El vocablo deleite, en español, se utiliza para describir una sensación que una persona puede experimentar y que se vincula con el placer y con el gozo. El término puede aplicarse a múltiples escenarios, pero fundamentalmente se habla de él en relación con los cinco sentidos y con las experiencias que cada sujeto puede tener.

La palabra proviene del latín delectare, es decir, seducir o que algo da gusto.

En su perspectiva sensorial.

Cuando se piensa en el deleite en torno a los cinco sentidos se consideran cuestiones específicas en cada uno de ellos.

Por este motivo, el deleite está también vinculado con la experiencia que cada ser humano considera como tal: no a todos nos agradan cosas idénticas ni nos desagradan los mismos objetos u elementos. 

Lo visual.

Placer
La experimentación de deleite y placer puede ocurrir a través de la vista.

Si se piensa en el deleite visual, por ejemplo, aludimos a aquella experiencia que se aprehende mediante los ojos. Esto puede manifestarse de múltiples formas, como puede ser por medio de la observación de una pintura artística, una escultura, la exposición de una obra de teatro o incluso una película.

Si consideramos los filmes, contemplamos que es una creación en la que se pone en juego una experiencia sensorial en la que se combinan diferentes elementos, como lo visual (y lo auditivo, otra modalidad de deleite). Parte de la propuesta visual es la fotografía, que abarca numerosos aspectos:

  • El uso de planos y ángulos de la cámara, y el significado que cada uno de ellos puede tener en uno u otro momento dado
  • Los colores del ambiente (que pueden construir un ámbito tenebroso, alegre o que incluso nos transmite sensaciones como calor o frío)
  • Los tonos del vestuario que, usualmente, son utilizados apelando a la psicología del color y acompañan el estado de ánimo del personaje, por ejemplo, o que lo muestran en contraste con su entorno.

Lo auditivo.

Otro estilo de deleite surge en base a sonidos: hay algunos que resultan agradables para el oído y otros que no generan placer sino molestia e incomodidad. 

La música es una de las grandes fuentes de este tipo de placer sensorial. Otra forma en que el deleite puede generarse es a través del denominado ASMR o Autonomous Sensory Meridian Response, en español, Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma.

Este se ha vuelto popular en los últimos años a partir de videos que circulan en internet: en ellos se observa a una o más personas manipulando objetos, comiendo, hablando en un micrófono e incluso rasgando o cortando elementos. Lo particular de esta experiencia es que se realiza con mucha suavidad: se habla en susurros y se tocan recursos con suavidad; no hay movimientos bruscos ni sonidos fuertes en estos videos. 

ASMR y deleite
Experiencias como el ASMR se enfocan en ejecutar movimientos, cortes o toques sobre elementos de forma sutil y suave, que sean agradables al oído.

Esta experiencia puede dar mucha calma y paz a quienes la vivencian e inducirlos a la relajación y a la concentración en esos sonidos sutiles. Sin embargo, para otra gente puede no resultar placentero.

Lo gustativo.

El gusto es otra fuente de deleite: esto ocurre cuando una sustancia entra en contacto con los receptores de la boca y resulta agradable.

Tradicionalmente, se consideran cinco tipos de sabores que pueden ser placenteros para los individuos.

En primer lugar, lo dulce: esta es una de las sustancias más deliciosas para todos los paladares, ya que puede experimentarse como un sabor suave, en la punta de la lengua, y el nivel de azúcar y/o glucosa que contenga lo hace más o menos intenso. Está presente en el azúcar, en golosinas y en muchas frutas.

En segundo lugar, lo salado: este sabor también se concentra en la punta de la lengua, y los receptores perciben componentes como sodio y/o potasio en los alimentos. Es característico de la sal pero también de las aceitunas u olivas, del atún, de la salsa de soja o los embutidos.

En tercer lugar, lo amargo: suele percibirse en la parte posterior (atrás) de la lengua, y resulta una sensación desagradable en general. Un alimento que tiene este sabor es el café (puro), al igual que el chocolate amargo.

Algunos vegetales tienen también este sabor: la lechuga, los berros, la rúcula o el nabo. La percepción del sabor amargo es, biológicamente, un detector de alimentos peligrosos y venenosos, y es la manera que encuentra el cuerpo para alertarnos.

En cuarto lugar, el sabor ácido es propio de los cítricos, por ejemplo: se percibe a los lados de la parte posterior de la lengua. Las ciruelas, el kiwi y el vinagre son otros ejemplos. Cuando este sabor es desagradable, permite detectar alimentos estropeados: comúnmente a esta sensación se la vincula con lo agrio.

Sabores salados
Sabores salados como el de la aceituna son fuertes pero agradables para el paladar.

En quinto lugar, finalmente, el sabor umami: originario del Japón (y significa sabroso), este concepto suele identificar a algo muy agradable para el paladar y suele sentirse en alimentos fermentados, en carnes curadas, en la combinación de especias y en algunos quesos.

Lo táctil.

El deleite desde el aspecto táctil se vincula con la estimulación a través del contacto con las manos o con la piel.

Esta puede ser provocada por una textura muy suave, por sentir el pasto en los pies o por caricias agradables para quien las recibe.

Lo olfativo.

El placer o deleite que puede apreciarse desde los receptores olfativos se asocia, por lo general, con olores suaves y que resulten agradables. Se puede experimentar mediante olores como el que se percibe en perfumes, que suelen enmarcarse en alguna de las siguientes clasificaciones:

  • Fragancias cítricas
  • Fragancias florales
  • Fragancias amaderadas
  • Fragancias chipre (con notas de bergamota, pachulí y que se combinan con otra fragancia intensa como el musgo de roble)

Otros elementos que pueden despertar el placer olfativo son las esencias, que vienen en presentación de aceites y se utilizan para aromatizar espacios.

Su impacto cerebral.

Cuando sentimos placer o deleite frente a algún estímulo, desde la ciencia se afirma que el cerebro libera un neurotransmisor denominado dopamina. Este es uno de los más relevantes de nuestro sistema nervioso central, y contribuye con el equilibrio de diferentes aspectos de nuestra constitución:

  • Nos produce una sensación de bienestar y de felicidad
  • Ayuda a estimular la memoria y a mejorarla
  • Impacta directamente sobre nuestra atención, estimulándola
  • Nos genera una sensación de placer
  • Regula las hormonas que están vinculadas con el estrés (y hace que este descienda)
  • Contribuye fundamentalmente a equilibrar nuestro ánimo
Impacto en atención
La experimentación de deleite, de cualquier tipo, nos ayuda a experimentar mayor concentración.

A menudo, la dopamina se señala como la hormona del placer, de la felicidad o del amor: esto se relaciona con las sensaciones agradables que nos hace sentir.

De este modo, al deleitarnos con algo, nuestro cuerpo y nuestro cerebro comienzan a generar sensaciones agradables que nos mejoran el ánimo, nos hacen sentir contentos y motivados. Cabe destacar que una búsqueda intensa de aquello que genera placer puede ser contraproducente a largo plazo.

Esto es así porque puede desencadenar nerviosismo, estrés y ansiedad (ya que necesitamos eso que nos hace sentir bien). En el plano hormonal, además, el exceso de dopamina se vincula con algunos padecimientos como manías y alucinaciones.

Citar este artículo

Fernández, A. M. (8 de febrero de 2023). Definición de deleite. Tipos, causas y ejemplos. Definicion.com. https://definicion.com/deleite/

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