El método inductivo es un modo de generar conocimiento que lleva a aplicar el razonamiento basado en la inducción, es decir, en el establecimiento de una conclusión general a partir de observaciones o premisas particulares.

El método científico es la metodología que utiliza la ciencia para obtener nuevos conocimientos. Este método se vale de distintos tipos de razonamientos, el razonamiento inductivo es uno de ellos. Otros procedimientos que podemos mencionar son el deductivo, el axiológico y el analógico.

El método inductivo es sumamente importante para el desarrollo y el avance de la ciencia en la actualidad. Se vale de la creatividad, la probabilidad, la intuición, la experimentación y la búsqueda de validación.

La principal crítica a esta herramienta es lo que se llama el salto inductivo: siempre, al pasar de una afirmación particular a una afirmación universal hay que dar un salto de fe insalvable. Porque una afirmación universal debería contemplar todos los casos existentes pasados, presentes y futuros posibles. La inducción completa o perfecta sería aquella en la cual se han analizado de forma exhaustiva todos los casos habidos y por haber. Desde el punto de vista práctico, no importa cuan grande sea la muestra: la exhaustividad es imposible.

Por otro lado, la principal defensa a esta metodología es que, pese a no ser perfecta desde la perspectiva lógico-formal, es muy útil y práctica desde la visión funcional y otorga un conocimiento fiable y estadísticamente probable, aunque no sea absoluto.

El método inductivo es el método científico por excelencia.
El método inductivo es considerado el método de conocimiento científico por excelencia.

Razonamiento inductivo y deductivo.

Un método o razonamiento es un conjunto de proposiciones en el cual la verdad de una de ellas se infiere a partir de la verdad de las restantes. La proposición que resulta afirmada a partir de las otras recibe el nombre de “conclusión”. Las premisas son proposiciones que brindan elementos de juicio para aceptar la conclusión.

Podríamos decir, entonces, que los razonamientos tienen tres partes: una conclusión, una o varias premisas y una expresión derivativa (“por lo tanto…”).

Supongamos que deseamos enumerar las características particulares que hacen a un ave ser un ave. Podríamos decir: “el pájaro vuela, el águila vuela, la lechuza vuela; por lo tanto, todas las aves vuelan”. Pero esto no es así, ya que hay aves, como el pingüino o la gallina, que no vuelan. Entonces, tendríamos que buscar otras cualidades comunes y afirmar, por ejemplo, que el hecho de tener plumas y reproducirse a través de huevos son características comunes a todas las aves.

Existen dos grandes tipos de razonamientos: los deductivos y los inductivos. Se tiende a simplificar que los razonamientos inductivos van de lo particular a lo general y los deductivos, al revés, de lo general a lo particular. Más allá de la relación entre lo general y lo particular, la diferencia entre ambos métodos reside en cómo funcionan las inferencias de cada uno. En el caso del pensamiento inductivo, la inferencia se pretende probable; en el caso del deductivo, la inferencia se pretende necesaria.

Por ejemplo, ante la observación “está nublado”, la inferencia inductiva sería “muy probablemente va a llover”; mientras que la deductiva indicaría: “está nublado, por lo tanto, (necesariamente) va a llover”.

En el método inductivo, la conclusión amplía la información ya disponible en las premisas. Este razonamiento pretende apoyar razonablemente o evaluar la veracidad de la conclusión a partir de la verdad de las premisas, no busca que estas últimas ofrezcan un fundamento concluyente para la verdad de su conclusión. La conclusión se sigue de sus premisas con alguna probabilidad (no de modo absoluto). En este caso, nuevas premisas pueden tanto debilitar como reforzar el razonamiento resultante.

Por su parte, en el método deductivo, la conclusión se limita a explicitar la información ya disponible en las premisas y el razonamiento pretende ofrecer una prueba a concluyente, es decir, demostrar la verdad de la conclusión a partir de la autenticidad de las premisas. La conclusión se desprende de las premisas con absoluta necesidad. Un razonamiento deductivo es válido cuando resulta imposible que, siendo verdaderas sus premisas, su conclusión no lo sea.

Como vemos, la inferencia surgida de los razonamientos deductivos supone una pretensión mayor que la realizada por los razonamientos inductivos. En el caso de los primeros, si las premisas son verdaderas, entonces la conclusión necesariamente (y no probablemente) será verdadera.

En el método inductivo, las conclusiones amplían la información.
En el método inductivo, las conclusiones amplían la información ya disponible en las premisas.

Pasos del método inductivo.

  1. Observación: Este conocimiento, que parte de la experiencia o de los sentidos, ha de ser lo más neutral posible.
  2. Registro: La transcripción de lo que se observa en un lenguaje claro.
  3. Análisis comparativo: Se analizan los datos registrados, los patrones y las características recurrentes. Clasificación, contraste y estudio de los hechos.
  4. Generalización: Se postula la característica que tienen en común todo los casos, enunciándola como una ley universal.
  5. Realización de inferencias: Una vez postulada la ley universal es posible realizar deducciones a partir de ella. Se trata de una derivación inductiva que permite partir de hechos particulares para llegar a una generalización. Si estas consecuencias fueran registradas en la realidad, la hipótesis podría validarse.

Entonces, partiendo de la observación de hechos, objetos o sucesos, y el consiguiente análisis y clasificación de los mismos, se realiza una generalización y se postula una hipótesis o teoría, proponiendo una conclusión general para todos los eventos analizados. Por eso decimos que el método inductivo realiza amplias generalizaciones a partir de observaciones específicas.

Historia del método inductivo.

Ya en la antigüedad el método inductivo había sido descripto por Aristóteles. Sin embargo, recién en la modernidad cobra la relevancia que tiene para las ciencias en la actualidad. En el año 1620 se publica la obra «Novum organum scientiarum» (“Nuevos instrumentos de la ciencia”), del filósofo inglés Francis Bacon, la cual postula al método inductivo como el método de conocimiento científico por excelencia.

Posteriormente, filósofos como el escocés David Hume y los ingleses John Herschel y John Stuart Mill continuaron los lineamientos planteados por Francis Bacon y ampliaron el conocimiento proponiendo nuevos modos de aplicar el método inductivo en el ámbito científico.

Críticas al método inductivo.

  • Invalidez lógica del método: Por más casos que se analicen, no es posible inferir que la ley universal que parte de casos particulares va a ser absolutamente válida para todos los casos pasados, presentes y futuros.
  • Carácter probabilísticos de las leyes: Las conclusiones inductivas son probables, no necesarias. Las premisas apoyan la conclusión pero no la garantizan. Siempre hay más información que la contenida en las premisas.
  • Objetividad de las observaciones: Quien observe los fenómenos debería hacerlo sin preconceptos ni prejuicios ni sesgos cognitivos, pero la neutralidad absoluta es imposible.
  • Neutralidad del lenguaje en que se registran los enunciados observacionales: Todo lenguaje es arbitrario y convencional. Aunque haya esfuerzos por alcanzar la mayor independencia, claridad, eficiencia y precisión posible en el lenguaje, siempre se trata de una construcción humana y nunca es absolutamente neutral.
  • Los conceptos, teorías o hipótesis no están implícitos en las observaciones: Las explicaciones propuestas no se desprenden naturalmente sino que son una construcción del científico.

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Lehrer, L. (15 de diciembre de 2021). Definición de método inductivo. Su importancia, su historia, las críticas y los pasos del método. Definicion.com. https://definicion.com/metodo-inductivo/