La palabra conservador posee amplio uso en el español. A su vez, es también empleada en múltiples ámbitos: sin embargo, en todos tiene como connotación de fondo la idea de «preservación«. Esta preservación puede ocurrir en espacios como el de la política (es decir, la denominada ideología conservadora), la gastronomía (alimentos que funcionan como conservantes de otros comestibles) o incluso en la lengua (la prevalencia de reglas por sobre cambios en ella, por ejemplo).

Su origen es conservātor, en latín, y hacía alusión a aquello que preservaba o mantenía algo. Otros sinónimos del término pueden ser moderado o moderada, tradicional o lo establecido. Por el contrario, algunos antónimos posibles son innovación, cambio o revitalización.

Conservadurismo y orden
Algo conservador es algo que «mantiene» otra cosa, que preserva un orden establecido.

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En economía y política.

Cuando se hace alusión al concepto de conservador en relación con la economía o la política, aludimos a un conjunto de pensamientos, teorías y valores de larga data en nuestra historia. Desde aquí se aboga por mantener y por preservar los valores vigentes, tradicionales, sin que se introduzcan cambios o innovaciones.

En este sentido, muchas veces se protege el orden establecido para sostener las condiciones que hasta ese momento existen, por temor a lo que puede ocurrir frente a nuevas propuestas.

De ahí que este conceptos se opone a otros como revolución o revolucionario: quienes buscan introducir nuevas políticas, nuevas medidas económicas o nuevos valores suelen tener el rechazo de la parte de la sociedad que no se encuentra cómoda con esas flamantes y desconocidas propuestas.

En términos de lo económico, el conservadurismo tiene las siguientes características:

  • no abogan por el libre mercado o el libre comercio: por el contrario, se apuesta por preservar el mercado interno y nacional, frente a propuestas de otros países
  • Como efecto de la primera característica, suelen estar a favor de un intervencionismo estatal, es decir, una figura de Estado fuerte, que tenga relevancia en la vida social y económica
  • La propiedad privada, aquí, viene a fortalecer los dos primeros puntos, ya que supone un derecho ineludible de cada persona

Desde lo político, el conservadurismo se opone a los cambios y a las innovaciones. Esto se vincula con que la tradición es lo estable, lo estático, aquello conocido por todos.

Lo económico
El conservadurismo como ideología suele estar vinculado con políticas que van contra el libre mercado.

En este sentido, y en su vínculo ineludible con lo social, la perspectiva conservadora suele entrar en conflicto con todo aquello que se escape de la norma. Aquí podemos considerar numerosos debates actuales como, por ejemplo, el debate sobre el derecho al aborto en múltiples países (y la aprobación de este derecho en muchos Estados).

También, en relación con otras esferas de lo social y lo afectivo, varias naciones hoy en día penalizan vínculos e identidades que escapan a la heterosexualidad y la identidad de género desde lo biologicista (es decir, la identidad de género que está determinada por la genitalidad). En numerosos países la aprobación del matrimonio homosexual está penalizada, y ocurre lo mismo con quienes se identifican como personas trans.

En lingüística.

Desde una disciplina diferente como la lingüística, uno de los grandes debates es en relación el vínculo entre ella y los cambios: ¿cómo se producen las transformaciones en la lengua?, ¿cómo una palabra deja de tener un significado en una época y, posteriormente, pasa a tener otro?, ¿quién determina qué modificaciones valen y cuáles no?

Estas preguntas tienen en común uno de los principales ejes en este campo: que la lengua es, a la vez, estable e inestable. La estabilidad viene dada por la instituciones y la normativa que rige a una lengua:

  • diccionarios
  • la lengua oficial de cada país (en la que se redactan documentos burocráticos, se filman películas y comerciales, como también series o libros educativos, en detrimento de otras lenguas que puedan existir en ese territorio)
  • instituciones como la Real Academia Española, encargada de la producción de diccionarios y de la producción de contenido académico respecto de la lengua.

Estas instituciones son las que le dan estabilidad a cualquier idioma considerado como oficial. Además, hay otro factor que interviene: los hablantes.

Los hablantes de una lengua aprendemos, desde nuestro nacimiento, una lengua con determinados elementos (sustantivos, adjetivos, formas verbales) y aprendemos que hay opciones válidas y opciones no válidas. Este aprendizaje es, al interior de una comunidad lingüística (es decir, gente que comparte una forma semejante de hablar, tanto en la lengua como, por ejemplo, un mismo acento regional), similar en niños, adolescentes y adultos. Esto hace que haya formas estáticas y estables, que no cambian con los años y que se pasan de generación en generación.

