Se utiliza el término cuórum para hacer referencia a la cantidad de personas que han de estar presentes a fin de que la toma de una decisión colegiada se considere válida. El cuórum se calcula a partir del porcentaje que las personas presentes representan en función del total que conforman el grupo o cuerpo colegiado.

Es un término de aplicación constante en el ámbito del derecho, y especialmente en la política, al punto que se puede encontrar con frecuencia en las tapas de los medios de comunicación masiva. Suele darse que en movimientos de presión política se juegue al dar o no dar cuórum para celebrar sesión en temas que tienen una importancia particular. Pero lo cierto es que, detrás de esto, el espíritu del principio del cuórum reside en que ciertas decisiones son tan fundamentales para el gobierno de una población que no pueden recaer en la arbitrariedad de una persona o de unos pocos, y por ello se establecen las mayorías necesarias para que puedan ser puestas a consideración.

Si examinamos la palabra a partir de su origen etimológico, comprobaremos que se trata de un cultismo que tiene su origen en el latín. Proviene de una flexión en genitivo plural del pronombre relativo qui, quae, quod, que significa “quien”, de modo tal que apunta a referir a “quienes son necesarios para que una votación se abra”. En realidad, lo que sucede es que es la primera palabra de una frase célebre latina, Quorum praesentia sufficit, que significa “presencia de los cuales es suficiente para aprobar o denegar una cosa”, y por ocupar ese lugar en la cita terminó absorbiendo todo el sentido de la frase, integrándose en el lenguaje como el cultismo que hoy conocemos.

Este cultismo comenzó a aplicarse en el sentido actual en el contexto de un tribunal que se organizó en Gran Bretaña, denominado Justices of the Quorum, que significa “La justicia del cuórum”. En este tribunal se aclaró explícitamente la necesidad de que hubiera un número de sus miembros presentes en orden a que se pudiera considerar válida la decisión tomada.

Cuórum legislativo
En el ámbito político, la existencia de cuórum es esencial para la celebración de sesiones parlamentarias.

Fundamento de la idea del cuórum.

Ya sea que se trate del gobierno de un país, de una provincia o de un municipio; o también en situaciones que hacen al ámbito privado, como podrían ser reuniones de las empresas, en los distintos tipos de sociedades o incluso en clubes, hay ciertas decisiones que, simplemente, no pueden ser tomadas por una persona o por unos pocos. Así, el principio detrás del cuórum descansa en la necesidad de que haya en una asamblea un número de personas que resulte significativo para poder avanzar con ella y decidir acerca de este tipo de cuestiones.

Por ejemplo, en un club social de barrio en el que hay doscientas personas que cuentan con derecho a votar, y se fuera a considerar la venta del predio en el que se desarrollan las actividades deportivas, y en el día de la decisión solo se presentaran treinta personas que votaran veinte a favor y diez en contra, se estaría decidiendo acerca de un bien que es crucial para los fines de la sociedad con la adherencia de solamente un diez por ciento del total de los socios votantes. Por ello, suele darse que en los estatutos del club haya una cláusula que establezca que para celebrar sesión, el cuórum debe superar determinado porcentaje del total de votantes. Incluso, es común que se aclare que ciertas decisiones importantes (como podría ser la del ejemplo en cuestión) necesitan obtener, para prosperar, un porcentaje determinado de los votos.

En este ejemplo concreto se puede apreciar qué es lo que se busca salvaguardar a partir del establecimiento de minorías. Supongamos, por ejemplo, que alguna persona tuviera interés en obtener esos predios y quisiera negociar con algunos socios votantes directamente… En este caso, el conjunto total de socios correría un riesgo grande, que ha de ser protegido. Y por ello se habla del cuórum, en algunos contextos, como una garantía democrática.

Ya en el plano de las naciones y sus gobiernos, en cada uno de ellos existen normas específicas que hablan del cuórum que se requiere en la cámara (o las cámaras) de representantes del pueblo. Lo más usual es que se establezca un cuórum constituido por la “mitad más uno” de los funcionarios. Este número descansa en fundamentos políticos de raigambre profunda, ya que la democracia es entendida como el gobierno del pueblo, de la mayoría, y establecer la posibilidad de decidir incluso si menos de la mitad de los representantes se hallan presentes vulneraría este postulado.

Cuórum alude al porcentaje de presentismo para tomar decisiones.
El cuórum alude a la cantidad de personas que deben estar presentes para que se valide una decisión.

¿Se dice cuórum o quórum?.

En el idioma español, sucede que la letra “q” es fruto de la trasposición que se hace de términos existentes en lenguas ajenas, y por ello se asocia necesariamente con la letra “u”, conformando el dígrafo “qu” representante de la letra “k”, en los casos que antecede a las vocales “e” o “i”. Así, no decimos “qeso” sino “queso”.

En el caso de la palabra “cuórum” nos enfrentamos a uno de tantos términos de origen latino que enriquecen el español (en la medida en que sea empleado adecuadamente). Lo complicado en este caso es que si tomamos como referencia artículos o fuentes que no estén actualizadas, hallaremos la palabra escrita con “q” y, probablemente, cuente con la tilde en la letra “o” (“quórum”). Pero, lo cierto es que hoy en día ya no es esta la forma adecuada de escribirla, por más que en los artículos de los diarios o en las bajadas de los noticieros siga figurando así.

Ya en el año 2005 se nos brindó una línea clara a partir del Diccionario panhispánico de dudas, que editó la Asociación de las Academias de la Lengua. En el mismo se aconseja la adaptación al español de quórum”, tomando como base la “q” latina, y en la que se le añade una tilde que es adecuada en nuestra lengua, y ya había sido recogida por los diccionarios previos desde principios del siglo XX. No obstante, en el año 2010 en los ámbitos de ortografía académica se empezó a desaconsejar este uso, proponiendo una adaptación completa al español, para acompañar las líneas profundas de respeto a la coherencia e integridad del sistema ortográfico. A partir de ello, en las ediciones aprobadas de los diccionarios académicos se recibe la forma “cuórum”.

En resumen, hoy en día son correctas dos versiones: la palabra española cuórum”, que se escribe en redonda y lleva la tilde en la letra “o”; y también la palabra latina quorum”, escrita preferiblemente en cursiva, para marcar la pauta de que se trata de un extranjerismo, y que no lleva tilde. Ambas expresiones son adecuadas para describir la necesidad de una cierta cantidad de personas a fin de que sea posible para un conjunto colegiado el deliberar sobre un asunto determinado.

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Lehrer, L. (31 de julio de 2022). Definición de cuórum. Su origen, sus fundamentos y el modo correcto de escribir la palabra. . Definicion.com. https://definicion.com/cuorum/