El término propósito se emplea, habitualmente, para hacer referencia a una inclinación motivacional que sirve como base propulsora para una determinada acción, ya sea individual o colectiva.

Cualquier tarea que implique poner en marcha nuestra voluntad conlleva un propósito. Esta raíz se encuentra en actividades tan diversas como salir a caminar, emprender una dieta, leer un libro o empezar un proceso de búsqueda espiritual. Relacionada con este último ejemplo, existe una acepción particular de esta noción aplicada a propósito de vida, en línea a la necesidad de hallar un sentido, la razón de nuestra existencia, el por qué estamos en este planeta y qué queremos hacer con nuestro tiempo aquí. En este marco, el propósito se roza con algunos de los más profundos y antiguos interrogantes que han avivado la inquietud de los seres humanos.

Del acercamiento a partir del origen etimológico de este vocablo podemos descubrir su raíz en la estructura latina propositum, que se conforma por el prefijo pro («aquello que va hacia adelante») y –positum («poner», «ponerse»). Entonces, se conformaría algo así como aquello que se pone adelante. Por extensión podemos traer esta idea de un plan, una intención o un objetivo de cara al futuro.

El propósito, así, tiene este lugar doble: como origen de la acción y como destino de la misma. Y es una situación común también al objetivo, a la finalidad o la intención. De hecho, a tal punto se da esta cercanía, que hay una frase que se usa con frecuencia para macar algo que se hizo adrede, con una intencionalidad puntual, e incluye este término: a propósito.

El propósito en psicología.

Dentro del ámbito de la psicología se habla de propósito entendiéndolo como un estado mental enfocado hacia un objeto específico, que puede o no incluir planes de acción concretos. En tanto lineamientos hacia un norte que se busca, los propósitos tienen la capacidad de guiar la acción del sujeto.

El término se emplea para los propósitos prospectivos, que son aquellos que todavía no han sido ejecutados, pero también para aquellos que orientan el comportamiento que está ocurriendo en la actualidad. El propósito de empezar a estudiar psicología es un ejemplo prospectivo, mientras que despertarse a la mañana para llegar a tiempo a la cursada de la carrera es un ejemplo de propósito inmediato.

Suele plantearse que el comportamiento humano asienta sus bases en los estados mentales, como pueden ser las creencias, los deseos y los propósitos. Esta teoría toma como base la idea de que son las intenciones y los deseos los grandes motivadores del comportamiento, mientras que las creencias marcan la pauta de lo que el sujeto cree posible y los medios adecuados para obtenerlo. Incluso se ha llegado a organizar este esquema en una cadena causal, en la que ciertos teóricos plantean que el deseo genera un propósito, que el propósito suscita acciones y que las acciones llevan a la realización del objetivo deseado.

Propósito enfocado a un objetivo.
En psicología, el propósito es un estado mental enfocado a un objetivo específico, como puede ser llegar a la meta en una carrera.

Propósito de vida.

Al hablar del propósito de vida, se puede realizar una distinción entre un objetivo que una persona desea lograr con toda la fuerza de su ser (y por el cual está dispuesta a sacrificar muchas otras cosas) y la acepción mencionada en la línea más filosófica o existencialista, en tanto sentido de la vida, de la humanidad, de la existencia misma.

En algunos casos, ambas podrán coincidir. Por ejemplo, si un pintor siente que al momento de plasmar su obra un sentido de completud lo embriaga y percibe el orden en todas las cosas, estará realizando y descubriendo su propósito de vida simultáneamente. Pero puede darse la situación de alguien que se dedique a las finanzas o a alguna actividad empresarial que no le genere ese nivel de felicidad, sino que lo haga por fines como podrían ser obtener mucho dinero, fama o poder. En ese caso, el ser estará ejecutando su propósito de vida (no hay juicios aquí, la decisión es siempre personal), pero no habrá encontrado su propósito de vida en cuanto sentido último.

Propósito como sentido de vida.
El propósito como sentido de vida se descubre emprendiendo un camino espiritual.

El propósito como sentido.

En la órbita de lo trascendental, se habla del propósito de una persona para hacer referencia al sentido que encuentra en su vida. Las preguntas que han acompañado a los seres humanos desde que tenemos conciencia entran en esta categoría: ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿De dónde vengo? ¿Voy hacia algún destino?

Estos son los interrogantes que no encuentran su respuesta definitiva y que, paradójicamente, cumplen una función motora: la motivación para hallar este sentido se vuelve, al mismo tiempo, el fuego que nos pone en movimiento hacia allí, y es un sentido en sí mismo. Con esto volvemos al lugar doble del que hablamos: es el origen de la acción, y es el destino de la misma.

Es cierto, a su vez, que esta inclinación a sondear en las profundidades no se halla en todos los seres humanos. O que en algunos está presente, pero de un modo muy apaciguado. Se dice en ciertas tradiciones espirituales que uno solamente ha de emprender este tipo de sendas si está seguro de tener la fuerza como para alcanzar el otro lado. Se dice que si uno no es serio, es mejor ni empezar a meterse en estas cosas, pues nada hay peor que quedarse a mitad de camino, sin la orilla conocida y sin la orilla prometida.

Enfrentarnos con la pregunta acerca del propósito de nuestra existencia nos demanda una gran voluntad, ya que se trata de un posicionamiento que traerá repercusiones en todos los ámbitos de la existencia. Después de la primera mirada más allá de lo evidente, luego de la primera respuesta que revela, ya no hay vuelta atrás. Si alguien comprende las implicancias de dañar a un ser vivo, por ejemplo, si las entiende en serio, después de ello muchas cosas pueden llegar a cambiar.

Ikigai, razón de vivir.
Ikigai es un concepto japonés que representa la razón de vivir.

Ikigai.

El ikigai es un término de origen japonés que representa la razón de vivir. Y algo muy interesante es que, de acuerdo con la cultura japonesa, todo el mundo tiene un ikigai. Pero para hallarlo se precisa una búsqueda interior, personal, que a veces es demandante y prolongada. En el sentir de los japoneses, pocas cosas hay más importantes que hallar el propio ikigai, ya que de allí surge la satisfacción y el sentido de la vida.

En las tierras de Okinawa, la isla en la que este concepto se originó, todavía hoy se le da una especial trascendencia a dicha noción. El ikigai se concibe allí como la razón para levantarse cada mañana, en el sentido de un motivo para disfrutar de la propia vida. De hecho, algunos pensadores han atribuido la notoria longevidad de la gente de Okinawa a su vínculo con el ikigai.

Si bien no contamos con una traducción literal de este vocablo, cuyo origen se remonta a mil años atrás, su interpretación se puede rastrear a iki (entendido como «vida») y gai («algo que merece la pena»). El ikigai se esconde en nuestro interior, y demandará una exploración paciente, el hecho de llegar a lo profundo de nuestro ser y descubrirlo.

Quizá no resulte curioso que no exista una palabra en japonés para referirse al hecho de jubilarse. Allí no tiene sentido esto de retirarse. Si alguien halló su ikigai… ¿a dónde se retiraría?

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Lehrer, L. (26 de abril de 2022). Definición de propósito. Su origen, acepciones, aplicación en la psicología y el ikigai. Definicion.com. https://definicion.com/proposito/