La palabra entidad alude, desde el ámbito de la filosofía principalmente, a un ente o ser, algo que le da forma a otra cosa. Es, en otro sentido, aquello que puede constituirse como una unidad. En esta definición entran en juego las instituciones y organismos de la sociedad.

No hay, entonces, un único significado. Sin embargo, es posible rastrear, en estas diferentes acepciones, una etimología en común. Proviene del término del latín entitas, que alude a “la cualidad del ser”, y su raíz, entis, significa “aquello que es o que existe”.

Como organizaciones.

Entidad humana
La entidad alude a todo aquello con materialidad y también a lo que no.

Cuando se piensa en una entidad en un sentido jurídico, aludimos a organizaciones, compañías o incluso empresas que pueden tener un pequeño o un gran tamaño. Existen múltiples de ellas en la sociedad; veamos algunas:

  • Entidades individuales: son aquellas conformadas por una única persona encargada de dirigir la empresa y de realizar todas las actividades necesarias para que ella funcione. Aquí, el propietario y el negocio se funden en una única figura. Esto significa que cuando la empresa obtiene ganancias, el beneficiario de ellas será su dueño. Sin embargo, el escenario contrario lo afecta también únicamente a él: si se ocasionan pérdidas, afectan a su único miembro.
  • Corporaciones: estas entidades son aquellas dirigidas por un grupo de dueños que controlan el negocio y se responsabilizan por el funcionamiento de él. Dos escenarios muy comunes son corporaciones que no emiten acciones; en este caso, los dueños son los únicos en control. Por otra parte, cuando sí emiten acciones, los accionistas (dueños de tales acciones) adquieren responsabilidades y voz en la toma de decisiones.
  • SRL: también conocidas como Sociedad de Responsabilidad Limitada, constituyen un tipo de empresa cuya responsabilidad está restringida al capital o al dinero que sus socios aportan al momento de darle forma.

Estos son solo algunos ejemplos de la gran cantidad de entidades que existen. Otros casos son las cooperativas en las que, como su nombre lo sugiere, es una agrupación o asociación entre personas o pequeños grupos de emprendimientos que cooperan entre sí.

La idea es trabajar colectivamente, de modo tal que los beneficios (al igual que las pérdidas) pertenecen a todos. Además, otro dato relevante de ellas es que sus dueños, sus propietarios, son los mismos trabajadores: no hay nadie que desde afuera controle la empresa. Sus miembros son quienes toman decisiones económicas sobre la cooperativa.

Cooperativas
Las cooperativas son entidades económicas donde todos sus miembros son a la vez propietarios.

Otra forma de clasificar estas entidades es de acuerdo con la actividad que realizan. Por ejemplo, existen entidades lucrativas, que son aquellas caracterizadas por realizar actividades orientadas a generar un rédito económico. De este modo, los diferentes componentes de ella (personal, área de recursos humanos, y demás) trabajan bajo un plan de acción dirigido hacia ese fin.

A su vez, existen entidades no lucrativas: estas no apuntan al rédito económico, y suelen ser organizaciones orientadas a ayudar a tercero o a grupos que se encuentren en posición de vulnerabilidad. Sin embargo, necesitan también recursos para sostener tal estructura, por lo que muchas veces obtienen el dinero necesario de colectas, de donaciones voluntarias que mes a mes, quienes apoyan, les brindan. Si bien las ganancias no son la meta, son un aspecto fundamental para que estas entidades puedan continuar operando.

En geografía.

