La palabra ácido es a la vez un sustantivo y un adjetivo. Proviene del latín acidus, conformado por la raíz acer (“agudo”, “punzante”) y el sufijo –idus, que hace referencia a aquello que es captado por los sentidos como, en este caso, el gusto.

En tanto adjetivo, el vocablo define, entonces, un sabor penetrante, agrio, que en su mayor intensidad puede resultar desagradable. Los cítricos y los vinagres son los alimentos ácidos por excelencia.

Siguiendo la misma lógica, decimos que una persona es ácida cuando la consideramos incisiva, mordaz y, en ocasiones, hasta podría parecernos hiriente. Con sentido similar aparece también la idea de humor ácido, el cual suele incluir sarcasmo, ironía y una actitud contestataria o polémica.

En otro orden de las cosas, el LSD (dietilamida del ácido lisérgico), comúnmente llamada “ácido” (a secas), es una droga semisintética derivada de un hongo, con efectos alucinógenos.

Limón, ácido cítrico.
El ácido, como el ácido cítrico del limón, tiene sabor agrio.

Ácido y base.

En el ámbito de la química, el grado de acidez de una sustancia se mide en la escala de pH (potencial de hidrógeno). Esta última varía del 0 al 14, siendo 7 el punto neutro. Una solución se considera ácida cuando su pH es inferior a 7. Por el contrario, una solución es calificada como alcalina o básica cuando su pH es superior a dicho número. 

En el primer caso, la cantidad de iones hidrógeno positivos (H+) supera la de iones oxidrilos (OH-). Y, en la solución alcalina o básica, el número relativo de iones OH- es mayor que el de los iones H+.

A menor valor de pH, mayor concentración de H+, y más acidez. En un estado neutro, como en el caso del agua pura, el pH es 7 y existe igualdad de concentración de iones H+ y OH-. Esto es así porque no es posible que un ion se forme sin otro ion, y en el agua pura únicamente hallamos moléculas de H₂O. En cambio, si en el agua se vertiera una sustancia iónica, podrían alterarse los números de iones H+ y OH-. 

Tanto los ácidos como las bases son sustancias que se ionizan en el agua, ya sea incrementando la concentración de iones H+ o de los OH-. Un ácido es una sustancia que genera un aumento en la concentración de iones H+ en una solución, mientras que una base es aquella que sube la cantidad relativa de iones OH-.

Por ejemplo, si se diluyera ácido clorhídrico (HCI) en un medio acuoso, habría más iones H+ que OH-. Si, por el contrario, se disolviera una base, como el hidróxido de sodio (NaOH), en agua, habría más iones OH- que H+.

En los ácidos y bases fuertes (como los mencionados ácido clorhídrico e hidróxido de sodio) la ionización se da casi por completo, pero, en el caso de los ácidos y bases débiles, esto ocurre solo levemente, puesto que el aumento de la concentración de iones es menor. Suponiendo que se añadiera igual cantidad de un ácido y una base de la misma fuerza, se mantendría el equilibrio de iones H+ y OH-.

Bicarbonato de sodio funciona como antiácido.
El bicarbonato de sodio es una sustancia alcalina muy utilizada en antiácidos estomacales.

De la combinación de ácidos y bases resultan las sales. El bicarbonato de sodio (NaHCO3) es un tipo de sal que deriva del ácido carbónico; está conformado por moléculas de carbono, sodio, hidrógeno y oxígeno. Su pH es 8.3, por lo que se trata de una base o sustancia alcalina. De hecho, es un elemento muy utilizado en antiácidos estomacales.

Para un correcto funcionamiento de nuestro organismo, es importante mantener un equilibrio entre la acidez y la alcalinidad. Estas se pueden medir a partir de una muestra de sangre, cuyo nivel de pH ideal oscila entre 7.35 y 7.45. Algunos alimentos contribuyen a la acidificación y otros a la alcalinización. Cabe aclarar que no es tan relevante el pH que los alimentos tengan sino el efecto que causan en el organismo luego de la digestión. Por ejemplo, un limón es un comestible ácido, pero tiene la capacidad de alcalinizar.

Es interesante mencionar que, comparadas con el jugo de tomate, por señalar una posibilidad, las gaseosas son diez veces más ácidas. A su vez, los jugos gástricos presentan una acidez cien veces mayor que la de las gaseosas.

Ácidos nucleicos.

Los ácidos desoxirribonucleicos (ADN) y ribonucleicos (ARN) son macromoléculas formadas por nucleótidos, es decir, moléculas complejas constituidas por un grupo fosfato, un azúcar de cinco carbonos y una base nitrogenada.

Son los encargados de transmitir y traducir la información genética de las células, material que es transcrito a las proteínas, las cuales ejecutan las instrucciones allí codificadas.

Las proteínas están constituidas por largas cadenas de aminoácidos, al tiempo que los ácidos nucleicos están compuestos por extensos enlaces de nucleótidos. Una molécula de ARN contiene una única cadena de nucleótidos, y una molécula de ADN cuenta con dos cadenas en forma de hélice.

ADN, ácido desoxirribonucleico.
El ADN (ácido desoxirribonucleico) constituye el material genético de las células.

Acidificación del medioambiente.

En el ámbito medioambiental, hallamos conceptos como la acidificación del océano y la lluvia ácida, entre otros fenómenos causados por los grandes niveles de contaminación que sufre nuestro planeta.

La lluvia ácida tiene lugar cuando emisiones gaseosas altamente contaminantes –como las que contienen óxido de nitrógeno y dióxido de azufre– provenientes de complejos industriales, centrales eléctricas, automóviles, entre otros, se mezclan con el agua de lluvia, lo que las hace volverse ácidas. Ello resulta en precipitaciones que acarrean sustancias químicas (ácido nítrico, sulfuroso y sulfúrico) fuertemente dañinas para el medioambiente y para la salud de todos los seres vivos.

A la luz de lo expuesto anteriormente, es interesante mencionar que el valor de pH de la lluvia normal es, más o menos, 5.6; mientras que el de la lluvia ácida frecuentemente es 4 (para ser considerada ácida, el pH debe ser menor a 5).

Por su parte, la acidificación oceánica tiene que ver con una paulatina disminución del pH de las aguas marítimas lo largo de la historia, fenómeno que cada vez se intensifica más. Esto sucede a raíz del aumento en las emisiones de dióxido de carbono (CO₂), causado por la quema desmedida de combustibles fósiles para el transporte, la electricidad o la actividad industrial, además de la creciente deforestación y otros factores contaminantes. Parte de este exceso de CO₂ es absorbido por los océanos generando alteraciones químicas en ellos. La acidificación oceánica puede destruir ecosistemas y alterar gravemente la vida de la flora y fauna marina.

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Lehrer, L. (1 de marzo de 2022). Definición de ácido. Su origen, aplicaciones y otras acepciones. Definicion.com. https://definicion.com/acido/