Misticismo es el nombre con el que se conoce a un estado en el cual prima la comunión entre una persona y la parte espiritual, de una forma profunda y directa.

Es también concebida como una experiencia, y forma parte de la cosmovisión de distintas culturas, tanto monoteístas como politeístas.

La palabra proviene del término griego μυστικός, mystikós, que posteriormente en latín fue traducido como mystĭcus y se utiliza para señalar aquello vinculado con la vida espiritual. También, está relacionado con vivencias y conocimientos donde se explora lo sagrado, lo ideal, e incluso lo vinculado con lo misterioso, ajeno a la mayoría de las personas.

Rasgos y principios generales.

Iluminación y budismo
La búsqueda de iluminación es un rasgo del misticismo, y en cada cultura tiene un nombre diferente.

La conexión con el misticismo implica, en primer lugar, una búsqueda de la persona de unirse con el mundo etéreo, un estado de iluminación espiritual, incluso.

Implica un conjunto de vivencias que, desde una perspectiva racional, puede sonar incomprensible, inexplicable e, incluso, irreal. Esta unión mística entre el cuerpo y lo espiritual supone una experiencia cumbre para quienes lo experimentan.

Sin embargo, la unión con lo divino no es la única finalidad.

La iluminación espiritual, al igual que la búsqueda de trascendencia, son otros dos ejes para quienes buscan experimentar esta vivencia.

El primero de estos conceptos hace referencia a la experiencia de la revelación suprema, a alcanzar un nuevo estado en la realización del ser, casi como si pudiera adquirirse la sabiduría perenne y eterna de otros modos no alcanzada.

Esto, en muchas creencias, está considerado como una experiencia cumbre, la finalidad última por vivir. Así lo interpreta, por ejemplo, el budismo: a esto lo denomina nirvana.

La trascendencia, por otra parte, implica poder alcanzar la plenitud espiritual, poder experimentar la paz, la felicidad y la libertad de una forma nunca antes vivida.

Estos conceptos son alcanzados a través de técnicas milenarias, que cada comunidad cultural o religiosa tiene y que le permiten a sus miembros contemplar el mundo, contemplarse a sí mismos y trascender la materialidad en busca de algo supremo. Estas técnicas pueden ser algunas de las siguientes:

  • Meditación: técnica que permite, a través del recitado de oraciones o de la relajación alcanzar un estado de calma y de reflexión.
  • Viaje astral: es la experiencia extracorporal de sentir que se está flotando, o en el aire, por sobre el propio cuerpo.
  • Mantras: se practican mediante la repetición de oraciones, cortas y reiterativas, que suelen ser un complemento de la meditación.
Meditación
La meditación es una de las maneras de inducir al cuerpo y a la mente en un estado de relajación y calma.

El éxtasis.

Uno de los conceptos más reconocidos dentro del misticismo es el de éxtasis. Proveniente del griego ἔκστασις, ékstasis, se puede traducir como desplazamiento o trance, y es empleado históricamente para señalar un estado espiritual de máxima plenitud en una persona.

Entre sus significados más antiguos, encontramos que su mención sirve para señalar un estado de comunión mística entre el alma y una realidad divina, superior. A menudo, también implica una pérdida de control sobre el propio cuerpo que, en realidad, responde a una suspensión parcial, breve, de nuestros sentidos y de la conciencia sobre el propio cuerpo.

A menudo, puede implicar la aparición de visiones místicas, que sumen a la persona en una profunda enajenación temporal.

Misticismo y tradiciones religiosas: Santa Teresa de Jesús.

A continuación, veremos algunos ejemplos de cómo, a lo largo de la historia, la experiencia mística se manifestó en diferentes personajes, o cómo los distintos sistemas religiosos lo interpretan y buscan alcanzarlo.

En primer lugar, en la tradición cristiana, existe un personaje conocido por haber vivenciado la experiencia mística. Santa Teresa de Jesús (1515-1582), más reconocida como Santa Teresa de Ávila, fue una escritora y monja fundadora de la Orden de las Carmelitas Descalzas en España.

Afectada desde su juventud por una extraña enfermedad que le producía desmayos y convulsiones (atravesó un coma de varios días por el cual estuvo a punto de ser enterrada), vivió la mayor parte de su vida en un convento de carmelitas.

Tras su conversión como monja, se recluyó en un profundo hermetismo de meditación y lecturas religiosas. Su vida transcurrió entre la casa familiar, donde era cuidada por sus familiares, y la vida monástica, donde primaba el silencio sagrado.

En 1560, experimenta lo que se conoce como transverberación, es decir, la gracia divina experimentada por la unión mística entre la persona y Dios. Esto se manifiesta como una herida física, dolorosa, como si de una flecha de fuego se tratara, pero que provoca una profunda paz y amor al mismo tiempo.

Santa Teresa de Ávila
Santa Teresa de Ávila es conocida por haber experimentado la transverberación, la sensación física, de clímax y paz, por la unión mística con Dios.

Santa Teresa experimentó esto en numerosas ocasiones en los años siguientes durante su monacato, y su anhelo de sentir a Dios era tan profunda que poco a poco su salud física comenzó a resentirse. La experiencia de percibir a un ser supremo era tan intensa y placentera que ni siquiera con una oración contemplativa ni con su estilo de vida atravesado por el ascetismo logró detener esas visiones.

Su experiencia está manifiesta en la escultura que Gian Lorenzo Bernini (1598-1680), escultor barroco de Italia, creó en 1652, y está considerada una obra cumbre de la escultura.

Otras manifestaciones: el misticismo islámico o sufismo.

El concepto de sufismo se utiliza para señalar, en Occidente, a la experiencia mística del islam. Sigue las propuestas y leyes que, al interior de lo que el islam propone a sus practicantes, los musulmanes, deben respetarse. Por ejemplo, cumplen con cinco ejes esenciales para la vida islámica:

  • Profesar su fe,
  • Cumplir con la oración,
  • Aplicar la caridad,
  • Cumplir con el ayuno,
  • Peregrinar a la Meca, lugar de nacimiento de Mahoma y núcleo espiritual del islamismo.

Esta manifestación de misticismo oriental, denominada At-tasawwuf (misticismo, en árabe), que data de al menos el siglo VIII, implica que los hombres se entregan, en cuerpo y alma a Dios. Viven vidas muy austeras, en soledad o en pequeños grupos, y usualmente de forma clandestina: hasta el siglo XI, los musulmanes sufíes fueron perseguidos (inicialmente, eran considerados herejes).

Parte de su persecución fue que, si bien acatan las leyes del islam, en primer lugar existe el vínculo con Dios, la devoción mística por él y, por lo tanto, se anteponía lo divino a la ley.

Islamismo y sufismo
El sufismo, si bien acata las reglas del islam, como el resto de los musulmanes practicantes, antepone el vínculo místico con Dios.

Una figura esencial del sufismo es Rumi (Yalal Al-Din Muhammad Rumi), maestro y erudito del islam y poeta místico persa nacido en 1207, en la actual Afganistán, y fallecido en 1273.

Su poética manifestaba un profundo deseo de buscar la belleza en la naturaleza, de buscar a Dios en el amor, cuya descripción pone en evidencia la embriaguez en la que la persona se entrega por esta búsqueda. Los sufistas también, en esta búsqueda divina, creían que podían ser recompensados en la vida después de la muerte con la cercanía a ese ser supremo.

Citar este artículo

Fernández, A. M. (28 de junio de 2023). Definición de misticismo. Rasgos, tipos y personajes. Definicion.com. https://definicion.com/misticismo/