La realidad es un concepto que presenta la obligación de hacer una distinción antes de definirlo. Por un lado, puede referirse al aspecto abstracto, en cuyo caso hace alusión a “todo aquello que es”. Por otro lado, desde el ángulo de lo concreto, suele entenderse que lo real es aquello que es capaz de ser percibido por los sentidos, todo aquello que es percibido en una experiencia.

En el primer caso, el acercamiento abstracto, se puede decir que todo lo que es, es real. Si existe un pensamiento en mi mente, un recuerdo, una idea, es real. Por el simple hecho de ser. Y en este plano es preciso hacer una distinción con lo verdadero. Por ejemplo, si yo tengo un recuerdo distorsionado de las cosas, no importa. Su realidad no depende de que se ajuste a las cosas como verdaderamente sucedieron. Es real el hecho tal como ocurrió y también es un hecho real mi recuerdo distorsionado acerca del mismo. Esto es así porque en su faceta abstracta, la realidad está en el plano de lo ontológico, del ser.

En el segundo caso, en el de las experiencias concretas, lo real hace referencia a aquello que es pasible de ser experimentado por medio de los sentidos. Es el plano de los objetos y los acontecimientos, en el que una silla es un objeto real no solo por su esencia abstracta, sino, también, por su contextura tangible. En este plano se suele plantear una distinción entre lo real y la fantasía, o lo imaginario.

Si nos remontamos al origen etimológico del término, podemos comprobar que en el latín existía la palabra realitas, y que se conformaba a partir de: res («cosa»), el sufijo –alis («relativo a»), y el sufijo –tas («cualidad»). Así, se desprende que en su origen el término realidad alude a una “cualidad relativa a la cosa que es”.

Realidad objetiva y subjetiva.

La cuestión acerca de la realidad de las cosas es una de las preguntas más fundamentales que la humanidad se ha formulado, y sus orígenes se remontan al instante en el que hubo seres humanos y percibieron:

  • Un mundo interior en ellos, conformado por sus pensamientos, emociones y sentimientos. Algo a lo que las demás personas no podían acceder (de un modo directo), y que conformaban su propia experiencia de la vida.
  • Un mundo exterior a ellos, conformado por otras personas, los animales para cazar o de los cuales protegerse, las plantas, el suelo mismo que sostenía sus cuerpos, el aire que respiraban y los alimentos que ingerían.

En el esquema propuesto, podemos decir que las preguntas en torno al mundo interior se relacionan con el concepto de realidad subjetiva. Es aquella cuya validez radica en la percepción individual de la persona, y que permanece en su ámbito interno. Esto incluye los ejemplos detallados en el caso de los hombres y mujeres de aquellos días lejanos, y también nuestras opiniones, creencias, valores; todos nuestros recuerdos o inclinaciones. Y el conjunto que esto conforma da lugar a una especie de prisma, por medio del cual, incluso, percibimos e interpretamos (a veces sin darnos cuenta siquiera) el mundo exterior y la realidad de lo que acontece.

En cambio, las cuestiones que hacen al mundo exterior, se relacionan con el concepto de realidad objetiva, que es aquella cuya validez reside en los objetos de índole tangible,  embebidos de una existencia comprobable en el plano de lo material. Desde este ángulo, a diferencia de lo que sucede con lo subjetivo, las cosas perdurarán independientemente de nuestra percepción; y, además, serán pasibles de ser percibidas por otras personas. Esta es la línea que transita el método científico, y a partir de sus reglas es que se han desarrollado los pasos necesarios para que los eventos puedan ser repetidos, comprobados y, solo entonces, se les asigne el carácter de “verdaderos”.

Realidad objetiva y subjetiva.
La realidad objetiva tiene que ver con el mundo exterior, y la subjetiva con la propia percepción.

Realidad en la filosofía y en la ciencia.

Vemos, pues, que la distinción que se tuvo que hacer en el comienzo, en los sentidos abstracto y concreto de lo real, se relaciona con la distinción entre la realidad subjetiva y objetiva. Y esto confluye, ahora, en el acercamiento que se hace a la realidad desde los ámbitos de la filosofía y de la ciencia.

El concepto de lo real constituye uno de los mayores problemas filosóficos, dado que en él se asienta, muchas veces, nuestra misma visión del mundo. Porque el concepto de lo real no solo hace al modo en que concebimos el mundo, sino que se extiende a nuestro pensamiento acerca del mismo y a nuestro lugar en él.

El significado que le asignemos a lo real conformará la lente invisible por medio de la cual veremos (e interpretaremos) todo. Por ende, los cambios que sucedan en nuestra forma de percibir lo real serán cambios muy concretos en el significado que le asignemos al mundo.

En cuanto al acercamiento científico, podemos describirlo como un intento progresivo por alcanzar, intelectualmente, la realidad de las cosas. Si examinamos la historia de la ciencia, desde sus inicios, veremos que hay una línea que experimenta ligeras variaciones y cuyo arte y desafío consiste en ir refinándose más y más, hasta lograr desentrañar los secretos de las cosas, para poder controlarlas y utilizarlas a favor.

Desde el mundo griego esta pauta está presente: ¿cómo podemos entender y dominar esa realidad exterior? ¿Cómo podemos ponerla a nuestro servicio?

El tema entre filosofía y ciencia vuelve siempre a lo mismo: la ciencia se ocupa de la realidad, pero no tiene en cuenta la realidad del sujeto que investiga, ni del sujeto que concibe la misma realidad científica. O sea, la ciencia nos presenta resultados de realidades objetivas, y la imposibilidad de acceder al reino de las realidades subjetivas.

Por otra parte, en tanto somos seres humanos encarnados en cuerpos concretos, nunca será suficiente con la teorización filosófica. La riqueza de lo filosófico pasa por un encuadre adecuado de la imagen, pero luego es necesario presionar el botón y tomar la foto. A la tendencia a “ir más allá”, que es tan afín a la filosofía, parece oponérsele, y con justificación, la tendencia al “más acá” que la ciencia –quizá de un modo inadecuado o incompleto– trata de conseguir.

Mundo interior, realidad subjetiva.
El mundo interior resguarda los propios pensamientos, sentimientos y emociones. Es el ámbito de la realidad subjetiva.

¿Una reunión posible?.

En este debate que data de siglos, ha surgido, desde los albores del siglo XX, la posibilidad de una opción integradora. Las ideas que se proponen en la mecánica cuántica dan la sensación de una brecha posible, en la que ambas posiciones se encuentren (o descubran que nunca estuvieron tan separadas).

En los reinos misteriosos de lo incierto a los que la física cuántica nos invita, ambas posturas acerca de la realidad se revelan mucho menos alejadas, ya que, allí el observador afecta aquello que observa. En el famoso experimento de la doble ranura, se comprobó científicamente que las partículas se comportaban como onda o como partícula según fueran o no observadas. Solo cuando se las medía, sucedía el colapso de la función de onda. Si no, no.

Física cuántica, ondas y partículas.
En el contexto de la física cuántica, la realidad objetiva y la subjetiva no parecerían tan alejadas.

La humanidad enfrenta ahora un capítulo nuevo y muy interesante, en esa aventura que implica conocer la realidad.

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Lehrer, L. (28 de enero de 2022). Definición de realidad. El abordaje filosófico y científico, y la distinción entre realidad objetiva y subjetiva. Definicion.com. https://definicion.com/realidad/