La inteligencia se define como la capacidad de resolver problemas, y también como la capacidad de entender. Además de estas dos acepciones, se la reconoce como una habilidad. Incluso, se afirma que es una forma de experiencia, una manera de vivenciar el mundo. ¿Es posible hacer una definición más acotada? Con seguridad, esto depende del campo desde el cual se hable de ella.

Para esto, partamos de su origen. El término latino intelligentia surge, a su vez, del verbo intelligere, vinculado con saber elegir u optar por la opción correcta. En su relación con lo mental, con el aspecto intelectual, la inteligencia es, entonces, una capacidad para discernir. Sirve para aprender a elegir la alternativa que es conveniente en un determinado momento.

Para la informática, el concepto de inteligencia se vincula con el de inteligencia artificial. Esta es un área en la que se construyen programas cuya capacidad de funcionamiento se asemeja a la de la mente humana.

Por otra parte, en español hay un vocablo, intelligentsia, cuyo origen es en realidad ruso. Este alude al conjunto de intelectuales, la élite cultural, de un país. Era empleado durante la Rusia zarista de principios del siglo XIX, pero eventualmente se empezó a emplear en otras metrópolis donde lo cultural también era considerado valioso socialmente.

Si nos alejamos de la noción de inteligencia como capacidad intelectual, encontramos la idea de inteligencia en relación con organizaciones. ¿Qué significa esto? Los servicios de inteligencia son aquellas instituciones cuya labor consiste en recopilar y analizar información valiosa para una nación. A menudo, esto se vincula con lo militar, con la tecnología de otros países y con la situación política de las partes vinculadas.

Recursos de la inteligencia
La inteligencia puede considerarse como la capacidad de resolver problemas, para ello nos servimos de múltiples habilidades.

Factores vinculados con la inteligencia.

Hay un conjunto de factores que contribuyen a que este saber elegir se dé de la manera más apropiada. En principio, la inteligencia no es igual en todos ya que, si bien es una característica humana, es a la vez una individual y particular.

¿A qué se debe esto? A que, por un lado, podemos pensar en la parte biológica de ella, como la capacidad cognitiva (es decir, un factor interno). Sin embargo, también debemos considerar otros elementos que intervienen: el entorno en el que crecemos, la educación que tuvimos. Estos se denominan factores ambientales o externos.

A estos factores podríamos sumarle cuestiones como la herencia genética o los vínculos específicos que se desarrollan con la familia o el entorno social. Todo esto permite afirmar, una vez más, que una definición de la inteligencia involucra múltiples aspectos desde los cuales abordarla.

Sí podemos describir algunas características generales, para poder delimitarla:

  • La inteligencia, en su lazo con la racionalidad, es la que nos diferencia del resto de los seres vivos, como los animales
  • Nos ha permitido avanzar, a lo largo de la historia de la humanidad, a través de múltiples estadíos hasta la época actual. Hemos desarrollado tanto nuestra inteligencia en el vínculo con lo cultural, con lo tecnológico, y nuestro vínculo con el ambiente y en las formas de modificarlo (sin considerar aquí los efectos positivos o negativos de tal acción)
  • Nos permite comunicarnos con otros, establecer relaciones sociales
  • Además de poder representar el mundo, brinda la posibilidad de explorar nuestro mundo interior y desarrollar la autoconciencia
Comunicación e inteligencia
La comunicación con otros, pero también la conciencia propia, son dos rasgos que desarrollamos con la inteligencia.

«Medir la inteligencia»: ¿es posible?.

A lo largo de los años, principalmente durante el siglo XX, se intentó dar con un método con el cual se pudiese medir la inteligencia. ¿Qué significó esto? Se desarrollaron instrumentos (usualmente, tests) con los cuales se podía determinar la capacidad intelectual de una persona.

Cabe destacar que estos tipos de tests son estandarizados. Esto significa que se aplica el mismo tipo de preguntas, actividades por resolver y respuestas que uniformizan los resultados. Esto ocurre así ya que, como base para esta clase de trabajos, se considera a la capacidad intelectual como algo que es posible medir y calcular. No todas las disciplinas que trabajan con la inteligencia la consideran en términos cuantitativos. Sin embargo, veamos cómo funcionan.

Un concepto recurrente en los tests es el de coeficiente intelectual, o IQ, por sus siglas en inglés. A grandes rasgos, un resultado por debajo de 100 puntos (aproximadamente el 50 % del test) arrojaba que el sujeto evaluado poseía una inteligencia adecuada con su edad. Posteriormente, se estableció una base de datos y resultados con los cuales comparar.

