El vocablo huracán se utiliza para describir un viento tropical que forma grandes remolinos circulares y gira a muy alta velocidad. Su fuerza es tal que causa destrozos en los lugares que toca: destruye viviendas, edificios y puede provocar numerosas muertes. La velocidad que alcanza, y que en ocasiones llega a superar los 250 km/h, ha generado consecuencias considerables en lo económico y en lo humano. La recuperación en los sitios que han sufrido el embate de estas tormentas ha tomado mucho tiempo.

La palabra es de origen taíno, y significa centro del viento: hura se traduce como viento, y can, centro. El taíno era una de las lenguas del pueblo arawak, o arahuacos, que habitaron la península de Florida (Estados Unidos) y se trasladaron, incluso, hasta zonas de Argentina y Paraguay. Históricamente, el arahuaco y el taíno son las primeras lenguas con las que los españoles se encontraron al llegar al suelo americano.

Tuvieron, también, un fuerte impacto sobre el español (seguimos usando, a la fecha, muchos vocablos de ellas); son uno de los primeros pueblos en ser exterminados casi en su totalidad por causa de la conquista española, las guerras y enfermedades.

Además del sustantivo, encontramos que en la lengua cotidiana el concepto se ha extendido y se aprovecha como adjetivo para hablar de alguien. Así, en la expresión «Él es como un huracán«, se alude a un ser que aparece y, de forma precipitada, cambia, altera o modifica su entorno. No suele tener una connotación positiva, dado que tiene un estrecho vínculo con el término original.

Huracán como adjetivo
La palabra huracán se asocia tanto con el fenómeno natural como con alguien que altera repentinamente todo su entorno.

Características.

Veamos, a continuación, algunos de los principales rasgos del huracán como fenómeno climático.

Causas de su origen.

Los huracanes son un tipo de tormenta muy destructiva y peligrosa, y surgen como consecuencia de la acumulación de tormentas de carácter eléctrico en aguas cálidas. En primer lugar, toman estructura de viento que gira contrarreloj: el calor oceánico y el agua que se va evaporando desde la superficie son el ambiente ideal para que estas tormentas aumenten.

Hay otros dos conceptos vinculados a esta noción:

  • ciclón (del griego κυκλών, kyklón, es decir, círculo en movimiento)
  • tifón (del chino táifēng, donde también se producen estas tormentas, y se interpreta como viento grande o fuerte)

Se considera que estos términos son sinónimos, ya que sus diferencias se asocian más con la región geográfica donde ocurren que con características distintas entre sí: los tres son tormentas violentas.

Velocidad que alcanzan.

La velocidad a la que gira un huracán irá aumentando progresivamente. Primero alcanza un velocidad de cerca de 60 km/h. Luego, la rapidez trepa hasta los 110 o 115 km/h: esto es una tormenta tropical. Posteriormente, su velocidad puede subir velozmente a cada minuto, y se han registrado huracanes de más de 250 km/h.

Se pueden diferenciar los tipos de huracanes en función de la velocidad a la que giran, dado que los daños materiales y humanos son, usualmente, resultados de esta velocidad.

Ubicación geográfica.

Huracán en Florida
Los huracanes son propios de territorios con aguas cálidas.

Esta clase de fenómeno natural se produce en aguas oceánicas cálidas: esta variedad de corriente de agua se origina en la zona tropical o en áreas centrales del continente africano. Las aguas frías, por otra parte, son más características de territorios como el Ártico, por ejemplo. De ahí que no sean un fenómeno típico de sitios menos cálidos.

La ubicación geográfica supone, usualmente, un tipo de clima particular: en este sentido, es común que los huracanes ocurran en épocas calurosas y en ambientes húmedos (como el verano).

Elección de sus nombres.

Los fenómenos naturales como los huracanes tienen la particularidad de ser denominados con nombres propios. Así lo demuestran algunos de los nombres que se han dado a estas tormentas en el continente:

  • Algunos nombres del 2003: Erika, Grace, Larry, Nicholas, Rose
  • Algunos del 2005: Arlene, Emily, Franklin, Harvey, Katrina, Rita, Stan
  • Algunos del 2007: Chantal, Dean, Gabrielle, Humberto, Lorenzo, Sebastien, Tanya

La razón de usar nombres propios es que es más sencillo recordarlos, tanto para quienes trabajan en su prevención como para los medios de comunicación y la población en general. Al transmitir información actualizada sobre ellos, se los puede identificar más fácilmente de esta manera. Además, se emplean nombres comunes y simples, que sean fácilmente memorizados.

