En la clasificación biológica de los seres vivos se distinguen cinco reinos: Plantae (plantas), Animalia (animales), Fungi (hongos), Monera (bacterias) y Protoctista (protistas y algas). Desde la antigüedad, el reino vegetal o Plantae ha sido diferenciado del reino animal, y luego se ha ido incorporando la nomenclatura del resto.

Esto en cuanto a la taxonomía y clasificación científica relativamente reciente realizada por la mente humana en su afán de comprender su entorno. Pero la existencia de las especies del reino vegetal se remonta a tiempos inmemoriales.

Se cree que su origen tuvo lugar hace más de 500 millones de años, a partir de seres unicelulares en un ambiente acuático. Al parecer, dichos organismos engendraron los primeros cloroplastos y luego evolucionaron en un tipo de algas verdes ubicadas en las orillas, las cuales han ido adaptándose al ecosistema terrestre y diversificándose en múltiples ejemplares de las características más diversas.

El reino vegetal es fundamental para la vida sobre la Tierra. Las plantas son las principales productoras de oxígeno y reguladoras del dióxido de carbono en nuestro planeta, además de proveernos alimentos sumamente saludables a los seres humanos y a muchas otras especies.

Clorofila, pigmento verde responsable de la fotosíntesis.
La clorofila es un pigmento que brinda el color verde a las plantas y tiene un rol clave en la fotosíntesis.

Características del reino vegetal.

Organismos pluricelulares de tipo eucariotas.

Los organismos que forman parte de este reino son pluricelulares, es decir, están compuestos por más de una célula, las cuales son de tipo eucariota. Estas células se distinguen de las procariotas por contar con un núcleo diferenciado. Se considera que los reinos Plantae, Animalia y Fungi comparten el dominio eucariota. Entre las eucariotas, entonces, hallamos células tanto vegetales como animales que presentan varias similitudes, pero también muchas diferencias.

Dentro de las coincidencias podemos mencionar que los dos tipos disponen de membrana celular. Sin embargo, en el caso de las plantas –al igual que en los hongos– las células están envueltas por una pared celular que ellas mismas generan y que se ubica al exterior de la membrana. Esta pared celular contiene celulosa y está atravesada por canales que posibilitan la conexión citomplasmática entre células adyacentes.

En numerosas células vegetales se destaca una gran estructura llamada vacuola, que contiene sales y diversos fluidos, y que aporta turgencia a las células. La vacuola puede albergar distintas sustancias (como desechos, por ejemplo) que luego se eliminan. Si hubiera un exceso de agua, la vacuola podría contenerla y luego deshacerse de ella mediante la transpiración, regulando así la humedad de la planta.

Organismos autótrofos.

En estas células también encontramos pequeños órganos denominados cloroplastos, que contienen clorofila y son los encargados, nada más y nada menos, que de llevar a cabo el proceso de fotosíntesis. Mediante este fenómeno, las plantas obtienen sus propios nutrientes. A esto nos referimos cuando decimos que las plantas son autótrofas: se autoabastecen, producen su alimento a partir de elementos que toman del entorno, pero no dependen de otros seres para su nutrición.

Por eso, las plantas constituyen el primer eslabón de la cadena trófica o alimentaria en los ecosistemas de los que forman parte. Aunque existen excepciones, pues hay un pequeño número de especies vegetales que son heterótrofas. En lugar de realizar la fotosíntesis, se valen de otros seres vivos para su alimentación (insectos, materia orgánica en descomposición o relación parasitaria con otras plantas).

Por otro lado, en la gran mayoría de los ejemplares vegetales se da el proceso de fotosíntesis, durante el cual entran en juego los siguientes factores: el agua, las sales minerales, la clorofila, el dióxido de carbono (CO2), el oxígeno (O2) y la energía solar. Básicamente, las plantas absorben agua y sales minerales desde las raíces, y estas sustancias son conducidas hasta las hojas.

A partir de este punto se dan dos fases: una luminosa y otra oscura. En la primera, las hojas captan la luz solar y la utilizan para transformar el CO2 obtenido del aire y del agua en ATP (Adenosín Trifosfato), que es la energía primaria de todos los organismos vivos. Como dijimos, esta tarea es llevada a cabo por los cloroplastos gracias a la clorofila que contienen (sustancia clave que brinda el color verde característico de las plantas).