Una famosa organización a nivel mundial, Mensa, fue fundada a mediados del siglo XX con el objetivo de crear vínculos entre quienes poseyesen una inteligencia superior a la media. La realización del test para pertenecer a ella suponía responder a una determinada cantidad de preguntas en un tiempo muy corto.

¿Qué son inteligencias múltiples? La teoría de Howard Gardner.

Con una perspectiva diferente de la resolución de test para medir qué tan inteligente se es, encontramos a Howard Gardner (1943, Pensilvania). Psicólogo e investigador en Harvard, formuló en la década del ’80 una teoría sobre las inteligencias múltiples.

Múltiples conocimientos
La noción de inteligencias múltiples permitió poner sobre la mesa que quizás, además de una única inteligencia, poseemos otras habilidades.

Este modelo teórico supone que las personas no poseemos un tipo de inteligencia, sino varios. Él señaló 8, luego este número se amplió a 12. Al aprender a identificar cuál es nuestro punto fuerte, podremos aprender a desarrollarlo y a explotar nuestro potencial. A su vez, al reconocer las áreas en las que no tenemos tal desempeño, conseguiremos fortalecerlas y trabajar sobre ellas. Veamos cuáles son las inteligencias que Gardner señala:

  • lógico-matemática (vinculada con el razonamiento lógico, a grandes rasgos)
  • lingüístico-verbal
  • musical
  • espacial (y su contexto, como quienes hacen fotografías)
  • intrapersonal (y la introspección) e interpersonal (y el vínculo con otros)
  • corporal
  • existencial (y la reflexión sobre asuntos de lo humano, o la vida)
  • naturalista
  • colaborativa
  • creativa (y la innovación)
  • emocional

Algunas críticas surgidas respecto de este modelo tienen que ver con que se asocia (o confunde) la inteligencia con las habilidades. A partir de esto, algunos psicólogos e investigadores afirmaron que la propuesta partía de hipótesis demasiado subjetivas de Gardner.

También, se ha indicado que algunas de estas capacidades que él diferencia, como la artística, no son estrictamente definiciones de lo que es inteligencia. La mayoría coincide, sin embargo, en que sí es acertado afirmar que no todos nos desenvolvemos de igual manera en todas esas áreas.

Qué es inteligencia artificial.

La inteligencia artificial, o IA, es un concepto surgido a finales de la década del ’50. Se la define como el área de la ciencia que trabaja con máquinas inteligentes. El desarrollo intelectual, si cabe, de tales máquinas se asemeja al que el cerebro humano realiza.

Entre las posibilidades está el poder emplear esta inteligencia como sustituto de algunas funciones del humano. Así, los programas diseñados en función de la IA contribuyen con poder resolver problemas, aprender y almacenar ese aprendizaje, entre otras habilidades.

Inteligencia artificial
La inteligencia artificial se inspira en el cerebro humano.

Un debate actual al respecto supone dialogar acerca de hasta dónde puede llegar esta IA en su vínculo con la sociedad. El cine y la literatura han hipotetizado al respecto sobre los peligros que puede acarrear un alto desarrollo y desenvolvimiento de ella.

En el séptimo arte, por ejemplo, encontramos múltiples propuestas que hacen este planteo de forma interesante. Una película al respecto toma este nombre, «A.I., Artificial Intelligence» (2001). Aborda un futuro en el que el humano y la máquina se vinculan desde los lazos familiares, ya que esta última aparece para cubrir carencias afectivas en las familias. El relato lleva al extremo la pregunta de si las máquinas pueden sentir, sufrir, recordar, y buscar afecto y amor (y qué ocurriría frente a tal situación).

Otra película de 2014, «Ex-Machina«, plantea los efectos de un conocido experimento, la prueba de Turing. Este test, desarrollado por Alan Turing en el ’50, explora la idea de una inteligencia artificial que pueda engañar a un humano.

¿En qué consiste este engaño? En no poder discriminar si la respuesta es de un humano o de un robot. La película muestra el vínculo entre un joven programador y una androide con una avanzada inteligencia artificial. La dimensión física, corpórea, de la androide, es un factor que interviene en el experimento, del que todos saben que son parte.

Las reflexiones abarcan tanto la naturaleza de lo humano como la conciencia construida de la máquina, y dan lugar a una atemorizante distopía sobre los alcances de la inteligencia y los límites de la tecnología.

Citar este artículo

Fernández, A. M. (24 de mayo de 2022). Definición de inteligencia. Rasgos, tipos y ejemplos. Definicion.com. https://definicion.com/inteligencia/