Se utiliza la palabra venta para hacer referencia a la acción y el efecto de vender algo. Es una actividad que lleva miles de años funcionando, aunque ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. Por ejemplo, anteriormente podría haber sido un componente necesario de la misma el hecho de que hubiera un objeto que pasara de manos, pero en el mundo contemporáneo constantemente se están realizando transacciones de esta naturaleza que involucran el traspaso de elementos intangibles.

Circunscribiendo un poco más la definición, se dirá que la venta surge a partir de un convenio en el que se reúnen las voluntades de una persona que vende algo y otra que lo adquiere a cambio de una cifra económica.

Es importante destacar la contraparte pecuniaria, ya que la misma es una cualidad necesaria para que se configure este instituto y no otros, como el canje, la permuta o una simple donación.

Si nos remontamos al origen del término a partir del estudio etimológico, comprobaremos que el mismo se encuentra en el latín, en la palabra vendita, que hace referencia a lo que ha sido venido, en tanto participio del verbo venderé. Es interesante mencionar que la raíz latina venum, que se encuentra en este término, tendría su origen en el vocablo indoeuropeo wes-no, vinculado al sánscrito vasnám, que significa precio.

A partir de las modificaciones que este instituto ha experimentado a lo largo de los siglos nos encontramos, en el mundo moderno, con una versión extremadamente compleja del mismo. Las industrias y las empresas han dado lugar a un refinamiento de una actividad que antes surgía por necesidades muy concretas, pero hoy se ha convertido en un arte en sí. Se desarrollaron técnicas de venta, se aplican los últimos descubrimientos en psicología para impulsar a las personas a la adquisición de objetos y al consumo, se trabaja con publicidades y por medio de las redes sociales.

Hoy en día la venta ha llegado a un punto de explotación que puede considerarse un fenómeno de profunda complejidad social. Las estrategias ya se apuntan a ciertos grupos específicos, pulsan los puntos que moverían a esas personas a necesitar ciertos bienes para sentirse validados. Esto incluye, por supuesto, la venta de servicios. Las marcas constantemente trabajan para ser vistas como lo último, lo que está a la moda, lo que tiene estilo, en un movimiento continuo que las mantenga a flote en mercados que se han tornado muy versátiles.

La marca Netflix, por ejemplo, cuenta con varios miles de empleados, produce series y películas con los mejores actores de Hollywood, y un simple tweet de Elon Musk en abril de 2022 impulsó una caída del 35% en sus acciones.

Venta online, a través de Internet.
La venta ha ido evolucionando hasta nuestros días, donde abundan las «ventas online,» a través de Internet.

Prehistoria de las ventas.

Ya desde la prehistoria se practicaba el trueque como un anticipo de transacción comercial. Si bien en ese tiempo no se contaba con la moneda que permite que se hable de “ventas” propiamente dichas, es claro que hay en esa costumbre de intercambiar aquello que se poseía en exceso por aquello que faltaba o se necesitaba un elemento precursor de lo que luego conformaría la compraventa.

El trueque, más allá de los intercambios cotidianos, fue, además, una práctica que permitió la evolución de las sociedades y las culturas, al compartirse los avances y las visiones entre personas de distintas civilizaciones.

Se dice que los primeros intercambios que involucraron dinero tuvieron lugar algunos siglos antes de Cristo. Pero lo cierto es que desde mucho antes se dio un fenómeno anticipatorio, que es la utilización de ciertas mercancías, como los granos o la sal, como objetos que permitían establecer una suerte de valor a lo que se intercambiaba. A partir de las complejidades que el trueque traía aparejadas, sobre todo a la hora de tener que trasladar mercancías muy voluminosas y/o a lo largo de grandes distancias, se accedió a esta solución facilitadora.

Por ejemplo, en Anatolia se empleaba la obsidiana, y desde el año 2500 a.C. tanto en Egipto como en Mesopotamia era una práctica común el empleo de metales preciosos a este fin.

Ya podemos encontrar en el Código de Hammurabi una formalización del uso del dinero en el marco de las interacciones sociales. Allí, por ejemplo, se establece el peso en plata que ha de entregarse por la infracción de ciertas leyes, o en concepto de intereses si se demoraba el pago de una deuda.

A partir de la expansión territorial a la que la mayoría de las civilizaciones se dedicaban, en el marco de sus campañas de conquista, hizo que las interacciones y sus mecanismos se fueran precisando cada vez más. De allí surgió la figura de comerciantes o vendedores que se empecinaban en hallar o producir objetos cuyo valor sobresaliese, para obtener, a cambio, beneficios importantes. Es emblemático el caso de la Ruta de la Seda, en la que se embarcaban comerciantes de Europa, con viajes que solían durar mucho tiempo, con el objetivo de obtener objetos lujosos y únicos para vender a su regreso por valores astronómicos.

El dinero es un elemento clave en la venta.
A diferencia del canje, la permuta o la donación, en la venta se entrega algo a cambio de dinero.

Desde la Revolución Industrial a nuestros días.


El establecimiento de fechas o eventos como punto de inflexión de procesos tan complejos como las interacciones comerciales siempre conlleva un grado de arbitrariedad. Sin embargo, suele considerarse a la Revolución Industrial como el momento en el que surge como tal la actividad de los “vendedores modernos”. Luego del trueque y del desarrollo de la práctica de la venta ambulante, en el marco de la Revolución Industrial surgió un movimiento que llevó a varios de estos vendedores a establecerse de un modo más permanente en pueblos o ciudades. Allí directamente ofrecían los objetos que surgían en las diferentes áreas de producción, acompañando los avances de su época.

Desde allí al día de hoy, los vendedores fueron creciendo en su práctica, ocupándose de consolidar estrategias, conocer a sus clientes, presentar de un modo más atractivo su mercadería. En definitiva, se fueron profesionalizando. Y este movimiento se potenció exponencialmente a partir de la revolución que marcó el avance tecnológico y el ingreso en esta época tan marcada por la información y su movimiento.

Los vendedores, como muchos otros grupos de personas que se dedicaban a una actividad específica, se vieron obligados a abandonar muchas de las prácticas que habían desarrollado a lo largo de los años y parecían ser la receta inamovible del éxito, y se vieron obligados a descubrir el mundo nuevo que se les imponía. Tuvieron que descubrirlo, primero, y leer cómo esos cambios podían ser aplicados a su actividad, después.

Así surgieron una serie de implementaciones revolucionarias, en los diferentes aspectos que hacen a la actividad de vender algo. Por ejemplo, en cuanto a la localización, ya se ha hablado de la venta ambulante y su transición a la venta establecida… bueno, en la época moderna surgieron las diferentes actualizaciones en tanto “venta telefónica”, “televenta” y “venta online”. Surgieron variantes en los destinatarios, pasando del modelo exclusivo de venta a los consumidores («B2C», del inglés business to consumer) a las complejidades y oportunidades que trae aparejada la interacción directa entre empresas («B2B», business to business). Y pasaron a venderse muchos intangibles como el asesoramiento, la capacitación o la venta de soluciones.

La actividad de promocionar las ventas, además, alcanzó dimensiones nunca antes vistas. En los videos de las redes sociales irrumpen constantemente anuncios de las empresas, por supuesto, pero también lo hacen, ahora, en los videojuegos, en las noticias e incluso dentro de las series o películas que los espectadores, inocentemente, consumen.

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Lehrer, L. (13 de noviembre de 2022). Definición de venta. Su origen etimológico, sus antecedentes y su evolución. Definicion.com. https://definicion.com/venta/