La palabra entidad tiene también una gran utilidad al momento de considerar cómo se conforman administrativa y territorialmente las naciones. Para poder comprenderlo mejor, veamos cómo se define una nación. Del latín natio (nacimiento), la idea alude a aquella unidad conformada por personas y comunidades que se identifican con una serie de rasgos:

  • Geografía
  • Historia
  • Lengua
  • Valores
  • Costumbres
  • Tradiciones

Esta clasificación en términos tan generales y amplios no es la única, ni se da igual en todos lados: no siempre una nación se construye de manera que todos comparten tales factores de manera semejante. En su interior, la mayoría de las veces, conviven múltiples lenguas, no solo la oficial. Además, hay diferentes comunidades culturales viviendo allí, por ejemplo. Por eso, podemos pensar otras alternativas de cómo se divide esa gran unidad

Aquí es donde entra en juego la división territorial. Los Estados o naciones se dividen en entidades políticas, que a lo largo de la historia han adoptado diferentes nombres y formas de concebirse.

Mapa de Europa
Los diferentes países del mundo tienen distintas formas de organizarse internamente.

Por ejemplo, en la época medieval, una de las entidades políticas más relevantes eran las ciudades-Estado. Los reinos, poco después, fueron la entidad política por excelencia. Incluso otras culturas como la árabe, que habitó el terreno europeo por muchos siglos, tenía sus propias entidades (califatos, emiratos, taifas, entre otras).

Veamos algunas de las que en la actualidad se emplean:

  • Mesorregión o microrregión: las mesorregiones son áreas cuyo tamaño se ubica entre el de una nación y el de una ciudad. En Brasil, por ejemplo, es empleado para hablar de un conjunto de municipios con similitudes sociales, políticas y económicas. En Europa oriental, Kosovo es un ejemplo de tal denominación, también. Una microrregión, por otra parte, posee un tamaño intermedio entre una comunidad y un distrito.
  • Municipio: esta entidad constituye la forma más básica en que se organiza un Estado. Dentro de sí puede contener una o varias localidades, y se caracteriza por la proximidad (vecindad) entre sus habitantes.
  • Cantón: este nombre recibe aquella unidad territorial más grande que un municipio. Es frecuente en algunos países de Europa, como en Suiza, donde suponen además la entidad administrativa más grande después del Estado.
  • Comunidad autónoma: esta es una entidad conformada por una o más provincias, y que tiene autonomía legislativa además de sus obligaciones frente al Estado. Por ejemplo, España cuenta con 17 comunidades autónomas.
  • Partido: es una entidad político-administrativa de nivel medio. En Argentina, por ejemplo, es el nombre que reciben las subdivisiones al interior de la provincia de Buenos Aires. En el resto del país, las provincias se dividen no en partidos sino en departamentos.
  • Provincia: es la división administrativa más grande en muchos Estados. Este tipo de entidades cuenta, usualmente, con una propia personalidad jurídica y tienen constituciones propias. Sin embargo, responden a una Constitución Nacional, ya que todas ellas están subordinadas a las decisiones que se toman a nivel nacional.
Cantones suizos
Los cantones son la entidad política en la que Suiza se divide.

En filosofía.

En la filosofía, la concepción de entidad alude a la esencia de algo, o alguien. Si bien puede concebirse a una persona, o a algo material, como una entidad (concreta), principalmente se la emplea para aludir a aquello inmaterial, abstracto.

La entidad, aquello que caracteriza al ser (y que es uno de los principales objetos de estudio de la ontología) suele oponerse a la esencia. De este modo, la entidad es aquello que contiene en sí una serie de características y rasgos que lo hacen distinguible de otros.

Hacia el siglo XIII, un fraile y filósofo italiano, Santo Tomás de Aquino (1225-1274), retoma textos de Aristóteles. En combinación con las Sagradas Escrituras, da forma a una nueva forma de concebir ambas disciplinas, filosofía y teología. Tal disciplina recibe el nombre de tomismo (sus seguidores son, entonces, tomistas). Desde esta escuela de pensamiento, y desde la perspectiva del autor, el ente es la base de la inteligencia y su objeto principal.

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Fernández, A. M. (23 de septiembre de 2022). Definición de entidad. Perspectivas, rasgos y ejemplos. Definicion.com. https://definicion.com/entidad/