La palabra responsabilidad hace alusión a aquella cualidad que remite a ser responsable. ¿Cómo definirla? Pues bien, es la obligación que una persona tiene en tanto en cuanto se relaciona con un determinado asunto. Usualmente, es un concepto que se asocia al campo de lo legal, aunque también la responsabilidad se aplica en otros ámbitos de la vida. Proviene del latín responsum, que se entiende en español como «responder»: por tal motivo, veremos cómo en sus distintas interpretaciones siempre tendrá tal significado como trasfondo.

Aquí intentaremos dar definiciones sobre este concepto en relación con diferentes contextos, para poder explicar de mejor manera cómo puede utilizarse. ¡Empecemos!

Acuerdo entre personas
Hay diferentes niveles de asumir la responsabilidad civil, desde aceptar el hecho y disculparse, hasta pagar una sanción económica.

Responsabilidad civil.

La responsabilidad de índole civil es aquella que alguien debe asumir, obligatoriamente, para resarcir y/o compensar a otro individuo por algún tipo de daño que le haya causado.

Como bien se ha mencionado en la introducción, usualmente esto pertenece al plano de lo legal. Desde este se regulará, mediante leyes y legislaciones (y obligará a la persona, bajo el riesgo de que se tomen otras medidas), cuál es la magnitud del daño, qué valor tendrá el resarcimiento y las consecuencias de que no se cumpla. Las penalizaciones variarán en función de dos grandes ejes:

  • Que el acto no haya sido a propósito.
  • Que el daño a la otra parte sí haya sido el móvil.

En ninguna circunstancia el primer caso eximirá a la persona de pagar por sus acciones, pero sí puede ser una atenuante, dado que puede haber sido un accidente, o haber ocurrido sin intención.

Finalmente, otra clasificación tendrá que ver con la relación que existe entre las partes involucradas. Por un lado, tal vez se haya establecido un pacto o un contrato que no se cumpla: por ejemplo, contrato un servicio de catering para un evento y la gente se intoxica por el mal estado de los alimentos. Hay aquí un incumplimiento contractual. Sin contrato de por medio, en tanto, puede ocurrir que un automovilista choque con su vehículo a una moto o a un peatón.

Responsabilidad moral.

Contratos sociales
Muchas circunstancias que se resuelven en la Justicia no llegan a un veredicto favorable o que satisfaga a la sociedad, y allí es donde se apela a la responsabilidad moral de quien ha cometido el daño.

Dentro de lo que se entiende por responsabilidad moral nos encontraremos con a qué nivel una persona puede llegar a responsabilizarse por los actos negativos que haya realizado: a diferencia del caso anterior, existe una valoración que el propio sujeto debe realizar (más allá de que pueda tener una consecuencia penal).

El individuo, en este sentido, debería reflexionar respecto de lo que ha hecho: para esto es fundamental que se pueda partir de considerar qué está bien, qué es lo que está mal, y poder hacerse cargo de sus acciones. Supone, entonces, revisar la propia conducta y tomar conciencia del impacto de lo que ha realizado.

Hay todo un conjunto de elementos de su cultura, de sus valores, del aspecto religioso y personal, incluso, gracias a los cuales se podrá igualar, en términos generales, el comportamiento de los miembros de esa sociedad. Además, es lo que permitirá que se establezca una base de reglas que contribuyan, de manera colectiva, con algún tipo de rechazo o condena que exceda el ámbito de lo legal. Muchas situaciones no logran resolverse en las instancias judiciales, y quien comete los actos no es considerado culpable: sin embargo, la comunidad sancionará tales conductas.

Responsabilidad penal.

La responsabilidad penal será el efecto que resultará de señalar cuál es el delito o la falta que se ha cometido. Puede ocurrir que alguien deba cumplir una sentencia y pasar un tiempo determinado en prisión, o que se le asigne una sanción económica. Si al señalar responsabilidad civil se indicó que implica una compensación hacia el ser que ha sido perjudicado, en este caso la responsabilidad penal establece que es la persona que ha dañado la que deba cumplir con una serie de imposiciones.

Justicia y responsabilidad
La responsabilidad penal va más allá de lo que uno, al igual como quien ha sido dañado, considere sobre sus actos: aquí el agente que determina la gravedad de los hechos es la Justicia.

Hay una diferenciación en función de quién ha cometido el delito o la transgresión:

  • Hay penalizaciones de un determinado estilo si la infracción, crimen o delito que se ha cometido es “común”: si lo puede haber cometido cualquier miembro de la sociedad. Aquí se incluyen robos, delitos de agresión, estafas, y otros tipos de delitos.
  • Hay otra clase de sanciones si quien lo cometió ostenta algún cargo en particular, que suponga generalmente algún grado de poder (como puede ocurrir con quienes ocupan cargos en política, funcionarios). Lo que se interpretará de esta consideración es que, dado que el sujeto tiene una posición (social, económica) “especial” a la que muchos otros no pueden acceder, su delito está agravado por tales motivos.

Responsabilidad afectiva, un concepto novedoso.

Una idea que está tomando posición en muchos debates actuales, y que no tiene que ver con implicancias jurídicas o penales, es la de la responsabilidad afectiva.

Se ha puesto en el centro del debate como parte de un conjunto de reflexiones y puestas en crisis que, en términos generales, se asocian con los feminismos y los diferentes ámbitos que se cuestionan, replantean y redefinen. Estos análisis han implicado replanteos no solo en lo social, en dinámicas colectivas, en lo relativo al trabajo o los derechos, sino que también llegan a espacios más acotados, microespacios de relación. Allí entra este concepto.

Responsabilidad afectiva
La responsabilidad afectiva supone reflexionar acerca de cómo cuidamos nuestros vínculos. No solo serán los familiares, ya que también se consideran aquí amigos, entre otros.

A grandes rasgos se lo aplica, a diferencia de lo cotidianamente considerado, a toda clase de relaciones: desde los vínculos amorosos, a las amistades, a las dinámicas entre pares, colegas, incluso en la familia. Se asociará con este concepto un amplio conjunto de valores: el respeto por el otro, la comunicación y el diálogo, la empatía, el reconocimiento de las emociones, e incluso la conciencia de saber hasta dónde podemos llegar con nuestros actos (de modo similar a como ocurre con la responsabilidad civil).

Todos los aspectos de esta responsabilidad traen necesariamente aparejada la comunicación asertiva, ineludible al momento de poder establecer vínculos “sanos” que puedan sostenerse en el tiempo y que sean respetuosos de las emociones del otro. Implica, también, una reflexión sobre uno mismo: qué deseamos, qué queremos, cuál es el espacio que damos a otros y otras para expresarse y para manifestar incomodidades, y cuál es el lugar que nos damos a nosotros mismos para ahondar en nuestra mente y nuestro comportamiento en el mundo social y en nuestros vínculos cotidianos.

Citar este artículo

Fernández, A. M. (11 de marzo de 2022). Definición de responsabilidad. Características, enfoques y ejemplos. Definicion.com. https://definicion.com/responsabilidad/