La primera vez que se utilizó este sistema fue a fines del siglo XIX, en Queensland (Australia). Previo a este momento, se optaba por la técnica de asociación, pero el nombre del huracán se elegía en función del santo que se conmemorara el día de la tragedia.

Otra particularidad es que se emplearon nombres femeninos hasta fines de los ’70; luego se incorporaron nombres masculinos a la lista.

Clasificación y casos famosos.

El impacto y las consecuencias de un huracán se miden en categorías. Se emplea la escala de Saffir-Simpson para medirlos. El nombre es en honor de Herbert Saffir, ingeniero civil, y Robert Simpson, director del Centro Nacional de Huracanes en Estados Unidos. Ambos tomaron como referencia la escala de Richter (que mide el impacto de terremotos).

Las categorías son las siguientes:

  • Categoría 1: vientos de 119 a 153 km/h. Pocas consecuencias en zona costera. Algunos daños en árboles, sin impacto en estructura de viviendas o edificios, apagones parciales. Un ejemplo es el huracán Ofelia.
  • Categoría 2: vientos de 154 a 177 km/h. Daños más importantes en amarres de puertos, en casas, apagones totales. Es el caso del huracán Bob.
  • Categoría 3: vientos de 178 a 209 km/h. Se dañan estructuras de viviendas pequeñas, algunas inundaciones pueden afectar edificios y puede haber cortes en agua o gas. Un ejemplo es el huracán Isidore.
  • Categoría 4: vientos de 210 a 249 km/h. Inundaciones, daños graves en viviendas y en la zona en general. Puede haber muchos fallecimientos. Un ejemplo es el huracán Katrina.
  • Categoría 5: vientos de más de 250 km/h. Destrucción de casas en su totalidad, inundaciones. Es necesaria la evacuación de parte de la población y probablemente el área no pueda ser habitada por meses. Es el caso del huracán Patricia.
Huracán y categorías
La gravedad de los daños provocados por un huracán depende de su categoría.

A lo largo de la historia, se han registrado algunos huracanes cuyos efectos fueron devastadores. El río Hugli (Calcuta, India), en 1737, sufrió el impacto de un huracán que acabó con la vida de más de 300.000 personas. Se considera uno de los peores desastres naturales en la India y a nivel mundial.

En 2013, en Filipinas, más de 14.000.000 de habitantes fueron víctimas del tifón Haiyan, también conocido como Yolanda (cabe recordar que tifón es sinónimo de huracán). Más de 6000 individuos fallecieron, aunque algunos reportes indican que hubo más de 10.000 decesos.

El nivel de daños y pérdidas, además de la tragedia nacional, fue tan grande que se decidió anular legalmente el nombre del huracán. Es decir, Yolanda arruinó tanto a la población filipina que se resolvió que nunca más fuese utilizado para denominar a un tifón, y se optó por la denominación Yasmin. Lo mismo ocurrió con el nombre Haiyan: ya no puede adoptarse para aludir a un tifón en Filipinas.

Finalmente, en 2005, la zona este de Estados Unidos fue afectado por el huracán Katrina. Hubo alrededor de 2000 muertos (por inundaciones o por el propio impacto del huracán).

La zona más afectada fue Nueva Orleans, ya que sus diques colapsaron, aun cuando el huracán ya había tocado tierra. Más de 5 metros de agua fueron registrados en la ciudad, que se inundó casi en su totalidad.

En esta localidad, sin embargo, el daño no fue solo por causa del huracán: la estructura requerida para los diques tuvo graves fallas de construcción (fue instalada en los ’60). Se había informado sobre el peligro que el sistema de diques, con problemas estructurales, podía ocasionar ante un fenómeno natural. Al desbordarse, se inundó el 80 por ciento de la ciudad. El agua destruyó miles de casas y todavía, tras 17 años de la tragedia, no ha podido recuperarse completamente.

Citar este artículo

Fernández, A. M. (6 de julio de 2022). Definición de huracán. Categorías, rasgos y ejemplos. Definicion.com. https://definicion.com/huracan/