La palabra inhibición hace referencia a la acción y el efecto de inhibir o inhibirse.

Se trata de la acción de reprimir o de contener el ejercicio de una facultad o una tendencia. Es una palabra que, etimológicamente, viene del latín inhibitio, inhibitionis.

La expresión original se utilizaba sobre todo para nombrar la acción de los remeros, o de remar en el sentido contrario al avance para parar o contener el movimiento de una embarcación.

Además, en fisiología y psicología, la inhibición es un componente de los sistemas regulatorios que actúan en los seres vivos. Puede ser participativa en diversos niveles. Por ejemplo, en el sistema nervioso o el enzimático, entre otros.

Hay otros conceptos asociados a la palabra inhibición. Los abordaremos en los siguientes apartados.

Inhibición en psicología.

En el ámbito de la psicología, definimos a la inhibición como algo que frena desde el comportamiento a una persona, y hace que no pueda responder de modo reflexivo y adecuado frente a un estímulo.

Inhibición, cansancio, dificultad, grupo de personas.
La inhibición puede hacer imposible algo que los demás hacen con facilidad, o incluso uno mismo anteriormente.

Se puede tener una inhibición en lo que respecta a lo social, es decir, a nuestro trato con los otros; o bien puede ser emocional, una traba que no nos permite asimilar ciertos sentimientos, por ejemplo.

La inhibición es un problema que puede ser un rasgo de la personalidad del paciente, o puede ser un síntoma que se asocie con alguna patología en particular.

Por esto, es un profesional de la salud mental el que debe hacer el diagnóstico correspondiente. Sobre todo, si la inhibición hace que la persona no pueda desenvolverse en su vida de modo correcto y funcional.

En general, la inhibición frena, suspende o bloquea en los individuos que la padecen conductas habituales, o ciertas emociones. Esto puede suceder de forma consciente o inconsciente, y la finalidad de la inhibición vendría a ser evitar la angustia, o el miedo despertado por algo o por alguien.

Inhibición, miedo, cómic.
La inhibición busca eliminar o silenciar el miedo, pero también paraliza frente a él y lo promueve.

Es importante decir que, como decíamos antes, la inhibición puede ser simplemente un rasgo de la personalidad. Esto significa que no siempre es un problema patológico, pero se debe prestar atención y buscar ayuda cuando se restringe tanto lo emocional o la conducta como para que influya en nuestro modo de responder ante estímulos y en nuestro rendimiento.

Además, en este ámbito, hay dos tipos de inhibición:

  • La inhibición proactiva: es producida cuando algunas de las cosas que ya se aprendieron y están almacenadas en nuestro cerebro interfieren de algún modo en los aprendizajes nuevos, y hacen que no se puedan archivar ni recordar.
  • La inhibición retroactiva: aparece cuando los aprendizajes nuevos generan una interferencia sobre lo que ya almacenábamos anteriormente en nuestra memoria, y hacen que se olviden estos últimos y no puedan recordarse.

Las relaciones sociales, el sexo, la alimentación, el trabajo y la locomoción son algunos de los ámbitos en los que puede verse reflejada la inhibición de un individuo.

Entre otras consecuencias, la inhibición puede hacer que un individuo sufra mucho, pues todo el tiempo piensa en qué decir para evitar momentos incómodos; en qué hacer porque es indeciso; en qué pensar porque no sabe a qué criterio se tiene que apegar en aspectos de vitalidad, o en qué sentir, porque no se suele dejar llevar por emociones, o incluso las considera en ocasiones inadecuadas o perniciosas.

Por último, es importante diferenciar entre inhibición y timidez en las relaciones sociales: mientras que una persona tímida no sabe cómo desenvolverse con otros individuos y además igualmente no se anima, la persona inhibida sí sabe qué hacer, pero no se anima a hacerlo.

El control inhibitorio.

El control inhibitorio es uno de los componentes de la función ejecutiva, que es un proceso de la mente que se implica en controlar concientemente el pensamiento, la acción y las emociones.

Control inhibitorio, capacidad de concentración, meditación, yoga.
La capacidad de prestar atención y concentrarse en una cosa se desprende entre otros elementos del control inhibitorio.

Este componente sirve para autorregular las acciones, con más reflexión y de un modo menos mediado por los impulsos. Gracias a su utilidad es que podemos valernos de varios de estos aspectos:

  • Atención a las normas.
  • Regulación de emociones.
  • Sostenimiento de la atención.
  • Evitación de distracciones.
  • Dominación de estados de la mente.
  • Comprensión del engaño.
  • Reacción adecuada frente a una negativa.
  • Paciencia frente a aguardar turnos.
  • Capacidad de esperar.
  • Participación en actividades.
  • Respeto por las normas.
  • Reconocimiento de una situación peligrosa.
  • Desarrollo de estrategias reguladoras.

Hay una serie de actividades que pueden favorecer el control inhibitorio, sobre todo en niños:

  • Emparejar y clasificar.
  • Identificar el faltante en un dibujo.
  • Copiar un modelo con figuras geométricas.
  • Encontrar en una imagen algo que es absurdo o no es adecuado.
  • Participar en juegos de mesa.
  • El juego de las sillas.

El objetivo de todo esto será fomentar la reflexión previa a la acción, para controlar impulsos de la conducta.

Inhibición en biología.

En el ámbito correspondiente a la biología, la inhibición es la suspensión temporal de una actividad o función de los organismos a través de determinados estímulos.

Para ejemplificar, la inhibición enzimática lo que hace es disminuir la actividad de las enzimas con determinada finalidad, como la búsqueda de la solución de un desequilibrio en el metabolismo, o de la eliminación de un patógeno. Las moléculas que hacen este trabajo son denominadas inhibidores enzimáticos.

La inhibición mixta, por otro lado, es una inhibición combinada de dos tipos reversibles, que son la inhibición competitiva y la no competitiva.

Inhibición del apetito.

Existen determinados alimentos que sirven para inhibir el apetito, generando naturalmente una sensación de saciedad que se prolonga en el tiempo y que, por esto, sirven para ejercer un control del hambre.

Alimentación, inhibidores del apetito.
Incorporar estos alimentos a la dieta diaria puede servir mucho para una alimentación planificada y sin desbordes.

Estos alimentos generan estímulos para liberar la colecistoquinina o CCK, que es la hormona que se relaciona con la sensación de saciedad. Así, se retrasa la producción de grelina, que se conoce como la hormona del hambre y es liberada cuando el estómago se encuentra vacío, activando la sensación de tener apetito.

Gracias a los alimentos inhibidores del apetito, la sensación de estar saciado se vuelve más duradera, y eso hace que una persona ingiera una cantidad de calorías considerablemente inferior.

Hay tres grandes grupos de alimentos útiles para estos fines, en líneas generales:

  • Las fibras: estos alimentos se vuelven tres veces más grandes en contacto con el agua, haciendo que sacien más con menos calorías.
  • Las proteínas: hay estudios que proponen que estos alimentos son más saciantes que las grasas o los carbohidratos, debido a que pasan más tiempo en el estómago antes de irse al intestino. Por eso la sensación de estar saciado dura más que si se consumen otros alimentos.
  • Las grasas saturadas: estos alimentos llenan con rapidez, pues el ácido que liberan se convierte en un compuesto con capacidad de actuar sobre las fibras nerviosas, que envía al sistema nervioso la señal de haberse saciado.

Citar este artículo

Krause, G. (9 de enero de 2023). Definición de inhibición. Psicología, biología, nutrición. Definicion.com. https://definicion.com/inhibicion/