Lengua oficial
Los idiomas manifiestan su conservadurismo en la producción artística y cultural, como libros, películas y otros.

Pero la lengua, a su vez, también es cambio. Es innovación en el aspecto léxico, como lo demuestran las múltiples palabras del ámbito tecnológico, desde idiomas como el inglés, que se emplean cotidianamente. Es, asimismo, el debate sobre formas de utilizar un aspecto de la morfología (es decir, el área donde es más complejo introducir una innovación), como ocurre en el español y los usos de -e, -x, -@ y otras alternativas al masculino genérico.

Ambas posturas, el conservadurismo lingüístico y la innovación, están en constante pugna, y aquí serán los hablantes, no las instituciones, las que determinen qué ingresa al caudal lingüístico social y qué no.

En la industria alimentaria.

Cuando se hace alusión a alimentos que funcionan como retardantes del deterioro de otros productos alimenticios, hablamos de «conservadores«. Son también conocidos como «conservantes«, y su uso data de miles de años atrás.

Suelen ser clasificados en función de los procesos mediante los cuales protegen a los alimentos y, también, por su origen (naturales o artificiales). En el primer caso, los procesos de conservación son los siguientes:

  • Congelación: uno de los métodos más efectivos para preservar alimentos a largo plazo. Consiste en someter a alimentos a bajas temperaturas; esto detiene el proceso de descomposición.
  • Deshidratación: este proceso remueve agua, humedad y peso del alimento. El alimento es expuesto a una fuente de calor con baja potencia por mucho tiempo.
  • Fermentación: los alimentos fermentados son expuestos a conservadores ácidos (vinagre, por ejemplo). A la vez que se extiende su vida útil, modifican por completo su sabor. Este es el método de alimentos como el chucrut (fermento de hojas de col).
  • Conservas: son alimentos almacenados herméticamente. Pueden permanecer guardados mucho tiempo, incluso años, y mantener su sabor y calidad nutricional.
Los conservadores de alimentos previenen su deterioro y extienden su vida útil.

Por otra parte, las sustancias consideradas conservadoras son las siguientes:

Conservadores naturales.

A continuación veremos qué productos han ayudado, históricamente, a mantener los alimentos en perfecto estado.

Sal.

Empleada desde hace miles de años, la sal ayudaba a que los comerciantes trasladaran sus productos sin que estos perdieran calidad o se descompusieran frente al calor. Era posible conservarlos frotándolos con sal o cubriéndolos completamente con ella.

Vinagre.

Se estima que el vinagre debe contener aproximadamente un 5 % de ácido acético (cada 100 ml de vinagre) para poder prevenir el deterioro de los alimentos. La forma más tradicional de conservar comida es en frascos herméticos, alejados de la luz del sol y puede combinarse con agua y vino.

Aceites.

Tal y como ocurre con el vinagre, se recomienda mantener los alimentos en aceite en frascos esterilizados, herméticos y lejos de la luz solar.

La ventaja de estos conservadores naturales es que, si bien se emplean en la industria alimenticia, es posible usarlos en el hogar.

Conservadores artificiales.

Finalmente, los conservadores artificiales ayudan a que la vida útil de los alimentos se extienda por mucho más tiempo. Sin embargo, y dado que son compuestos químicos, muchas veces son combinados con aromatizantes, saborizantes y otros aditivos que son perjudiciales para la salud si se consumen con frecuencia.

Algunos conservadores empleados usualmente son el sorbato de potasio o los parabenos. Otros conservantes muy utilizados son el sodio y los diferentes tipos de endulzantes y azúcares. El primero, si bien es un eficaz conservador de alimentos, muchas veces se emplea en muy altas cantidades; es frecuente que se halle, también, en productos denominados light.

Los endulzantes y azúcares, por su parte, son conservantes empleados en alimentos para niños y en varios productos de uso cotidiano. Su eficacia radica en ser aplicados en compuestos químicos en altas cantidades: dado que disminuyen la humedad de los alimentos, los microorganismos no pueden crecer en ellos.

Citar este artículo

Fernández, A. M. (21 de octubre de 2022). Definición de conservador. Rasgos, usos y ejemplos. Definicion.com. https://definicion.com/conservador/