La palabra biótico es un adjetivo que describe lo relativo a los seres vivos, es decir, aquello que tiene vida.

Etimológicamente, el término proviene del griego y está conformado por bios, que significa “vida”, y por el sufijo –tico, que quiere decir “relativo a”.

De este vocablo se desprenden varios otros que seguramente nos resultarán conocidos, como antibiótico, macrobiótica y probiótico, por ejemplo.

Factores bióticos.

Un ecosistema está conformado por factores o elementos bióticos y abióticos que interactúan entre sí y con el ambiente que los rodea. Los factores bióticos son los organismos vivos y los abióticos son aquellos que no tienen vida, aunque son fundamentales para la misma, tales como el agua, los nutrientes del suelo, la luz o el aire.

Básicamente, los factores bióticos se caracterizan por cumplir funciones esenciales como la alimentación, la capacidad de relacionarse con otros organismos y con el entorno, y la aplicación de estrategias de reproducción específicas que propicien la supervivencia de la especie.

La ecología estudia los ecosistemas y analiza el modo en que el ambiente biótico y abiótico impacta en los organismos y, a su vez, los efectos que estos últimos tienen sobre el ambiente.

Según su organización ecológica, los factores bióticos se dividen en individuos, poblaciones y comunidades. En un determinado ambiente, cada organismo vivo –unicelular o pluricelular– capaz de sobrevivir independientemente de otros seres vivos, es denominado individuo. Los individuos integran poblaciones de especies que interactúan entre sí y que, a su vez, forman comunidades.

Como vimos, además de las interacciones que se dan entre las poblaciones de especies dentro de una comunidad, estas poblaciones interactúan con el ambiente abiótico. Así, los factores bióticos y los abióticos generan ecosistemas en los que circulan energía y materiales.

Los ecosistemas se organizan, principalmente, a partir del flujo de energía que va pasando de un organismo a otro a lo largo de la cadena alimentaria o trófica: un organismo (predador) se alimenta de otro (presa) para luego convertirse en presa de otro perdedor y así sucesivamente. Según su posición en la cadena alimentaria, los factores bióticos se clasifican en:

  • Productores: Generalmente, plantas y algas. Son autótrofos, es decir, generan su propio alimento.
  • Consumidores: Animales. Son heterótrofos, se alimentan de otros organismos vivos.
  • Descomponedores: Hongos y bacterias. Son saprófagos, degradan la materia orgánica hasta convertirla en inorgánica.
Los antibióticos eliminan bacterias.
Los antibióticos son sustancias antimicrobianas que eliminan microorganismos e inhiben su desarrollo.

Antibióticos.

El uso común de la palabra antibiótico hace alusión a un remedio –más específicamente, una droga antimicrobiana– que suele ser de venta libre, se obtiene en la farmacia y, generalmente, se suministra ante enfermedades infecciosas comunes, como las anginas o la otitis, por ejemplo. Uno de los antibióticos más conocidos es la penicilina.

Siguiendo la etimología presentada al comienzo, en este caso, la definición sería aquello “relativo contra la vida”. En un sentido más específico, un antibiótico es una sustancia natural o sintética que elimina microorganismos o impide su desarrollo.

Y esto tiene su lógica, ya que la función de los antibióticos es matar a las bacterias que producen la infección en cuestión, aunque frecuentemente también arremetan contra otros microorganismos, eliminándolos e inhibiendo su formación. Por eso, luego de un proceso de toma de antibióticos es común que suframos una alteración en nuestra flora intestinal o microbiota, es decir, en los microorganismos que habitan simbióticamente en el tracto intestinal, manteniendo un delicado equilibrio.

Podríamos decir que son los daños colaterales producidos por los antibióticos, los cuales curan una infección, pero pueden generar otra, generalmente ocasionada por una levadura. Lo que ocurre es que las células de levadura, inmunes a los antibióticos, aprovechan la oportunidad de que estos han arrasado con la microbiota y se apoderan del espacio que ella dejó vacante.

Microbiota o flora intestinal.
El equilibrio de la microbiota o flora intestinal es esencial para el buen funcionamiento del organismo.

Probióticos.

Por el contrario, los probióticos, son sustancias que acarrean microorganismos vivos que se instalan en el tracto del intestino y favorecen el equilibrio de la flora intestinal, con efectos muy positivos en todo el organismo. Mantener la estabilidad de la flora intestinal es muy importante para la buena digestión de los alimentos y la asimilación de los nutrientes.

En la actualidad, es cada vez más común el consumo de alimentos probióticos con el fin de restablecer la microbiota normal y mejorar la salud. Entre estos podemos mencionar el yogur, el chucrut, el kimchi y otros alimentos y bebidas fermentadas, como el kéfir y la kombucha.

Por ejemplo, el kéfir (“bendición”, en turco) es una bebida probiótica que contiene bacterias (lactobacillus brevis, lactobacillus desidiosus, lactobacillus acidophilus y estreptococos lácticos) y levaduras (candida kefyr y saccharomyces delbrueckii), responsables de generar la doble fermentación ácido-láctica y alcohólica. 

Alimentación macrobiótica, equilibrada y complementaria.
La alimentación macrobiótica se rige por el principio de complementariedad y equilibrio de los alimentos, en cada comida.

Alimentación macrobiótica.

Etimológicamente, la palabra macrobiótica hace alusión a la técnica que intenta prolongar la vida.

Este tipo de alimentación tiene su origen en la filosofía oriental y se basa en los principios opuestos y complementarios del yin y el yang, lo femenino y lo masculino, las fuerzas de lo negativo y lo positivo que obran de modo conjunto para dar origen a la creación. Dos tendencias que se equilibran mutuamente y cuyo equilibrio mantiene la vida y la salud.

Según esta visión, todo lo que hacemos, incluida la comida, crea la vida que tenemos. Por eso, la alimentación macrobiótica busca el equilibrio en cada comida.

Indica que nuestros cuerpos necesitan nutrientes de tres categorías, científicamente denominados macronutrientes: carbohidratos, grasas y proteínas. Estos macronutrientes proveen al cuerpo todas las calorías que necesita, además de elementos para el crecimiento y la reparación de tejidos. También necesitamos pequeñas cantidades de micronutrientes que son las vitaminas, minerales y una cantidad de componentes protectores que se encuentran en las plantas.

La macrobiótica busca regular la energía en nuestro ser y lograr un equilibrio a través de la alimentación, para lo cual se compone de alimentos naturales, integrales y carentes de productos químicos, teniendo en cuenta la calidad de los mismos y el modo de cocinarlos.

El cereal es el pilar de la alimentación macrobiótica, representan aproximadamente la mitad de la comida, sobre todo el arroz integral, ya que tiene una composición química de siete partes de potasio por una de sodio (composición muy parecida a la de nuestras células).

Los alimentos deben seleccionarse según un principio de complementariedad, respetando las proporciones de acuerdo al tipo de energía de cada uno. Por ejemplo, los cereales son yang en relación con las legumbres y estas últimas son más yang que las verduras.

Citar este artículo

Lehrer, L. (7 de febrero de 2022). Definición de biótico. Los factores bióticos, los probióticos y la macrobiótica. Definicion.com. https://definicion.com/biotico/