En la segunda etapa –denominada oscura, precisamente porque no requiere de luz– ocurre un proceso complejo que convierte a la energía obtenida anteriormente en la materia orgánica que alimenta a las plantas. Estos nutrientes son distribuidos por todo el organismo vegetal, posibilitando su crecimiento.

Fotosíntesis, proceso de transformación de energía.
La fotosíntesis es un proceso químico mediante el cual las plantas producen su alimento y liberan oxígeno.

Producción de oxígeno y regulación de dióxido de carbono.

Al igual que todos los organismos vivos, las plantas necesitan oxígeno para respirar. Para ello, cuentan con estomas (pequeños poros ubicados en las hojas), los cuales al abrirse y cerrarse dejan que entre O2 y se expulse CO2. Los tallos también cuentan con este tipo de aberturas, pero en su caso se llaman lenticelas, y cumplen la misma función.

Cabe aclarar que, en las especies vegetales, la respiración se mantiene a lo largo de todo el día, aunque ocurre principalmente durante la noche. En las horas de oscuridad también se recopilan el agua y las sales que más tarde serán utilizadas en el proceso de fotosíntesis.

Es interesante que en la fase diurna y en el periodo nocturno, de cierto modo, se dan procesos opuestos: en la fotosíntesis se capta el CO2 y se libera el O2, y en la respiración desarrollada tras la caída del sol se toma el O2 y se expulsa el CO2.

Tres partes fundamentales: raíces, tallos y hojas.

Casi todos los organismos del reino vegetal cuentan, principalmente, con tres partes fundamentales. En primer lugar hallamos las raíces, que fijan las especies vegetales a la tierra y cumplen la función de absorción de agua y minerales que se encuentran en la misma. Luego está el tallo, encargado de sostener a la planta en el aire (a diferencia de las raíces que se encuentran bajo tierra). Está formado por vasos conductores a través de los cuales fluye la savia bruta, obtenida desde las raíces, y la savia elaborada, resultante de la fotosíntesis, que mayormente ocurre en las hojas.

Justamente, la tercera parte la conforman las hojas. En ellas, como vimos, se producen procesos importantes como la fotosíntesis y la respiración, además de la transpiración (liberación del agua excedente) y la expulsión de otras sustancias desechables que albergan en su interior y que se eliminan cuando las hojas se desprenden de la planta.

Claro que, más allá de raíces, tallos y hojas, múltiples organismos vegetales incluyen otras partes, tales como las flores (encargadas de la reproducción) y los frutos (resultantes de la fecundación de las flores).

La hoja es una parte fundamental de las plantas.
En las hojas ocurren importantes procesos como la fotosíntesis, la respiración y la transpiración.

Fijación a la tierra.

Hemos mencionado que las raíces constituyen uno de los principales componentes de las plantas y que se encargan de mantenerlas fijas a la tierra. Las raíces se van extendiendo en busca de agua y nutrientes, ayudando a la planta a crecer, pero no a desplazarse. A razón de este impedimento, las especies vegetales deben adaptarse a las circunstancias del ambiente en el que se encuentran fijas. Todo su organismo debe trabajar para procurarse el sustento vital, para resistir cuando no abunda y liberarse de las sustancias excedentes.

Reproducción sexual y asexual.

De la característica anterior se desprende que la reproducción de las plantas sea completamente distinta a la de los animales. Como no pueden moverse, se valen de factores externos para dar continuidad a su especie. Así, la reproducción sexual, que se da en la gran mayoría de los organismos vegetales, cuenta con cuatro etapas en las que participan células femeninas y masculinas:

  • Polinización: Valiéndose del viento o del desplazamiento a través de insectos, el polen de una flor viaja a otra (las flores contienen los órganos reproductores).
  • Fecundación: El polen recién llegado se une al óvulo.
  • Fertilización: El paso anterior da como resultado una semilla que, con el tiempo, se convertirá en fruto.
  • Germinación: La semilla entra en contacto con la tierra y se desarrolla, dando origen a una nueva planta.

Por su parte, la reproducción asexual, que tiene lugar en una pequeña porción de especies vegetales, solo requiere de un individuo, y se da a partir de distintos mecanismos. Entre ellos, podemos mencionar los esquejes, injertos o rizomas.

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Lehrer, L. (17 de abril de 2022). Definición de reino vegetal. Su origen, importancia y características principales. Definicion.com. https://definicion.com/reino-vegetal/