Con el nombre de textura se conoce, en español, al conjunto de hilos dispuestos de forma ordenada y que dan lugar a una tela. De igual modo, y en relación con esta acepción, se emplea el término para señalar la estructura o la forma en que está organizada la superficie de una obra.

El término proviene del latín textūra, que a su vez tiene la siguiente raíz: textus. Este vocablo es empleado para indicar tejido. El término, además, tiene la particularidad de que es de donde proviene la palabra texto, que consiste en un conjunto ordenado y organizado de elementos (palabras, sonidos) organizados entre sí.

Tejido y textura
La palabra textura se asocia, por lo general, con tejidos.

En el sector textil: historia.

El uso más extendido de la palabra textura es en relación con el sector textil: más específicamente, alude a la disposición que tienen las telas con que se confeccionan distintas prendas de vestir y otros elementos.

Es posible poder captar las diferencias entre una tela y otra gracias al sentido táctil, al sentirla con las manos y percibirla en la piel. Las diferentes posibilidades de texturas que existen hacen que, incluso, un mismo color luzca distinto en una u otra tela.

También, podemos captar las diferencias entre una y otra textura a partir del sentido de la vista. Gracias a ella, podemos percibir si la tela parece suave o rugosa, si es brillosa, opaca o en tonos metalizados, entre otras.

La transformación de elementos (o materias primas) en telas, hilados y vestimenta es parte de las actividades humanas desde hace miles de años. Se han hallado restos de tejidos muy rudimentarios que datan de, al menos, siete mil años antes de Cristo, y fueron hallados en Anatolia. Sin embargo, también se han encontrado restos de al menos nueve mil años antes de Cristo en Turquía

En otras regiones como en China, el uso de seda data de por lo menos dos mil años, e incluso antes; en lugares como Egipto, ya desde la antigüedad la producción de tejidos estaba acompañada del teñido de ellas. Si bien el textil más empleado era el lino (además de la lana) y se realizaba con distintos materiales y colores, como blanco, rojo y marrón. 

Ramas de algodón
El algodón es utilizado en el sector textil desde hace miles de años.

En el continente americano, en zonas como Perú, se han hallado restos de tejidos que datan de por lo menos tres mil años antes de Cristo, realizados con algodón

Tipos de texturas.

A continuación, veamos algunas de las texturas más reconocidas y utilizadas, tanto en sectores como el textil como en otras actividades de la vida.

Suaves.

Las texturas suaves se caracterizan por ser muy agradables al tacto, y fundamentalmente porque no se sienten como si rasparan al tocarlas. La piel humana es muy sensible a este tipo de texturas y, de hecho, la textura suave es una de las más elegidas para vestir a recién nacidos y niños pequeños

El ejemplo más conocido de textura suave es el algodón. En la actualidad, se conocen más de cuarenta tipos de algodones en la naturaleza, y las prendas realizadas 100  % con este material son una de las más costosas económicamente, dada su calidad. 

El cultivo y uso del algodón es uno de los más antiguos en la humanidad, y data de al menos siete mil u ocho mil años antes de Cristo. Algunos de los más utilizados son el algodón pima, que se cultiva en Perú y tiene alta durabilidad y es de una gran resistencia. Otro algodón es el orgánico, cultivado sin químicos ni pesticidas y supone una opción mucho más cuidadosa para la piel.

Lisas.

La textura lisa es aquella que no tiene ninguna irregularidad en su superficie, por lo que se presenta completamente plana y con una superficie muy pareja. Esta textura es observable en, por ejemplo, el papel o una hoja: esa textura lisa ayuda a que sea mucho más fácil hacer trazos en ella. 

Otra superficie lisa reconocida es aquella hecha de mármol: esta es una roca con una textura blanca, con vetas de color y muy empleado en la escultura y en construcción (por ejemplo, en mesadas de cocina).

Papel
La textura suave del papel lo convierte en un elemento ideal para la escritura.

Ásperas.

Las texturas ásperas son aquellas que tienen una superficie con irregularidades, ya sea porque se siente poco suave, tiene pequeños agujeros o pequeñas marcas. 

Un ejemplo es el papel de lija, realizado con una pieza de papel, levemente gruesa, que contiene elementos abrasivos como óxido de aluminio o carburo de silicio. 

Se utiliza con mucha frecuencia en la carpintería ya que, al raspar una superficie con ella, se logra alisarla y dejarla mucho más agradable al tacto. Al mismo tiempo, la lija pierde su propiedad abrasiva y va quedando, también, más lisa, hasta que ya no puede utilizarse más.

Otro ejemplo de textura áspera es el de la corteza de los árboles o las piedras. Ambas se caracterizan por estar en estado natural y no haber sufrido, aún, ningún proceso industrial que deje sus texturas más lisas (como tablones de madera, o piedras pulidas).

En música.

El concepto de textura musical se utiliza para señalar el resultado de la combinación entre tres elementos:

  • melodía
  • ritmo
  • armonía

De esta combinación pueden resultar múltiples posibilidades, que hacen a la característica particular de una obra musical. No hay un consenso claro respecto de la cantidad de texturas; algunos autores señalan la existencia de cuatro, otros indican seis. Veremos a continuación cuáles son las más comunes y generales.

Textura musical
La textura musical hace que cada pieza de música sea particular y diferente.

Textura monofónica.

Del griego mono (uno) y phonos (sonido), la textura monofónica es una constituida por una sola línea melódica, por ejemplo, el canto de una única persona, sin ningún tipo de acompañamiento instrumental. También es llamada textura monódica.

Otro ejemplo es en pizzas musicales donde muchos instrumentos están tocando una única melodía, en simultáneo: esto crea el efecto de un único sonido

Textura homofónica.

Con el nombre de textura homofónica se conoce a la combinación que resulta de la superposición entre distintas líneas melódicas que comparten, sin embargo, un ritmo similar entre sí.

Textura polifónica.

En el caso de la textura polifónica, se pueden apreciar diferentes voces y melodías que, si bien suenan de manera simultánea, son rítmicamente distintas unas de otras. Esto crea un efecto en el que todas las partes se complementan y, sin embargo, no hay predominancia de ninguna por sobre la otra. 

Otras texturas musicales.

Además de la monofonía, la homofonía y la polifonía, existe un gran conjunto de texturas en la música:. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Melodía acompañada: hay una melodía principal que tiene como acompañamiento a diferentes instrumentos y voces que ejecutan ritmos similares a la principal;
  • Heterofonía: se toca una misma melodía con diferentes instrumentos y voces. La particularidad es que cada instrumento toca esa melodía de maneras diferentes, y lo hacen todos en forma simultánea.

Un último caso lo constituye el contrapunto: se conforma de diferentes líneas de melodía que, independientes una de otras en cuanto al ritmo, se combinan unas con otras para crear un efecto de una única unidad musical sonando pero con variantes.

Citar este artículo

Fernández, A. M. (6 de enero de 2023). Definición de textura. Usos, historia y ejemplos. Definicion.com. https://definicion.com/textura/