El funcionalismo es un concepto con amplio uso en diferentes disciplinas como la sociología, la arquitectura, la lingüística, e incluso en teorías sobre el Estado. Una de esas definiciones, la vinculada con la arquitectura, la define como una tendencia en la que la función o utilidad que tiene un edificio será la que prevalece por encima de su forma. Dicho de otra manera, la función precede a la forma.

Otra disciplina que lo trabaja es la lingüística, ciencia del lenguaje y su naturaleza. El funcionalismo de este campo de saber apunta a concebir la lengua, las lenguas, desde su utilidad como instrumento de comunicación y su función en la sociedad.

La palabra procede del término función que, a su vez, procede de functio, que se utilizaba para hablar del ejercicio de alguna facultad u habilidad, o del cumplimiento del deber y de las responsabilidades. También, tiene como sufijo final -ismo, utilizado para hacer referencia a una doctrina, a un sistema de pensamiento o a una corriente de ideas.

Funcionalismo y sociedad
El funcionalismo tiene un estrecho vínculo con ciencias ligadas con lo social.

Desde la sociología.

En Inglaterra, en las primeras décadas del siglo XX surge una escuela teórica que tuvo amplia difusión tanto en la antropología social como en la sociología. Esta corriente de pensamiento es heredera de algunos postulados del sociólogo francés Émile Durkheim (1858-1917). 

Uno de los puntos de partida de esta teoría es considerar que todos los elementos en una sociedad tienen, cada uno, una función y un propósito específico. De la misma manera, son elementos centrales para la supervivencia de una sociedad y de todos sus miembros.

Esta perspectiva sobre la sociedad se asemeja parcialmente a una postura biologicista sobre ella, tal y como Darwin planteó décadas antes respecto de los organismos. Esta perspectiva organicista se sirve del concepto de función para hacer referencia a las relaciones de ese todo (la sociedad) y las partes de él (instituciones, normas, entre otros).

Del mismo modo, se considera que las sociedades poseen en sí los mecanismos gracias a los cuales se pueden controlar, si se quiere, los conflictos que ocurran. Así, logra encontrar por sí misma las maneras gracias a las cuales acercarse hacia el equilibrio deseado. Sin embargo, esta perspectiva deja de lado recorridos previos en esa sociedad, dado que se concentra en lo que ocurre en el presente.

Sociedad
Los miembros de una sociedad, al igual que las normas y las costumbres, cumplen una función según esta teoría.

Dicho de otra manera, pone sobre la mesa una mirada sincrónica de la sociedad, anclada en el aquí y el ahora, y se deja de lado su historia y sus formas previas de desarrollo. Tal concepción es antagonista de la tradición evolucionista y a otras corrientes más bien historicistas, en las que ese factor es fundamental para considerar una sociedad.

Los precedentes teóricos de esta perspectiva, y desde los que analiza la sociedad y sus componentes, son fundamentalmente los siguientes:

  • El positivismo: gracias a esta perspectiva, que parte de los hechos empíricos y observables para fundamentar cualquier forma de conocimiento y teoría, el funcionalismo observa la sociedad en los términos que considera accesibles a través de la observación.
  • El empirismo: de igual manera, esta corriente surgida hacia el siglo XVIII también busca conocer la realidad o profundizar su conocimiento sobre ella sobre la base de fenómenos que pueden observarse.

A continuación, veamos los postulados de dos de las figuras más reconocidas de esta corriente teórica.

Funcionalismo absoluto: Malinowski.

Bronislaw Malinowski (1844-1942) fue un etnólogo polaco defensor de la idea de que la cultura aparece en las sociedades para poder cubrir las necesidades psicológicas, biológicas (y también sociales) de los individuos que forman parte de ella. El funcionalismo que él plantea apunta a concebir la sociedad en su dimensión funcional: sus elementos poseen tal valor también.

Interrelación social
Los postulados de Malinowski surgieron tras muchas décadas de trabajo de campo

Un ejemplo de estos elementos que cumplen funciones sociales son las costumbres, las normas, los valores y, dentro de ellos, podemos considerar une ejemplo particular: los mitos. Si bien este elemento ha sido objeto de estudio desde numerosas áreas, el planteo de Malinowski permite concebirlos desde su funcionalidad. Los mitos responden a consolidar la identidad de un grupo, a darle uniformidad y continuidad a una tradición y a una historia. Además, permiten fortalecer la estabilidad entre los miembros de esa relación. 

