Fricción es como se conoce al fenómeno mediante el cual dos cuerpos u objetos, en contacto, se rozan entre sí. Una de las razones de que esto ocurra es que las imperfecciones de ambas superficies (como se denomina a la superficie rugosa, prácticamente imperceptible al ojo) se aproximan y se desplazan en direcciones contrarias, lo que origina un movimiento entre ambas. Tal movimiento suele ser rápido y constante.

La palabra proviene del latín frictio, que a su vez proviene de fricare. Ambas aluden a restregar, o a frotar un objeto o un cuerpo contra otro. Un ejemplo clásico es si frotamos una cerilla, o un fósforo (como también se llama), contra una superficie. Esto provoca que la cerilla se encienda y generemos fuego. La fricción entre ambas partes, entonces, provoca en este caso específico, una reacción química.

Otra acepción que el vocablo fricción incluye es que es un sinónimo de discusión, o conflicto entre dos partes. La idea de roce, aquí, supone una connotación negativa. Puede indicarse lo siguiente: Las fricciones entre los dos pueblos se extiende desde hace más de cien años. Esto significa que ambas partes se encuentran en conflicto.

También puede observarse tal significado en la siguiente oración: La fricción entre los socios provocó la disolución de la empresa. Esto indica que, debido al conflicto entre quienes están involucrados, se resolvió por finalizar una sociedad.

Fricción como conflicto
La fricción supone roce entre dos partes, pero también es un término para hablar de «discusión» o pelea.

La fricción en la física y su clasificación.

La fricción, como resultado del roce entre dos cuerpos u objetos, es considerada también una fuerza en la física. Supone que entre esos dos objetos que se aproximan se producirá un tipo específico de reacción, pero el proceso no se agota allí.

Se señala que es una fuerza en la cual no hay movimiento involucrado. Si tenemos un objeto, o un cuerpo, que es trasladado a través de una superficie, hay una fuerza por la cual tal movimiento es resistido. Para contrarrestar esta ausencia de movimiento, es necesario ejercer más fuerza aún para moverlo.

Aquí encontramos dos conceptos: en ese momento donde el cuerpo está en reposo, estático, es cuando ocurre la denominada fuerza de fricción estática. Esta se caracteriza por ser una fuerza que resiste el movimiento. Si apoyamos una cerilla contra una superficie, pero no generamos ningún tipo de movimiento, se produce este tipo de fuerza, que supone reposo, quietud.

Una vez que tal resistencia ha sido superada, encontramos la fuerza de fricción dinámica, o cinética (del griego κίνησις, kinesis, movimiento). Esto implica que, tras el reposo, resulta paulatinamente más sencillo mover a ese objeto.

Ejemplos de ambos tipos de fricción.

Veamos, a continuación, algunos ejemplos para poder graficar de una mejor manera los dos conceptos expuestos.

Por un lado, consideremos la fricción estática:

  • Es la que impide que un automóvil, una motocicleta, o un camión, incluso, se deslice por una pendiente si está en reposo (si está estacionado, por ejemplo). En lugar de una pendiente, podemos considerar ser una colina o una calle empinada.
  • Si tenemos un mueble que sea muy pesado, no hay posibilidades de que se mueva sin que se le aplique una gran cantidad de fuerza.
  • Estas situaciones de reposo son más claras aún si estos objetos están en contacto con una superficie rugosa, con texturas e imperfecciones. Es fundamental tener en claro que mientras más textura tiene la superficie, mayor resistencia habrá para mover un cuerpo.
Fricción en superficies
La fuerza de fricción se encuentra en múltiples áreas de la vida cotidiana.

Por otro lado, consideremos ejemplos de fricción dinámica:

  • Esto ocurre si, por ejemplo, estamos conduciendo un automóvil o un vehículo y decidimos frenar.
  • Cuando logramos empujar un objeto o un cuerpo en una superficie inclinada o empinada, también se aplica este tipo de fuerza, ya que estamos moviendo tal objeto.

La fricción en fonología.

