El concepto “emprendimiento” está relacionado con el verbo “emprender”, que proviene del latín inprendere (donde in significa “en” y prendĕre, “coger”, “tomar”). Así, en español el concepto hace referencia a iniciar, empezar, generar una obra o un negocio, en contextos que muchas veces pueden resultar hostiles y difíciles. Esto muchas veces tiene en cuenta que hay todo un proceso relacionado con organización de funciones, de roles, tareas y labores que se asignan para que este emprendimiento resulte.

Acá vamos a contarte qué es un emprendimiento, cuáles son sus tipos, sus características y algunos ejemplos de la historia. ¡Empecemos!

Origen del concepto.

Si bien mencionamos en la introducción que el término proviene del latín inprendere, también hay otro origen que con frecuencia se considera válido.

Se ha registrado, hacia 1723, la palabra entrepreneur en francés. En aquel momento, permitía describir a, por ejemplo, aquellos que llevaban a cabo alguna actividad económica que implicase grandes proyectos, gestiones y construcción de un esquema de trabajo. Un ejemplo era que en el XVIII denominaban entrepreneur a quienes trabajaban en el área de la arquitectura y que tenían altos mandos; posteriormente, hacia el siglo XIX, se denominó así a quienes trabajaban en áreas culturales como aquellos que formaban parte de la gestión de obras teatrales.

Emprendedor
El emprendedor, inicialmente, era aquel hombre arriesgado para los negocios.

Un economista irlandés, Richard Cantillon (1680-1734), considerado uno de los padres de la teoría económica, es quien teoriza al respecto de este concepto y da la definición que muchos autores consideran la más adecuada con la actual acepción. Este autor señaló, hacia 1755, que entrepreneur no solo hace alusión a que es el sujeto que, en contextos de duda y poca estabilidad, asume un riesgo económico para volver productiva un área que antes no lo era. No solo se diferencia aquí a un emprendedor de un, por ejemplo, trabajador asalariado (este recibe un salario fijo y determinado mes a mes, mientras que un emprendedor lo hará en función de cómo le haya ido a su negocio ese mes), sino que además el economista construye su teoría sobre la economía en torno a este sujeto: lo entiende como la base, como el germen, clave para poder comprender cómo se da un fenómeno económico. Sin él, no hay proyecto que surja, ni inversión que se realice, ni gestión que se desarrolle, dado que ni el dinero, la oferta o la demanda realiza estas acciones por sí mismas sino que sin esta intervención humana un emprendimiento no puede desarrollarse.

Características del emprendimiento.

Hemos adelantado algunas características de qué es un emprendimiento:

  • Riesgo.
  • Producción de dinero en áreas a las que no se había considerado antes.
  • Inversión.
  • Dinamismo, y flexibilidad.

Los rasgos sobre un emprendimiento están relacionados, por lo general, con cómo se inicia en un negocio que muchas veces no es posible determinar de antemano si triunfará: allí entra la visión de quien emprende. A sabiendas del riesgo que implica invertir en un negocio, y la probabilidad de que fracase tanto como puede triunfar, hay que considerar que muchas veces el esfuerzo se concentrará a largo plazo, y que es difícil lograr un éxito inmediato. Lo importante es que, sea del tipo que sea el emprendimiento, haya un producto o servicio que sea atractivo, rodearse de trabajadores y colaboradores que aporten, y estar atento a modificaciones, tendencias, y conocimientos específicos del campo en el que emprenderá.

Sin embargo, describiremos aquí debajo, también, qué no es un emprendimiento, dado que suele confundírsela con otros conceptos.

Emprendimiento no es startup, pyme ni empresa.

Un startup implica un proyecto de negocios que tenga vistas a impactar mundialmente con sus productos o servicios: apunta a mercados globales, grandes. Por esto es que hay que tener en cuenta que un negocio inicia como un startup, dado que el éxito al que apunta, una vez alcanzado, dará paso a que se transforme en una empresa a gran escala. Un ejemplo típico de startup es lo que ocurrió con Starbucks: inició como tal, pero fue absolutamente innovadora en su área y en lo económico, y hoy en día es un referente a nivel mundial, con una extensión muy amplia.

Trabajo de oficina
Un emprendimiento, más allá de sus características, necesita del trabajo en equipo para funcionar.

Por otra parte, una pyme (o pequeña y mediana empresa) tiene que ver más con un mercado local, acotado, en menor escala. Esto implica también menor cantidad de trabajadores y un plan de acción más cuidadoso, esquematizado y paulatino.

Así, en relación con estos dos conceptos, un emprendimiento, además de una serie de rasgos como la innovación, el riesgo (lo que puede significar un negocio un poco más volátil, o que no triunfe económicamente como se desea) y una gran inversión de dinero para iniciar, implica también que su objetivo es establecerse en el mercado como una opción válida y viable, cuyos objetivos financieros sí se miden a largo plazo, por lo que apuntará más a crear necesidades, explorar mercados alternativos y una mayor toma de riesgos.

Tipos de emprendimiento.

Naturalmente, encontraremos múltiples formas en que puede llevarse a cabo el emprendimiento, y difieren, uno de otro, en características más bien generales. A continuación, un breve listado:

De acuerdo con su innovación, encontraremos tres tipos: el que surge por oportunidad, es decir, quien emprenda notará que en el mercado (local, o más ampliamente) está faltando satisfacer alguna necesidad, o que hay algún aspecto no trabajado y que puede desarrollarse. Por otra parte, encontramos el emprendimiento denominado espejo, que verá cómo hay otro modelo de negocio que ha triunfado y, por ende, “imitará” este modelo en algún aspecto (el que considere productivo). En este grupo se encuentran por ejemplo las franquicias, que implica la apertura de locales “en cadena”, una misma marca que se expandirá por diferentes localidades y ciudades.

Tiempo
Todo emprendimiento necesita del paso del tiempo para consolidarse como una opción válida en el mercado.

Por otra parte, en función del tipo de negocio al que se oriente, encontramos emprendimientos del tipo social, cuyos objetivos, además del progreso económico, tienen como eje que su negocio sea respetuoso del medio ambiente en una comunidad, y suelen tener una clara filosofía que legitime esta búsqueda. Un ejemplo, actualmente, tiene que ver con los diferentes emprendimientos que surgen con una postura «antiespecista» o contra la crueldad animal (el denominado cruelty free o libres de testeo animal que no tengan origen animal).

Estos incluyen alimentación a base de plantas, vegana, o todo un sector del mercado actual que comercializa productos de higiene, de cuidado del cuerpo y de otros ámbitos de la vida cotidiana. Algunos ejemplos son bolsas de tela reutilizables, cepillos de dientes compostables, elementos de limpieza reciclables, y en su mayoría, productos que no empleen plástico, por ende, que sean biodegradables y que contribuyan a disminuir, aunque sea en pequeña escala, la contaminación en el planeta.

Un segundo tipo de emprendimiento aquí será el que está orientado a lo digital. Una característica es que por lo general no cuentan con una tienda o local físico, como uno tradicionalmente considera que debe ser un emprendimiento, lo cual implica un plan de negocios relativamente nuevo. Suponen una fuerte apuesta en redes sociales, con construcción de páginas web donde poder acceder a la experiencia como cliente de formas novedosas y prácticas, al alcance de un teléfono o computadora.

Citar este artículo

Fernández, A. M. (3 de enero de 2022). Definición de emprendimiento. Historia del concepto, características y ejemplos. Definicion.com. https://definicion.com/emprendimiento/