Cabe destacar que este autor permaneció durante muchos tiempo habitando las tribus y sociedades a las que estudiaba, y de las cuales también aprendía. Defendía con firmeza que, si se deseaba estudiar otros grupos humanos, era fundamental el contacto, el vínculo y la socialización con ellos.

Parsons y el funcionalismo estructural.

Por otra parte, Talcott Parsons (1902-1979), sociólogo estadounidense, sostenía que las sociedades eran capaces de autorregularse por sí mismas. También afirmaba que eran un organismo con la capacidad vivir gracias a los roles que cada uno de sus elementos cumple.

La corriente funcionalista concibe 3 elementos fundamentales (también llamados subsistemas) en toda sociedad: 

  • El aspecto individual de la personalidad (qué piensa, qué desea y cómo actúa cada miembro), 
  • El aspecto social, las interrelaciones,
  • El aspecto cultural, es decir, las normas, costumbres, hábitos y tradiciones.

A estos 3 elementos, Parsons le suma un cuarto elemento: el orgánico o biológico, que hace referencia a cómo los individuos logran adaptarse a los esquemas y reglas de una sociedad.

Psicología y funcionalismo.

En el campo de la psicología, la corriente funcionalista hace referencia a los comportamientos de los sujetos en relación con el ambiente en el que se encuentran. También, se consideran aquí los procesos cognitivos que ocurren en este desarrollo.

Medio y procesos cognitivos
El funcionalismo en la psicología contempla procesos mentales y el vínculo de la persona con su medio.

Entonces, para esta perspectiva son fundamentales dos elementos:

  • el medio en el que una persona se encuentra
  • nuestros comportamientos y/o conductas
  • los efectos de tal vínculo

Esta perspectiva fue una alternativa (tal y como ocurrió en la antropología social y la sociología) contra el estructuralismo, corriente imperante de pensamiento en la época. Los primeros postulados tienen también algunos vínculos con la perspectiva darwiniana del desarrollo de los organismos, pues supone un examen del individuo en su vínculo con el medio y en los modos en que se adapta (o no) a él.

Desde la lingüística.

Durante las primeras décadas del siglo XX, la corriente estructuralista (iniciada con Ferdinand de Saussure, lingüista suizo) logró trascender la disciplina de donde surgió, la lingüística. Fue punto de partida de numerosos replanteos en múltiples áreas: la psicología, la antropología, la sociología, la filosofía y muchas otras más. 

Sin embargo, al interior de la misma lingüística estructural empezaron pronto a surgir nuevas corrientes. Una de ellas concibió al lenguaje desde su perspectiva funcional, y dio lugar central a los elementos y los mecanismos que en ella intervienen.

La perspectiva funcionalista nuclea en sí a múltiples escuelas y corrientes lingüísticas de la época; veamos algunas:

  • La glosemática danesa, que contempla un análisis de la lengua desde dos perspectivas, a grandes rasgos, los sonidos y los significados;
  • Los trabajos de André Martinet, lingüista francés, y la sintaxis funcionalista (los elementos en un enunciado aportan información específica respecto de lo que el predicado —el verbo— propone);
  • En Inglaterra, Michael Halliday postula la gramática sistémico-funcional, y alude a que los elementos de la lengua (lo semántico, lo gramatical, incluso lo fonológico) tienen un valor, una función determinada, al interior de una sociedad. Esta teoría es muy útil en el marco de la enseñanza de lenguas extranjeras.

El funcionalismo lingüístico, de manera general, concibe la función comunicativa como elemental para pensar una lengua. Algunos de los planteos que desde esta gran línea de pensamiento surgen son cómo las personas utilizamos una lengua o cómo cada una de las estructuras de nuestro enunciados pueden responder tal pregunta. Además, se contempla el valor y la importancia que pueden tener los contextos en tales situaciones.

Citar este artículo

Fernández, A. M. (5 de agosto de 2022). Definición de funcionalismo. Corrientes, historia y rasgos. Definicion.com. https://definicion.com/funcionalismo/