En otra disciplina, la fricción toma otro nombre, aunque mantiene la raíz. Nos referimos a la fonología, y al concepto de fricativo o fricativa. Se emplea este concepto para hablar de aquellos sonidos que surgen a partir de una fricción, un roce, entre órganos articulatorios.

Tales órganos pueden ser móviles (como la lengua, por ejemplo) o fijos, como el paladar. Cuando hablamos de fricción entre órganos articulatorios, el resultado es un pequeño y casi imperceptible espacio por donde el aire se escapa. Así es como se produce el sonido: entre ese acercamiento y ese pequeño espacio entre ambos.

Los sonidos considerados fricativos son los siguientes:

  • El fonema /s/: surge de la fricción o roce entre la punta de la lengua y el paladar blando. Se vincula con las siguientes grafías:
    • -s- y -z-: sueño, casa, zapato (en Latinoamérica producimos este sonido con el fonema /s/, mientras que en España lo realizan con la punta de la lengua entre los dientes, de ahí que a esta misma grafía le corresponda un sonido interdental).
    • -ce- y -ci-: en las palabras cebo o cielo, en Latinoamérica se pronuncian con sonido /s/ (no así en España, donde hay una pronunciación interdental, también, de tal sonido).
  • El fonema /f/: surge de la fricción entre el labio interior y los dientes superiores. Su contexto de uso es la grafía -f-: fricción, cofre, fuerza.
Sonidos fricativos
Los sonidos fricativos surgen de la aproximación entre articuladores bucales (lengua, paladar, dientes).
  • El fonema /y/: surge de la fricción o acercamiento entre la punta de la lengua y el paladar duro. Este sonido varía, en los países hispanohablantes, en su pronunciación: algunas zonas como el Río de la Plata producen este sonido de manera sorda (sin vibración de las cuerdas vocales). Otras zonas lo producen de manera sonora, es decir, con vibración de las cuerdas vocales. Lo encontramos con las siguientes grafías:
    • -y-: ayuda, yo, cayó.
    • grafías como -sh- o -ll-: en ambos casos, depende del país. En lugares como Argentina, palabras como shampú o llave se pronuncian, en algunas zonas (como en el Río de la Plata), con este sonido.
  • La pronunciación que se asocia a la -j-: este sonido, que en fonología se escribe /x/, resulta de la fricción o el acercamiento entre el paladar blando y la punta de la lengua. Además, el resto de la lengua se acerca al velo (también llamado campana o campanilla). Las grafías asociadas con este sonido son las siguientes:
    • -j-: juego, caja, juguete;
    • -gi- y -ge-: gitana, Gerónimo, gente.

En todos estos casos descritos, la fricción se produce por la aproximación entre los órganos articulatorios. A este acercamiento (que no es contacto, ya que eso es un sonido oclusivo) se le complementa el aire que se expulsa por la boca.

El sonido se produce, entonces, a partir de la posición en que los órganos de la boca se colocan al articular cada sonido (al articular el sonido de la grafía -s-, o de la grafía -y-, pero también de todos los demás sonidos consonánticos de nuestro alfabeto).

Otros usos del concepto.

La fricción en la limpieza
La fricción se vincula, también, con la limpieza, ya que implica frotar un paño contra una superficie.

En español, además, encontramos otras acepciones que se vinculan con este vocablo y que describen el mismo fenómeno en otros contextos, aunque guardan la relación con la etimología original.

En primer lugar, fregar o refregar: en países como Argentina significa frotar un trapo o un pequeño paño contra una superficie que generalmente se quiere limpiar. La idea de refregar alude a la repetición de tal acción.

Otra acepción de la lengua cotidiana, vinculada con el último concepto (refregar), significa insistir de manera molesta en algo que a alguien le irrita, o le provoca fastidio, enojo. Ella me refregó todo el mes que se iba de viaje al Caribe significa que la persona que viajaba hablaba sin parar, para molestar a otros, sobre su viaje.

Citar este artículo

Fernández, A. M. (22 de junio de 2022). Definición de fricción. Usos, características y ejemplos. Definicion.com. https://definicion.com/friccion/