El costo (o coste) es el valor que se invierte para obtener o producir algo. Este valor puede definirse en términos económicos, contables, productivos, energéticos, sociales o ambientales, entre otros.

La palabra costo proviene del latín constare (“llegar a un acuerdo”, “corresponder”). Esto puede asociarse al hecho de que para obtener un determinado producto, servicio o actividad, por ejemplo, tiene que haber un acuerdo entre quien ofrece y quien desea adquirir ese bien.

Siempre tiene que ver con un intercambio. En términos socioeconómicos, el costo es el valor monetario o el precio que tiene un producto o servicio.

También tiene que ver con un esfuerzo realizado para generar algo. En el ámbito productivo y contable, el costo hace referencia a la inversión que se realiza para producir un bien o brindar un servicio. En este sentido, se tendrán en cuenta distintas variables que tienen que ver con el consumo de factores requeridos para la producción, por ejemplo, los insumos o materias primas, el pago a los trabajadores implicados, impuestos, gastos administrativos, entre otros.

Hasta ahora hablamos de valor, de intercambio y de esfuerzos, pero también es importante referirnos al costo en términos de desgaste. Por ejemplo, podemos decir que la decisión política de darle vía libre a una empresa para la explotación minera podría traer costos ambientales (la actividad genera desgaste y daños irreversibles en el medio ambiente) y costos sociales (en caso de que la población se vea afectada por dicha actividad y no considere que ésta traiga una compensación válida, lo cual provoca un malestar general).

Relación costo-beneficio.

La relación costo-beneficio es un cálculo que se realiza para comparar los gastos, esfuerzos o desembolso invertido en determinada actividad o producción de un bien, y la ganancia, utilidad o rendimiento obtenido a partir de ella. Es una herramienta que sirve como evaluación y análisis de la propia actividad o sobre la conveniencia de adquirir determinado producto o servicio.

Muy común en el mundo empresarial y en el financiero, esta herramienta de análisis indica el ratio de costo-beneficio de la actividad económica en cuestión: cuanto mayor sea el margen obtenido entre el costo (inversión) y el beneficio (ganancia), el ratio será más elevado. De esta manera sabremos cuál es la rentabilidad.

Para evaluar la conveniencia de un proyecto en los negocios y en otros ámbitos, se suele llevar a cabo un proceso que cuenta con diversos pasos. Primero se enumeran las distintas opciones de proyectos, luego se define el valor monetario de los costos previstos y de los beneficios esperados en cada opción, se predicen los resultados del costo-beneficio en un periodo de tiempo determinado y se calcula la relación costo-beneficio dividiendo los ingresos totales netos por los costos totales (C/B). En caso de que el resultado de ese cálculo sea mayor a uno, indica que el proceso es rentable. Pero si es igual o menor que uno, no lo es. Entonces, solo queda comparar los resultados de las distintas opciones de proyectos y escoger aquel con mayor ratio costo-beneficio.

A su vez, es un tipo de razonamiento que utilizamos muchas veces en nuestra vida cotidiana. La idea es obtener mejores resultados con el menor esfuerzo posible. Por ejemplo, a la hora de elegir en qué medio de transporte dirigirnos a un lugar determinado, tendremos en cuenta la distancia, el precio de los distintos transportes públicos o del combustible, el clima (si por ejemplo es una opción ir en bicicleta o a pie), el tiempo que nos tomará de acuerdo al transporte usado y en caso de necesitar llegar a determinada hora, si viajamos con alguien más, etc. Son todos factores que influyen en el medio de transporte que elegiremos y, de acuerdo a este análisis –el cual seguramente hagamos mentalmente, de modo automático, en pocos minutos– tomaremos una decisión. 

Esto tiene que ver con el llamado costo de oportunidad. Al momento de tomar una decisión existen por lo menos dos opciones. Al optar por una de ellas, siempre dejamos de lado alguna alternativa. El costo de oportunidad es el costo que supone renunciar a una –o varias– de las opciones posibles y los consiguientes beneficios que dichas alternativas hubieran supuesto. Se trata, entonces, del valor de la mejor alternativa que no hemos seleccionado.

Relación costo-beneficio.
La relación costo-beneficio permite analizar cómo obtener mejores resultados con el menor esfuerzo posible.

Tipos de costos.

Podemos clasificar a los costos de fabricación o producción en distintos tipos:

  • Costos directos: Relacionados directamente con la producción del bien o servicio (mano de obra y materias primas).
  • Costos indirectos: No están vinculados con la materia prima, ni con la mano de obra, no tienen que ver con la cadena de producción directamente, sino con actividades externas a ella. Los costos indirectos pueden ser fijos o variables:
    Costos fijos: Suelen ser los mismos más allá del volumen de producción. Por ejemplo, el pago por alquiler de un galpón industrial para la producción o el costo de las máquinas.
    Costos variables: Son costos que pueden variar en función de los volúmenes de producción; a mayor producción, mayor costo. Por ejemplo, consumo de energía o de insumos (cuanto mas se desee producir, más materia prima se requerirá).
    Costo total: Es la suma de los costos fijos y de los costos variables.
Costos variables
Los costos variables varían según los volúmenes de producción. A mayor producción, se requiere más mano de obra e insumos, lo cual genera mayor costo.

Costo y gasto.

La diferencia entre costo y gasto puede no presentarse tan clara, pero, en términos contables, es preciso hacer una distinción.

Por un lado, el gasto tiene más que ver con el funcionamiento diario de la organización o empresa, los consumos en la actividad cotidiana, por ejemplo, el alquiler de la oficina o los gastos administrativos. Estos gastos genéricos no producen ningún retorno.

Por su parte, el costo tiene que ver con los egresos que se generan al producir un bien o desarrollar un servicio para ofrecer. Se trata de una inversión, un desembolso de dinero para producir o fabricar algo, que luego se pretende recuperar –y además obtener ganancias (retorno)– con la venta del bien en cuestión.

Contabilidad de costos.

El análisis del costo de una actividad determinada es importante para la toma de decisiones y la definición de estrategias destinadas a lograr una mayor eficiencia. La contabilidad de costos se encarga de este tipo de análisis, es una técnica que permite crear un sistema de información para conocer el costo de los bienes desarrollados, analizando todo el proceso productivo.

El análisis de los costos es importante para lograr mayor eficiencia.
El análisis del costo es importante para tomar decisiones y diseñar estrategias en pos de mayor eficiencia.

El costo en otros contextos.

Costo ambiental: Se trata de la cuantificación de la degradación o agotamiento de recursos naturales en una determinada localidad o región, por lo general, a causa de la actividad humana. Este tipo de cálculo se utiliza para conocer la magnitud del daño ambiental, ya sea para la sociedad como para el ecosistema, y para llevar a cabo estrategias en pos de reparar o disminuir los efectos negativos. Las empresas deberían tener en cuenta el costo ambiental que se produce en sus procesos productivos.

Costo social: Tiene que ver con el costo que asume la sociedad por la actividad económica (privada o estatal) que se lleva a cabo en su seno. La contaminación producida por las fábricas, por ejemplo, es un costo social.

Citar este artículo

Lehrer, L. (27 de diciembre de 2021). Definición de costo. Los distintos tipos y contextos, la relación costo-beneficio, el gasto. Definicion.com. https://definicion.com/costo/