al que Adorno considera como la caída más grande del pensamiento occidental. De esta manera, Adorno se posiciona en una postura negativa frente a toda la tradición dialéctica de occidente, al negar al sujeto y a su «dominio» sobre el mundo y las cosas, el cual deviene en un fracaso del sujeto y del proyecto moderno. Tanto Adorno como Horkheimer utilizaron la dialéctica como técnica crítica para reflejar la contradicción a la que habían llegado los ideales y promesas del capitalismo de la ilustración. Su pensamiento refleja el estado de caída y fracaso de los ideales de la modernidad, devenido en un mundo signado por la guerra tecnológica (Guerra fría) y la crisis social y cultura de mediados del siglo XX.

Citar este artículo

Aci, E. M. (6 de mayo de 2023). Definición de dialéctica. Significado, historia, etimología y tipos. Definicion.com. https://definicion.com/dialectica/